¿Se precisa cultura para leer?


No es una cuestión sencilla. Porque la cultura se adquiere fundamentalmente leyendo. Hay que leer para aprender, pero también hay que leer para aprender a leer. ¿es esto un círculo vicioso? No, aunque lo parezca. Es una espiral, un camino que se recorre aprendiendo en cada paso, leyendo textos cada vez más complejos que no se entienden si antes no se han leído otros más sencillos.

Para mucha gente esa espiral de aprendizaje acaba al final de sus estudios. Es lógico, ya no existe esa exigencia y la vida nos demanda otras ocupaciones. Tal vez termina ahí porque el sistema de aprendizaje no ha sido capaz de engendrar amor por la lectura. Y en este sentido yo creo que vamos a peor: si se sustituyen los libros de texto por tablets, si se valora más la memorización de conceptos que su comprensión, si se carga tanto en ciencias y se desprecian las letras (¡cuanto perdió este país con el latin, el lenguaje de la ciencia!)… en definitiva, si en este país se cambia de ley educativa cada tres por cuatro y por desgracia cada cambio es a peor, mal podemos esperar que las personas desarrollen por si mismas aptitudes personales que en apariencia no les serán rentables en el futuro. Pues nadie vive de leer, y casi nadie de escribir. Asi que todo se queda en aprobemos como sea, que ya trabajaremos en lo que se pueda.

El caso es que la gente en general se conforma con saber leer, leer de cualquier manera, pues están rodeados de artilugios que les ahorran muchas molestias, y el milenio se ha hecho fuerte en aquello de que una imagen vale más que mil palabras (gilipollez que seguramente acuñó un fotógrafo). ¿Qué sentido tiene desear tener más cultura?

Pues uno muy claro: puedes limitarte a vivir una sola vida, o puedes vivir miles de vidas a través de lo que otros han escrito.

Leer, leer con mayúsculas, exige una cierta dosis de una determinada cultura. Entiendeme, el término cultura está tan manoseado que para muchos equivale a ganar al Trivial. Con cultura me refiero a conocimiento estructurado. Me refiero a una predisposición del alma que quiere saber, a la necesidad de encontrar un por qué, al afán de saber más, y saber mejor. A no limitarse a la superficie. A viajar, a ver, a conocer, a tener opiniones fundadas en el conocimiento y la experiencia, a analizar, a observar, a mantener la mente abierta y sobre todo a arriesgarse a no soportar tu existencia sobre cuatro ideas consolidadas, sino estar dispuesto a estar equivocado, reconocerlo y asumirlo.

Cultura y lectura coinciden en un lugar que vuelve a ambas mucho más enriquecedoras. Por encima de lo que se lee, interesa por qué se lee. Cuando te enfrentas a una novela con elementos fantásticos, si quieres disfrutar de ella tienes que saber dejarte llevar por la historia, concederle aquello que contraviene la lógica y hacer tuyo el mundo que te propone, pues solo asi tiene verdadero sentido. Leer ficción implica un acto de fe. Está en la maestría del autor que la historia se sostenga y en la cultura del lector darle margen para que así sea.

Leer poesía es algo bien distinto. Importa la forma, y mucho. Haz un experimento: quita los saltos de línea de la mejor poesía y léela de corrido. No es lo mismo, ¿verdad? Lógico, de alguna forma le hemos destruido el ritmo. La poesía exige una cultura especial que tiene bastante que ver con la música (por eso existen las canciones). La poesía es el arte de la palabra en su máxima expresión. Es delicada y sutil. Exige leer con ritmo, incluso entonar. ¿Hay mejor forma de leer poesía que declamar? Yo creo que no. Y se puede declamar mentalmente, de hecho así es como yo la leo. Y me satisface.

