Respuestas.


-Háblame de las lanzaderas.

Jasper dejó de coger gachas y puso su mano sobre el hombro de Juno.

-Las ves todos los días. Suben el mineral a la estación orbital y bajan con provisiones y herramientas. Hay poco que contar.

El viejo apretó con suavidad el hombro de Juno.

-Son la única forma de salir de aquí, ¿no?

Jasper apretó más fuerte.

-Y también la única forma de volver, hija. ¿Cómo está tu amigo?

-Mejor. Ya no tiene fiebre. Ahora no para de hablar.

-Ahí hemos salido perdiendo, ¿verdad muchachos?

Los otros viejos rieron con Jasper. Harald tenia una merecida fama de bocazas. Jasper alargó su mano buscando a tientas el cuenco con las gachas. Juno lo retiró.

-No me has respondido.

-Hay cosas sobre las que es mejor que no sepas.

-¿Como… ellos?

Jasper apretó esta vez la pierna de Juno con tal fuerza que la niña tuvo que reprimir un grito.

-¿Ellos? Ellos ya saben todo lo que necesitan saber, ¿o no, compañeros?

Los otros viejos rieron de nuevo y Jasper se volvió a la niña.

-Juno, ¿podrías hacer algo por mi? Necesito ir a mi cobijo y me temo que alguno de esos pequeños bastardos se dedica a poner piedras por el camino para hacerme caer. ¿querrías acompañarme?

Juno se levantó y dejó que el viejo pusiera la mano en su hombro. Caminaron unos minutos. Las piedras estaban donde siempre habían estado.

-¡No vuelvas nunca a preguntarme esas cosas delante de los demás!

-¿Por qué? ¡Son tus amigos!

-Aquí nadie tiene amigos, hija. Nunca puedes saber si alguien es capaz de venderte a los capataces por un poco de comida. No confíes en nadie.

-¿En ti, tampoco?

-¡En nadie!

Siguieron caminando en silencio. Juno no se atrevía a preguntarle de nuevo. Llegaron a un tramo del camino despejado y solitario. Jasper se detuvo y se sentó sobre una piedra que estaba exactamente donde le había indicado su entrenada memoria.

-Así que quieres escapar de aquí.

-¿Quien no?

-Cierto. Nadie está aquí por su gusto. Ni siquiera los capataces.

-¿No? Pero…

-Juno, ellos están tan atrapados como nosotros. Son tan esclavos como nosotros.

-Entonces ¿por qué están aquí?

-Bueno, hay mil razones. Algunos son delincuentes perseguidos que huyeron a este infierno. Otros tenían deudas con la compañía o fueron castigados a venir aquí por cometer alguna falta grave.

-¿Ni siquiera ellos pueden escapar?

-Muchos no quieren. Están aquí mejor de lo que estarían en cualquier otro lugar. La compañía les deja hacer y deshacer mientras se mantenga la producción. Otros, sencillamente, no pueden. Les matarían nada más pisar una lanzadera.

Juno se quedó observando el ocaso. Hacia tiempo que no podía subir al tejado a contemplarlo.

-¿Quienes son ellos?

La pregunta había salido sola, sin pensarlo, sin esperar tampoco una respuesta.

-Si te respondiera… eso podría costar muchas vidas. La tuya y la mía, para empezar.

-¡Los he visto! Bueno, a uno de ellos. Hable con él. Me ayudó.

Jasper se volvió y la miró como si sus ojos hubieran recuperado de repente la luz perdida.

-Yo se lo pedí. Nunca habrías encontrado esas medicinas por ti misma.

-¿Por qué?

Jasper bajó la cabeza.

-¿Por qué lo hiciste?

No supo cual de las mil razones decirle. En realidad era por todas ellas, o tal vez por ninguna en especial. Después de tantos años, ¿por qué se había arriesgado de esa manera solo por una mocosa preguntona que no sobreviviría más de dos años en aquel infierno? ¿Cuántas como ella había visto caer? ¿Cual de las hijas que nunca tuvo reconoció en aquella voz chillona? ¿Cuántos de sus remordimientos yacían enterrados en el fondo de aquel pozo entre fémures de juguete y pequeños cráneos blancos? Miles eran los motivos, o ninguno en realidad.

-¡Lo hice, y ya está! Tu amigo está curado, tu no vas a abrir la boca, y ahora me vas a llevar de vuelta a mi hoguera, ¿entiendes?

Juno supo que ya no debía decir nada más. Caminaron juntos un trecho, en silencio. Los soles ya estaban bajo la montaña. Ahora era el ciego quien guiaba a su lazarillo.

-Te llevaré.

-¿Cómo dices, pequeña?

-Que te llevaré. Cuando me escape. Te llevaré conmigo.

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s