Justicia.



Juno necesitaba más que nunca trepar al tejado aquella tarde. Alejarse unos metros del suelo, de la niña que había dejado acurrucada en su jergón, de Humbert, de las provocaciones de Harald, del mineral que nunca podría desincrustar de su piel, de aquel maldito día y de aquel maldito lugar.

Pero los soles no se habían dignado esperarla. Bel la había retrasado, había incumplido su promesa a Harald -mal día para robar manzanas- y había llegado tarde al rancho, solo unas cuantas gachas que Bel había devorado a regañadientes. Tendría que acudir a Jasper con las manos vacías. Otra promesa incumplida.

Antes quiso asegurarse de que Bel estuviera bien. Le acarició el pelo sin despertarla. Estaba rendida, pero podía contarlo. Habia necesitado un par de milagros para poder terminar en aquel rincón. La voladura había agitado la plataforma de tal manera que Juno aún no podía explicarse como no habían caído todos; cuando se levantó la nube de polvo la pudo ver aferrada a la pierna de Humbert.

En los túneles no le había ido mucho mejor. Apenas podía acarrear la espuerta de tierra y, cuando el cerdo ya iba a coserla a empellones, Bel se puso de repente en pié y señaló fijamente una piedra en la pared. Era un cristal de Tharsium. Nadie más lo había visto en la oscuridad. Juno se interpuso entre ellos y le habló al cerdo con toda la calma que supo reunir.

-Deja que la enseñe, Humbert, igual hago de ella una buscadora.

Un buen buscador podía aligerar mucho el trabajo de cualquier equipo. Humbert nunca despreciaba una buena ventaja.

-Eso será si la mantienes con vida. Le he salvado el pellejo dos veces hoy. No habrá una tercera.

No todos pasaban del primer día. No todos llegaban a los dos años que llevaba ella allí. Miró a las sombras que reposaban dentro de la cabaña, y recordó aquel tiempo en que aún quería tener amigos. Mal día para tener malos recuerdos: saltó por la ventana y se dirigió a las hogueras.

Algo le impedía enfrentarse a Jasper. Dio un rodeo y se acercó en silencio. Se le daba bien moverse a hurtadillas.

-Le vi en la granja -susurraba Demian a los demas viejos-.

-¿Estas seguro? -Inquirió Jasper.

-Seguro. Y había otro más. Un tipo más alto.

-Seria algún capataz. A veces rondan por allí en busca de alguna fulana. -dijo Alistair.

-Estoy seguro como si los estuviera viendo ahora mismo, joder. Eran ellos.

Juno permaneció escondida entre los matojos. Sabia que no podían descubrirla. Sabia que no debía estar oyendo aquello.

-Hacia mucho tiempo que no aparecían. -repuso Jasper con calma-. Demasiado tiempo. Yo creía que ya los habían cogido a todos y ahora…

Un lejano griterío hizo que todos miraran a una de las hogueras más alejadas.

-Alli está pasando algo. -dijo Alistair. Los viejos se levantaron del suelo y se dirigieron al lugar.

Juno los siguió, primero a escondidas, para después mezclarse con todos los que iban a esa hoguera.

Los niños se arremolinaban alrededor de uno de los capataces. Pronto llegaron algunos más y se hizo un claro en el centro de la muchedumbre. Juno se deslizó entre la gente hasta llegar a un lugar en el que, pese a su estatura, podía ver lo que pasaba.

Harald y Jere estaban de rodillas en el centro del claro.

Menlo, el jefe de los capataces, dio un paso al centro y extendió su brazo derecho. Todos callaron. Empezó a caminar alrededor de los dos niños exhibiendo todo el poder de su negra anatomía mientras traspasaba con su mirada a los amedrentados espectadores.

-Aqui tenéis a dos ladrones.

Dejo que la frase surtiera efecto en la concurrencia antes de proseguir.

-Los hemos sorprendido robando en el huerto. La ley es clara.

Menlo colocó su látigo en el cuello de uno de los niños que estaban en primera fila.

-¿Que dice la ley? -preguntó al niño.

-Mano o pie.

Menlo alzó sus brazos y lanzó un grito terrible y ensordecedor: ¿QUE DICE LA LEY?

