Reto.


No suelo poner imágenes en mis posts pero en este caso tiene una finalidad. Te reto a que encuentres en la siguiente imagen: una princesa, un asesinato, una historia de amor, un burrito, una espada rota, un peligroso desfiladero, una modistilla y un gigante con complejo de inferioridad.

Aunque lo parezca no es tan complicado, aunque debo avisarte de que este reto es solo para escritores.

2 Comentarios

  1. Uff, me coges en un momento complicado de inspiración.
    Pero te prometo intentarlo en cuanto termine el que tengo entre manos. 👌
    Espero que no tenga fecha de caducidad. 😂
    Un saludo.

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  2. La bendita Venganza

    Luego de la trágica muerte del príncipe Robert, su princesa (Diana) no paraba de llorar, iba y venía cabalgando en su burrito por el pueblo y recordando aquellos momentos de pura felicidad con el príncipe, sentía tanta rabia que quería vengarse, matar a aquella persona que en un acto vandálico le había clavado la espada y ésta se había roto dejando el filo plateado clavado en su corazón. Si bien Diana siempre ha sido amable y bondadosa, a partir de ahora su vida cambiaría, estaba dispuesta a matar por amor. Tanto fue así que le pidió ayuda a un conocido asesino que la entrene, a cambio de que fuera su modistilla, una aprendiz, pero el entrenamiento no iba a ser fácil, ya que como última prueba el asesino la hizo andar sola en la noche en su burrito, en un peligroso desfiladero; que curiosamente decían que el asesino de su amado vivía allí.
    Antes de realizar ese viaje agarró el filo de metal manchado con la sangre de su amado, y se lo guardó en su bolsa, para así matar a esa persona, “la sangre debe tener sangre”.
    Cuando comenzó el viaje, estaba todo oscuro y había mucha niebla, mientras iba en su burrito se escuchaban ruidos como de murciélagos y tal vez algún que otro animal. Con miedo pero con la valentía al cien por ciento, Diana siguió cabalgando pensando en una sola cosa, vengarse.
    A cabo de unos quince minutos de cabalgar en medio de la niebla se le apareció un gigante, preguntándole que a dónde iba, y decidido a no dejarla pasar, ella le contestó que debía ir a cobrar venganza, pero el gigante no sólo no la dejó pasar, sino que se largó a llorar. En medio de un jugoso mar de lágrimas el gigante comenzó a cantar en un idioma desconocido para Diana. Ésta sin comprender intenta pasar por la orilla pero entonces el gigante la vio y la hizo caer de su burrito con sus enormes y pesadas manos. No parecía querer hacerle daño, ya que luego de eso el gigante siguió llorando y pidió disculpas, pero seguía firme en no dejarla pasar.
    Si Diana seguía cabalgando se iba a topar con el Demonio de la Montaña, es lo que le decía el gigante entre sollozos, y que Diana era muy bonita para morir, pero Diana le contesta:
    – Él mató a mi amado, por favor déjame vengarme
    – Él ha matado a muchos, y de todos los príncipes que ha tenido el pueblo él mató a los últimos diez;
    Con esta nueva noticia Diana sintió como le hervía la sangre, pero quería sacarse la duda, así que le preguntó:
    – ¿Por qué mata a los príncipes?
    – Porque siempre quiso ser un príncipe y nunca lo dejaron, el demonio fue el primer principe que hubo en el pueblo, pero tomó malas decisiones así que fue exiliado, y desde entonces solo se dedica a matar por las noches dejando el arma homicida en el lugar del crimen como señal de respeto hacia la muerte.
    Con esto último Diana ya sentía como su corazón se le salía de su pecho, era tanta la bronca que sentía en el alma, que empujó el enorme brazo del gigante y echó a andar su burrito, que sin comprender decidió no llevarle la contra y se hizo a un costado. Al pasar por el oscuro desfiladero se sentía cada vez mas el ruido de gente pidiendo ayuda y el grito de una bestia que parecía ser el demonio de la montaña. Al llegar vio una especie de cueva donde provenían luces desde su interior, Diana entró sigilosamente en su burrito y con el filo de la espada manchada con la sangre de su amado en su mano izquierda como dispuesta a atacar. por el camino se veían huesos, esqueletos, los restos de los príncipes asesinados, pensó Diana, siguió cabalgando intentando ser lo más seria posible hasta que llegó y vio al demonio en persona. Tenía unos largos cuernos que rodeaban su cabeza, unos ojos rojos, y el cuerpo curiosamente lleno de cicatrices y manchas de sangre. Éste le lanza una espada a Diana que por suerte pudo esquivar, pero no sin antes rozarle y dejarle una hemorragia en su brazo. Pero ella no se limitó a dejarse caer, agarró firmemente el filo de espada y se lanzó contra él con la espada en alto. Luego comenzó a sentir un alivio en su interior mientras sentía que la espada se sumergía en el pecho del demonio, y éste caía, y caía, y justo en el momento en que la sangre del demonio tocó la sangre del príncipe Robert un rayo de luz brota desde ese lugar, con la forma del príncipe, si bien no hablaba pero Diana sabía que estaría para siempre protegida con el amor del príncipe.

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