Hace diez años.


El 15 de Mayo de 2021, hace hoy diez años, China colocó su primer robot en Marte.

Se trataba de un pequeño artilugio equipado con ruedas, paneles solares y un par de brazos que terminaban en unas sencillas manos roboticas con pulgar oponible y una larguisima uña en el dedo pequeño diseñada para extraer muestras.

El robot, bautizado Ali Explorer por las autoridades, empezó a trabajar de forma automática en la que meses mas tarde sería la primera tienda de todo a cien del sistema solar. Pronto llegaron los primeros containers cargados con todo tipo de articulos de bajo precio, entre los que se ocultaban las primeras oleadas de exploradores especiales, burlando así los controles de inmigración del cinturón de asteroides.

Aquellos pioneros se turnaban para respirar el aire envasado que les llegaba por mensajeria cada pocos meses. Y aunque estos envíos tenían un coste elevadisimo, como en Marte no había que pagar impuestos ni cotizaciones la empresa seguía siendo rentable. Pero aun les faltaba un detalle importante: los clientes.

Asi es, los cientificos chinos descubrieron que, en contra de toda probabilidad, en Marte no había marcianos. Es lo que tiene basar todo un programa especial en las novelas de Julio Verne. Pero, lejos de arredrarse, optaron por una solución imaginativa: enviar a Marte a todos los disidentes políticos que tenían encarcelados, esto es, cualquiera que se atreviera a pensar un poco. En menos de un año había más chinos en Marte que en el propio Shangai.

En este estado de cosas, y dada la proverbial promiscuidad amarilla, cuando la NASA y la ESA enviaron su primera nave tripulada a Marte allá por 2024, los astronautas tuvieron serios problemas para aparcar.

En sus primeros análisis los occidentales llegaron a una importante conclusión: Marte, haciendo honor a su nombre, era definitivamente el planeta rojo. Tiendas de conveniencia en cada cráter, aerodeslizadores de repartidores del aliexpress hasta en la sopa, mas bicicletas que en la entradilla de Verano Azul y mucha, mucha gente por todas partes, a los que solo se veía la cara cuando se levantaban la escafandra para escupir en el suelo. Esta costumbre tan China les pareció menos deplorable cuando supieron que era parte de la estrategia de las autoridades para terraformar el planeta: se esperaba que en una década ya tendrían los primeros océanos. Espuma no les iba a faltar.

Pronto llegaron otras misiones y los occidentales se fueron adaptando a las recien adquiridas peculiaridades del planeta rojo. El equipo base de los astronautas incluia, por ejemplo, dinero suelto para reabastecerse en destino, bolsas de la compra que salía mejor comprarlas en Houston, el menu de comida deshidratada era ya innecesario porque se podía adquirir pato laqueado en cualquier parte e incluso la carga de combustible de los cohetes se redujo a la mitad porque era mas sencillo, y mucho más económico, hacer piezas la nave y mandarla de vuelta a la tierra en los containers vacíos, eso si, a portes debidos.

Estas misiones pronto dejaron de tener carácter científico, pues cualquier rastro de microorganismo que pudiera demostrar que hubiera habido vida en marte hacia tiempo ya que había desaparecido dentro de un rollito de primavera, para adquirir una dimensión ludico/festiva: Los astronautas iban a Marte a hacer compras, y punto.

El paisaje marciano sufrió tal transformacion que el propio Ray Bradbury se hubiera metido a seminarista. Los chinos, con su famosa inventiva, se dedicaron a plagiar en Marte cuanto conocían de la tierra, eso si, llamando a todo con el sufijo Rojo. Asi, crearon la Gran Muralla China Roja alrededor del monte Olimpo, la torre Eiffel Roja, la Acrópolis Roja e incluso La Plaza Roja – Roja, lugar este donde residían sus principales politicos e ideologos, rojos como no podía ser de otra forma.

Y en cuanto a la sociedad, Marte pasó a ser una república popular que abarcaba toda la faz del planeta, con excepción de ese par de metros cuadrados donde aterrizó aquella primera sonda estadounidense, territorio que conservó la soberanía americana y que no daba ni para ponerle una mesa al consul. Este reducto se convirtió en el único lugar del planeta donde se podía hablar de todo… hasta que quedó sumergido por uno de los mares de escupitajos.

Y esta es la historia reciente del planeta Marte que hoy conocemos, de cuya conquista hoy se celebra el aniversario. Atrás quedan todas aquellas historias de marcianos que amenazaban con invadir la tierra y esclavizar a la raza humana: hoy vemos que esto jamás podrá suceder, que el ser humano sigue siendo libre y que nada amenaza ya esta libertad que debemos a la gracia de Mao, nuestro señor.

2 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s