Estudiando (solo para locos)

De las opciones que me planteaba para continuar con mi historia he escogido la más improbable de todas: fabricarme un software. Y en esas estamos. El caso es que me he vuelto ambicioso: ¿Por qué no hacer un software que sirva para escribir historias, que soporte tramas complejas y multitud de elementos y que permita organizar y analizar la estructura narrativa?

La teoría.

Decido que la mayor aportación de Aristóteles a la narrativa no es la conocida estructura Planteamiento-Nudo-Desenlace, sino la propia lógica aristotélica.

En todo relato subyace un armazón lógico, una secuencia de hechos relacionados, y eso me lleva a un lugar donde me encuentro más cómodo: la matemática. Soy así de cuadriculado, nada como admitirse a uno mismo, ¿verdad?

El estudio de este andamiaje lógico me lleva vía Google al estructuralismo, y ahí me encuentro a Roland Barthes y Todorov, lecturas que me están dejando un poso importante, ademas de alegrarme el insomnio. Me quedo sólo en la superficie, hay mucho que se me escapa y la terminología no ayuda nada, pero extraigo lo que necesito, lo suficiente para poner un poco de orden en mis ideas.

Estos conceptos los siembro en lo poco que ya sabia de sistemas formales, de lógica y de programación, y decido que con ese poquito ya tengo suficiente para armar unos cuantos algoritmos y con ellos construir un sistema básico para analizar y (más adelante) diseñar estructuras lógicas narrativas. Ya he dicho, me he vuelto ambicioso.

El desarrollo.

Ya había probado varías herramientas para escribir de forma organizada, y ninguna de ellas hacía lo que yo quería. Pero sí hacían cosas interesantes, así que una parte del desarrollo pasa por replicar esas mismas cosas: estructurar un escrito en capítulos y escenas, mantener tablas de personajes, objetos, lugares y demás, y otras funciones auxiliares que encuentro bastante útiles, además del propio proceso de textos.

Así que el punto de partida es imitar. Imitar es una de las bases de la programación. La otra es copiar.

Pero además necesito poder trabajar con los conceptos lógicos y de estructura, así que ideo formas para poder crear elementos y relacionarlos. Aquí entran Barthes and company. La semiótica es un campo intrincado y complejo, pero en la superficie asequible para el profano, es decir, en lo que puede entender quien no tiene ni puta idea, destaca sobre todo el afán por clasificar y organizar. Ese es mi mundo.

Y aquí se abren las posibilidades más interesantes…

Estado actual.

Probando el sistema básico: estructura de capítulos y escenas, proceso de textos, almacén de elementos. Lo que véis en la imagen. Es lo que hace por ejemplo el yWriter, pero con menos rollo y más rapidez porque yo guardo los textos directamente en la base de datos. De momento, a falta de mil detalles, mi impresión es que yo lo usaría. Bien.

En diseño, toda la enjundia. Veo ya la estructura del sistema, y eso es bueno. Tengo muchas dudas, y eso es normal. Tengo poco tiempo, y eso… eso es lo que hay.

Pero algo tengo claro: sé que puedo hacerlo.

Metas.

A corto plazo, pulir el editor: fonts, selección, búsqueda, undo/redo, etc. Además diseñar la estructura básica de proposiciones (silogismos) en forma estructurada / textual. Sé que así explicado no está nada claro, pero yo sé lo que digo.

A medio, el metalenguaje para manejar las proposiciones, clasificarlas, jerarquizarlas y organizarlas. Explotarlas por trama, escena, elemento.

Y a largo, bueno, eso mejor me lo reservo.

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12 comentarios en “Estudiando (solo para locos)

  1. ¿Acaso te has propuesto acabar con la ilusión de infinidad de personas que anhelamos hacernos un hueco en el mundillo literario, aunque sea a través de la autopublicación?

    Por otro lado, al menos para mí, lo verdaderamente interesante de un escritor no está en sus obras, sino en que a través de las mismas pueda hacerme una idea de quién y cómo es la persona que está tras ellas. Esto viene a colación de que si se inventase un sistema como el que pretendes las historias y los escritores se convertirían en actos y actores insustanciales.

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      1. Ya, pero si la cosa funciona y el personal se interesa… ya sabes que el vil metal es capaz de convencer hasta la persona más cabal.
        Si supieras cuál es el método que utilizo para escribir, posiblemente, llegarías a dudar de mis palabras.

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        1. Como dijo aquel abogado: El dinero ofende… ¡cuando es poco! 😂😂

          Esto lo hago solo porque me interesa para escribir y porque me divierte, no hay más pretensión. Así tampoco hay riesgo de que se me vaya (más) la pelota.

  2. Joer, interesante forma de abordar un texto, de organizarlo y tal… Yo es que soy más de caos mental ordenado, por paradójico que pueda parecer: las ideas, los personajes, las tramas, están en mi cabeza y les doy vueltas continuamente con apoyo de unos pocos apuntes en papel sucio, algún diagrama de relaciones y poco más… Soy de escribir con brújula 🙂

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  3. Mira que me has hecho reir, cosa que agradezco. Aquí ando de visita por tu sitio, indudablemente cada día estas más loco se ha adueñado de tí la locura creativa, más suelto, más resuelto, trasmitiendo mucho mejor las ideas, ya fluyen tus palabras, nacen por lo que veo con mucha espontaneidad. Gracias Israel, sigue, vas por un hermoso camino. Un abrazo

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