Y los niños contestaron “mano o pie”, una y otra vez, al principio temerosos, obligados, pero después jaleados por aquella montaña humana poderosa e inmisericorde que alzaba sus brazos al compás, hasta que todos gritaron enfervorecidos el siniestro mantra, “mano o pie”, como si ese fuera en realidad su único deseo, como si nada más tuviera sentido, como si aquellos dos pobres desgraciados no fueran niños como ellos.

Cuando Menlo supo que el mensaje se había grabado en aquellas pequeñas mentes alzó sus brazos con energía y todos callaron de repente. Era momento de asegurarse de que no lo olvidaran.

Se volvió a los pequeños delincuentes y, sacando de su vaina el enorme machete, apuntó con él a Harald. Entonces le miro fijamente y le preguntó:

-¿Mano o pie?

5 Comentarios

  1. A mi me está “enganchado” la historia como en su día lo hicieron los “Juegos de Hambre….”
    No sé por qué mi mente ha asociado tu relato con esa tetralogia…🤔….¿Quizá porque los protagonistas son niños a los que les han robado la oportunidad de ser niños…? 🙄
    Será como sea….Me está gustando!! 👏👏👏

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    1. Muchas gracias, me encanta que te guste. En mi descargo, no he visto las pelis ni he leído las novelas de los juegos del hambre, aunque se de que va. Es imposible hacer algo que no se parezca a nada y por mucho que trates de evitarlo siempre hay similitudes. Pero no me preocupa en absoluto, las ideas paracmis historias nacen de los sueños (tengo esa habilidad de recordarlos) y a la hora de escribir me dejo llevar por ellas.
      Un abrazote!!

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      1. Bueno…el que a mi al leerlo me haya traído a la mente “Los juegos del hambre” tampoco dice mucho porque mi cerebro hace conexiones muuuy extrañas a veces….😂 😂

        Tienes suerte de recordar los sueños. Yo muy pocas veces me acuerdo…Tan pocas que pueden pasar meses y meses sin recordar ninguno…🙄…y me gustaría recordar por lo menos los buenos….😊…Las pesadillas no…pero los sueños bonitos estaría bien recordarlos (si es que los tengo, claro….🙄)

        Volviendo al relato….
        Qué difícil elegir entre mano o pie, no? 🙉🙈

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  2. En la intimidad de estos comentarios (si las entradas no las lee casi nadie, esto ya ni te cuento) os desvelo algunas claves que, de forma consciente o no, aparecen en esta historia.
    Los nombres. Humbert, un préstamo de Nabokov, Alistair lo cogí de David Weber (en este caso un interesante secundario), Jasper creo que lo tomé prestado de Asimov (not sure… it’s a fine robot’s name anyway) Juno porque me pierde lo clásico y quería lo mejor para mi niña, Bel compartirá el infausto destino de aquel general romano cuyo nombre empieza por esas tres letras, y Menlo tiene un punto reivindicativo: mi malo malote tiene el nombre de una ciudad californiana del condado de San Mateo, esa tierra donde están ajusticiando estatuas de personas que significan algo para mí. Casualmente (o no) tiene allí su sede uno de los gigantes del engaño
    Menlo y la escena del mano o pie tienen otro significado. Suelo ir contracorriente y odio los excesos. Puede que la escena os suene (no me he esforzado en disimularlo) de aquella de la serie Roots en que le amputaban un pie a un esclavo. Solo he invertido los papeles: ahora es un negro quien le va a cortar un trozo a un esclavo suyo, blanco, y niño para mayor carga dramática. Porque yo creo en la igualdad, y creo que esa depravación que esgrime el machete forms parte de la condición humana, independientemente del color de la piel. Entendedlo como una protesta contra esta absurda deriva anti-todo que proclama que para equilibrar balanzas hay que sobrecargar el otro platillo, cuando la solución más humana, razonable y sensata es siempre eliminar las desigualdades, no crear otras nuevas.
    Hay más referencias en estos textos, pero esas os las dejo a vosotros. Me encanta esconder cosas. De hecho, llevo haciéndolo mucho tiempo…

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  3. Un par de comentarios. No se como he podido escribir esto: me han interrumpido al menos cuatro veces con llamadas… ¿es que la gente no sabe que uno está escribiendo? O, más indignante aun: ¿es que lo saben y por eso llaman?

    El otro apunte tiene que ver con los titulos: Interior, Justicia… ¿el próximo será “asuntos exteriores”? No os preocupéis, es solo una casualidad, trataré de no recaer en este mantra ministerial…

    Gracias por vuestra compañía.

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