El cartero suplente.

Apareció la mañana de un jueves en la oficina de Correos para una sustitución. Bajo y callado, sonriente, su pelo alguna vez fué moreno, pero no por eso parecía mayor.  Cogió las entregas del día de los clasificadores con esa soltura que solo da la costumbre de muchos años. Saludó a todos y salió a repartir con la moto. El portero de un edificio cercano le abrió y, tras darle algo de conversación, le pidió las cartas para colocarlas en los buzones como hacía cada día. -Por supuesto, espere un momento. Y entonces vió sorprendido como las repasaba una por … Continúa leyendo El cartero suplente.