El Carmen del destino (7)

Cuando recobré el conocimiento pensé que todo había terminado ya. Solo había oscuridad y silencio. Pero el dolor se encargó de recordarme que, para mi pesar, aún seguía vivo. Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad y poco a poco llegaron los recuerdos de los últimos acontecimientos. Pronto fui consciente de que estaba allí donde había caído. Traté de incorporarme, pero mis piernas no obedecía las órdenes del cerebro; sentía dolor, mucho dolor, y mi cuerpo era como un saco pesado que mis brazos no podían mover. Sentí un gemido. Violeta agonizaba. La vi tendida también en el suelo a … Continúa leyendo El Carmen del destino (7)

El Carmen del destino. (6)

Tras el horror y la desolación llegó la furia. Jaime se volvió contra mí, culpándome de la muerte de Marcelo y de todo lo que estaba sucediendo. Manolo le tuvo que sujetar para que no pasara de las palabras a los hechos; yo estaba tan turbado que no habría hecho nada por defenderme. Más Julia, siempre Julia, les habló con serenidad y trató de que recuperáramos todos la calma. Lo prioritario era atender a Violeta, sacarla de allí y procurar que la atendieran. Ya no se podía hacer nada por Marcelo. Aquel no era momento de culpas, sino de remedios. … Continúa leyendo El Carmen del destino. (6)

El Carmen del destino. (5)

La escalera crujió de dolor bajo el peso de nuestros pasos apresurados. Llegamos a la habitación a tientas, orientándonos solo por el eco de los lamentos. Sobre la cama yacía Violeta casi inerte, desangrándose a la luz de las linternas. Su cara, su preciosa tez de marfil, no era más que un sembrado de cortes paralelos, precisos y premeditados, como los que había en todo su cuerpo arado de dolor, heridas maléficas por las que se le estaba escapando la vida. Jaime trataba de imponer su voz al nerviosismo, nervioso a su vez, impotente como todos, mientras ninguno sabíamos qué … Continúa leyendo El Carmen del destino. (5)