VadeReto (Mayo 2020)


Lo que viene a continuación es mi participación en el VadeReto de Mayo 2020 que convoca el blog Acervo de Letras de Jascnet (Creo que lo he escrito todo bien esta vez). En esta ocasión plantea escribir un relato a partir de los elementos de la imagen siguiente, dejando bastante libertad al autor a la hora de escoger temática, extensión, etc

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Pues bien, vamos con ello. En la imagen tenemos un niño que todavía no tiene edad para mentir diciendo que se ha caído en la ducha, sentado sobre un baúl que en este caso tiene edad hasta para haber inventado la ducha. La sombra del niño es alargada y se entrega a la pared en un inquietante claroscuro formando la silueta de Batman. Junto al niño hay un juguete que cualquier friki reconocería como un AT-AT de la batalla de Hoth, pero que para el común de los mortales se queda en un camello de plástico con ínfulas.

Estos son los elementos propuestos, y yo me quedo con…. ¡el niño!

Pero como uno es muy díscolo y siempre anda burlando las normas, voy a introducir un elemento nuevo. Si os habéis fijado, en esa imagen falta algo: el puño que le ha cambiado el color a ese ojo. Y yo lo voy a tomar prestado de otra imagen, en este caso de Norman Rockwell, que también contiene otros elementos tales como un director enfadado, una secretaria comprensiva, un archivador del que acaba de salir un expediente y otros mil detalles más de los que Rockwell incluía en sus cuadros para convertirlos en verdaderas historias. Si lo dudáis miradla bien porque esa imagen no vale mil palabras, sino que las contiene, ya escritas, para quien sepa leerlas.

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Bien. Pues de esta imagen voy a coger a…. ¡la niña!

Por tanto, tenemos un niño y una niña a los que separan en el tiempo digamos… unos ochenta años, pero que por obra y gracia de los ardides de este oficio vamos a convertir en intemporales omitiendo cualquier referencia al calendario. Tenemos también un par de ojos morados, una expresión triunfadora y otra derrotada, un par de tiritas más o menos evolucionadas y unas y otras ropas que delatan un encuentro donde con seguridad ha habido algo más que palabras.

Tenemos por cierto una edad en la que todavía no se sabe si se ama o se odia a los congéneres del otro sexo (extremo que se descubre un par de años más tarde con infausto resultado y no pocas preguntas incómodas al espejo), y dos caracteres fuertes que han trasnformado una diferencia de opiniones en una cuestión de colores. Morado en el caso del niño, al que seguiremos llamando niño, y violeta en el de la niña, con la que haremos otro tanto. Notad que el morado y el violeta, siendo para muchos el mismo color, para la mayoría sin embargo no se diferencian en nada, y pese a ello ahí siguen ambos términos ocupando espacio en los diccionarios.

Pero tenemos por aquí más elementos que nos ayudarán a darle cuerpo a la historia. Tanto él como ella parecen desconocer lo que viene siendo un peine, señal de que la disputa ha discurrido por terrenos que abochornarían al propio marqués de Queensberry, quien allá por 1889 estableció los términos en los que la gente culta y educada podía resolver sus diferencias a mamporros, vulgo boxeo.

Volvamos a nuestros niños. Puedo intuir que todo comenzó por un mero litigio sobre la propiedad de algún útil de escritura, pues doy por hecho que la batalla tuvo lugar entre los muros de alguna institución de enseñanza, pública para más señas (esto resulta obvio si se analiza la corbata del director). Un suceso tan común en las aulas puede derivar en conflicto si, como parece el caso, la aparente enemistad en realidad encubre una atracción latente, y así ocurre que los torpes intentos de acercamiento se transforman en cariñosos tirones de pelo, tiernos pescozones, amorosas collejas o entrañables patadas en la espinilla. Aunque parezca mentira estas son las más puras e inocentes manifestaciones de amor entre los niños. Vistas desde lejos, mucho más puras e inocentes que todo lo que vendrá después.

Y con esto tendríamos un motor para la historia: el Amor, en su forma más pura y encubierta. Pues, ¿esa expresión atribulada y melancólica del niño no delata acaso su impotencia por haber terminado diciendo “me gustas” a puñetazos? ¿No revela la sonrisa de la niña el íntimo placer del triunfo, mas no por haber plantado una buena bofetada, sino por haber adquirido el convencimiento de que ella, al otro púgil, sí que le gusta? Esta muy claro, solo hay que dejar atrás la presbicia intelectual y la madurez de las dioptrías para mirarlos con ojos de niño.

