Cuando tu madre se dedica a coser te crías rodeado de hilos.

Como en mis tiempos no había guarderías ni canguros, o por lo menos no las había para los hijos de los obreros, aprendí a hablar y a conocer el mundo dentro de casa. Y en mi casa se cosían las hermosas apariencias que traían las vecinas recortadas de las revistas. Mi vocabulario creció con las [...]

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