El (hombre en) general no tiene quien le escriba.

La tecnología ha convertido el arte de escribir cartas en un género perdido. ¿Para qué molestarse en redactar unos cuantos párrafos que abrevien sentimientos, relaten situaciones o inspiren deseos cuando hoy día basta con cuatro palabras a las que la ignorancia, la modernidad o la prisa les amputa las haches y las tildes, telegramas escritos [...]

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