Poco aportan al asunto la previsible reprimenda del director o el precario consuelo del soñado superhéroe, figuras ambas que perderán peso como referentes para nuestros protagonistas con el paso de los años, mientras que el recuerdo de aquel primer puñetazo, mucho más intenso y disfrutado que cualquiera de esos torpes y atolondrados primeros besos que todos recordamos de forma estúpidamente idealizada, estará siempre ahí cuando la vida los maltrate de tal manera que acaben casándose con otras personas con las que nunca sabrán resolver sus diferencias.

Porque es el amor quien sale triunfante de esta historia, un amor que por desgracia decaerá inevitablemente cuando la estupidez que les rodea haga que maduren, que progrese el acné y que se abulten sus cuerpos para convertirse en unos esclavos tan fieles de sus instintos que solo aspirarán a fines tan presuntamente elevados como jadear y sudar mientras se golpean repetidamente una a otro y otra a uno con las partes pudendas. Creedme si os digo que hay mucho más amor en cualquiera de esos moratones, más ternura debajo de esas tiritas y más pasión en esos cabellos despeinados. Un inocente amor a golpes, tan inocente y tan políticamente incorrecto que resulta encantador.

Y con esto ya tengo un final, así que con estos dos personajes, un buen argumento y este final creo que ya estoy en condiciones de escribir esta historia. Pero, ahora que lo pienso, ya estaba todo ahí ¿no? Entonces sería un plagio, si no un sacrilegio, escribir sobre algo que ya está tan claro y tan bien escrito. Supondría un verdadero insulto para los autores de esas imágenes. Y aunque a uno de ellos no lo conozco, yo a mi venerado Rockwell jamás le haría tamaña afrenta.

Mejor no escribirla. Jascnet, amigo mío, si esperabas encontrar aquí un relato para tu Vade Reto, sintiéndolo mucho… ¡acabas de leerlo!

5 Comentarios

  1. 👏👏👏👏👏
    Las imágenes hablan pis si mismas de soledad, de tristeza, de odio, incluso de malicia pero tú las has enlazado con Amor y con bonitas palabras. Ojalá en la vida real fuera así de sencillo!!!

    Le gusta a 1 persona

  2. Hola Israel,
    has usado dos de las técnicas que más admiro de la literatura. La capacidad de sorprender y la de convencer.
    Por un lado, has cogido esa libertad de inspiración que siempre doy, pero que hoy has querido usar como adalid para tu pluma, y transformar a tu antojo la fotografía del reto. Te has deshecho de lo que no te valía y te has quedado con la figura central a la que has metido en un berenjenal de donde el batman de la sombra se ha tenido que retirar para no estorbar a la pareja. Me encanta. Ese es el arte del reto y tú lo has usado magistralmente.
    Por otro lado, has querido convencernos de tu historia, inventada y emparejada, sacándote de tu chistera escritora a esa niña tan simpática como beligerante. Y desde luego que lo has conseguido. Has diseccionado perfectamente todos los elementos hasta hacerlos encajar con precisión y maestría.
    Mi enhorabuena y mis aplausos.
    ¿Ves como esa libertad que me censuras en mi blog es una verdadera joya?
    Muchísimas gracias por compartir tu talento para el VadeReto.
    Te aseguro que es toda una delicia.
    Un Abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    1. Muchas gracias pero creo que no es para tanto. Todo vino solo. El batman era demasiado evidente, no era mal camino, pero quería hacer algo distinto. La cara del niño me recordó de inmediato ese cuadro de Rockwell, y empecé a encontrar similitudes y a establecer relaciones. ¿Y si le daba un giro total, transformando las emociones de ese niño en algo radicalmente distinto? ¿Y si en vez de rabia, resignación o impotencia, buscaba amor en el fondo de la historia?
      Y así surgió todo. Además hay una motivación que frecuento: mostrar mi proceso creativo. Se que mis textos no tienen mucho valor, pero tal vez sí le cuento a los demas como se gestan, de ahí puedan extraer algo que les sirva.
      Un abrazo, y muchas gracias de nuevo.

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