Muchas gracias, 2020.


Por favor, la vida es tan corta que no nos podemos amputar un año asi por las buenas. ¿Que 2020 ha sido un año duro y difícil? Desde luego, pero los que hemos tenido la inmensa fortuna de vivirlo, y sobrevivirlo, deberíamos celebrar cuanto de bueno nos ha traído.

Porque hemos estado más tiempo con nuestras familias, hemos aprendido a superar dificultades, hemos mejorado nuestra relación con los vecinos, hemos luchado ¡y hemos ganado! La prueba es que estamos aqui para contarlo.

Hemos sabido renunciar a cosas que no eran tan importantes, hemos aprendido a reconocer el esfuerzo y el sacrificio de quienes han vivido esta batalla en la primera línea de fuego. Hemos buscado nuevas formas de trabajar, de comunicarnos y entendernos.

Esta calamidad nos ha puesto los pies en la tierra. Tal vez nos hacia falta. Como sociedad, y como personas, hemos sabido estar a la altura, adaptándonos a una situación que hace tan solo un año nos hubiera parecido de ciencia ficción.

Hemos aprendido, y no solo a colgar cuadros o a hacer bizcochos. Porque la vida nos ha recordado asuntos importantes. El valor de nuestra propia vida. La importancia de cuidar unos de otros. El espíritu crítico, fundamental para no dejarnos arrastrar por corrientes interesadas e ideologías trasnochadas.

Tal vez no salgamos más fuertes como pregonaban algunos miserables, pero si más sabios. Porque 2020 nos ha enseñado que esto no era de color de rosa y que nuestras seguridades en realidad no eran tan solidas. Que todo puede caerse en cuestión de días y, precisamente por eso, hay que proteger y cuidar lo que tenemos.

Pero, sobre todo, están esos miles de sillas vacías en nuestras casas. No pueden haberse ido en vano. Su sacrificio tiene un sentido, y es hacer lo que quienes tanto nos querían y ya se han ido esperan de nosotros: que vivamos, con intensidad, con alegría, que disfrutemos por ellos, que saquemos jugo a cada minuto que se nos concede vivir. El mejor homenaje que les podemos hacer es salir adelante, pues es lo que ellos hicieron durante toda su vida frente a todo tipo de dificultades.

No culpemos pues al tiempo que nos es dado por lo que nos vino por mano del hombre. Que absurdo es maldecir este año o darlo por perdido, cuando en realidad lo hemos ganado. Aquí estamos ¿no? Este ha sido un año más que engrandece nuestras vidas y nos da motivos para afrontar el próximo con energías renovadas.

Tenemos grandes retos, en lo personal y como sociedad, y el año que ha pasado es la piedra angular sobre la que reconstruir nuestro futuro. ¿Ha sido inútil? En absoluto. De sus cenizas ha de renacer un nuevo horizonte.

Yo me alegro mucho de poder terminar este año tan complicado. Muchas gracias, 2020, por todo lo que me has enseñado, y gracias a Dios por permitirme vivirlo y superarlo.

8 Comentarios

  1. Pues llevas toda la razón, Isra.
    Uno, que ya lleva varias decenas de años a cuesta, sabe el valor de cada año vivido.
    De todos se aprende y de todos se puede sacar algo bueno.
    Le decía hace unos días a mi mujer, que los que tanto se quejan de lo malísimo que ha sido este año, no han vivido una guerra, una hambruna o una epidemia realmente mortal. Yo tampoco, pero mis padres y abuelos sí. Ellos me enseñaron a disfrutar de cada día vivido y disfrutado.
    Este año ha sido una bofetada sin manos a todos los que vemos la vida tan fácil y cómoda. Olvidamos que hay gente que realmente las pasa putas y nos quejamos por tenernos que quedar encerrados en una casa que tenemos y disfrutamos, cuando otros ni eso tienen.
    Sí lamento mucho las personas que nos dejaron, pero ellos tienen que ser la fuerza y razón para seguir peleando por vivir y mejorar.
    Gracias por tus sabias palabras, Isra, y Felicidades por volver a leerte.
    Ojalá este año nos traiga muchas alegrías, sonrisas y sueños pero también tenemos que currárnoslo.
    Un abrazo.

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    1. Así sea! Me prodigo poco últimamente, ya sabes, todas esas horas perdidas que pagan las facturas. Que también ando escaso de ideas, y eso más bien es por las facturas para las que ya no me quedan horas. Y sin embargo, creo. Tantos como yo creen y luchan. Esto hace callo, y hasta se mira el almanaque sin burladero. A veces me dice el eco “si pudiera…”, y entonces le contesto “quiere, joder, quiere”, y tiro del carro.

      ¿A qué enseñar todo eso cuando a nadie sirve y de nada ayuda?

      Puede que esas palabras fueran atinadas, mas que las otras, y aunque no lo fueran del todo, al menos son de luz, que oscuridad ya tenemos de sobra.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Hola Isra, hago mías tus palabras porque también siento que 2020 ha sido un año para abrir los ojos a otras realidades. Para crecer y darnos cuenta de nuestra fragilidad y a la vez nuestra fortaleza. Deseo que el 2021 sea un año de abrazos y esperanza. Feliz vida!

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  3. Hola Isra que bueno que volverte a leer, así es no fue un año inútil sino de mucha enseñanza, reflexión, toma de consciencia, un quitarnos viejos esquemas, de estar con uno mismo, de darse cuenta de lo importante que eso es, de disfrutar las pequeñas cosas que llegan a la vida, de cambiar la cabeza, bien lo dices, un año para agradecer, por la oportunidad que nos dio de vivenciarnos de otra manera y tal vez comenzar a ser transformadores de ese mundo consumista en que se vivía, te mando un abrazo grande, bien grande y que el 2021 sea un año de muchos despertares, que se abra a encontrarse con una nueva realidad más pacífica, más equilibrada y más de hermandad. Pásala rico.

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