Lo opuesto a la ficción es el ensayo, y también es un arte, cuando se escribe con oficio. Es también lo opuesto a la poesía, ahora importa mucho más el fondo. Se puede disfrutar con un buen ensayo, claro que si. Demanda cultura, como siempre, pero aquí prevalece esa maravillosa rama del conocimiento que es la lógica. Maravillosa, si, preguntale a Aristotéles. Existe armonía en una buena argumentación, y existe belleza en un buen discurso o en una exposición fluida, articulada y con fundamento. ¿Cualidades estéticas en un ensayo? Pues si. No son tan convencionales o evidentes como las de una gran escultura, pero para una mente ordenada y hambrienta pueden ser de una exquisitez emocionante. Si tienes un determinado tipo de cultura, lo que para muchos es un tocho insufrible para ti puede llegar a ser una obra maestra. La clave: entenderla.

¿Que es en definitiva esa cultura a la que me refiero? ¿Erudición? ¿Sabihondismo? ¿Pedantería? Para nada. Es vivir, y enterarse. Tiene mucho de comprensión lectora, de poseer referentes, de entender algo de este arte de la literatura para tratar de captar la intención del escritor, por qué termina así un capitulo, por qué usa ciertas palabras, que recursos utiliza y para qué… tiene también de afrontar cualquier lectura con la mente abierta, sin prejuicios, estando dispuestos a dejarnos convencer por ese escritor que nos ofrece un mundo distinto, y tiene también de permitir que la experiencia de la lectura se traslade a nuestros sentidos y emociones, ver esos paisajes, sentir esas experiencias, reír y llorar, amar, odiar, estar dispuestos a viajar al interior de una persona malvada o afrontar situaciones dramáticas confiando en que el autor del libro nos sabrá llevar a un final que haga de toda la obra una experiencia verdaderamente maravillosa.

Esto que parece tan complejo lo hago desde hace muchos años todas las noches antes de dormir, al menos durante una hora. A veces el sueño me sorprende en ese estado de gracia y continuo viviendo la historia que acabo de leer durante horas. He estado en lugares que nadie más conoce, he vivido experiencias realmente extraordinarias, he conocido mil mundos, he vivido mil vidas… y todo se ha perdido con cada amanecer. Pero a pesar de todo lo que me rodea y gracias a la lectura yo he sido inmensamente feliz.

Y eso, por mucho esfuerzo que me haya podido costar, es impagable. ¿Cultura? Eh… bueno… no tanta, en realidad solo me dejo llevar.

2 Comentarios

  1. Cuánta razón tienes, Isra, y no puedo estar más de acuerdo en toda tu exposición.
    Yo, que me he llevado casi toda la vida metido en la enseñanza, primero como alumno, luego como maestro, te digo que vamos cuesta abajo sin freno.
    Como dices tú, no sé si es verdad eso de que una imagen vale más que mil palabras, pero de lo que sí estoy seguro es que las palabras te invitan a pensar y, sobre todo, a imaginar. Hoy en día la imagen manda, incluso te incitan a que veas la película antes que el libro. De esta forma, poca imaginación queda por desarrollar.
    Creo que leer es una invitación a la curiosidad. No solo por querer aprender, sino por averiguar otras formas de vivir, otras maneras de ser, otras historias que siempre enriquecerán la nuestra.
    Pero ya sabemos que la curiosidad se coarta desde niño. Cuándo este empieza a preguntar se le manda callar y, en estos tiempos, se les da una pantalla para que se avíen y no molesten.
    Yo tengo una batalla perdida, desde hace mucho, que es la diferenciación entre formación, educación y cultura. En mi opinión, la primera es la que se obtiene en las escuelas; la segunda la que se mama en la familia, y con los que te rodean; y la tercera la que se procura uno por libre voluntad y curiosidad. Hoy en día se quiere mezclar todo y encerrarlo en lo primero. Y como esto se impone por obligación, se aborrece y se desprecia.
    En fin, no sé si habrá remedio para enganchar en la lectura a las nuevas generaciones, pero los que lo hacen están ganados para esta hermosa batalla de por vida.
    Un abrazo

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