Cuando el poder se concentra en una sola habitación.

Los gritos de Lord Wepss empezaban ya a resonar en toda la mansión. -¡Esto es intolerable! ¡Insufrible! ¡Infumable! ¡Incomible! ¡Inabordable! ¡Incombustible! Cuando se irritaba abusaba de lo que solo el creía que eran sinónimos. Su mayordomo tuvo que intervenir. -Cálmese mylord, ya sabe, su tensión. -Llevas razón. Llevas mucha razón, mi querido Fellower. No merece la pena. Tráeme otro manhattan. Ah, y aviva un poco ese fuego antes de irte, empieza a hacer frío por aquí. Fellower decidió cargar bien la chimenea en previsión de su tardanza en regresar, por lo que escogió del cesto de la leña un par … Continúa leyendo Cuando el poder se concentra en una sola habitación.

Reír también es querer.

Ayer despedí a un buen amigo. Cuando me llegó la noticia no tuve que pensarlo siquiera. No tenía obligación, no tenía que ir, pero quise ir. Veinte años no es nada, ¿verdad, Gardel?, ni lo son mil kilómetros cuando tienes un buen motivo. O dos. O muchos más. Porque además pude viajar en el tiempo. Volver, volver a la tierra, a ese cementerio que la mina fue rodeando con los años para engullirlo, tal vez para hacerse de una vez por todas con los cuerpos que no pudo robar en vida, quizás para arropar a todas esas almas con escoria … Continúa leyendo Reír también es querer.