Reencuentros.


1.

El viernes por la tarde, después de dejar a Álvaro con su madre, le preguntó al espejo por la Rosa de hacía nueve años. Descubrió pequeñas arrugas que nunca le habían importado y tenues bolsas bajo sus párpados que no tenían por qué estar allí, pero también estaban las pecas en su nariz pizpireta que jamás quiso maquillar y el agujero casi cerrado del piercing que no volvió a necesitar para sentirse diferente.

Y se encontró, nueve años más tarde, más allá de esos mensajes de su piel. Aquella Rosa seguía estando allí, en la razón de todas las cosas. Rosa madura antes de tiempo, Rosa independiente por encima del dolor, Rosa feliz porque no tenía otro remedio, aquella Rosa y la de ahora, unidas por mil propósitos, fundidas en la de los rizos indomables forjados junto a su carácter, la de la risa cristalina y el cándido rubor que tanto le costaba contener.

De sus ojos brotaba aún la firmeza de su decisión. Recordó, ya sin remordimiento, todas las opciones que fue dejando atrás. Adoptar, cuando ella quería parir. Inseminarse, cuando siempre quiso poder elegir. Casarse, pagando el precio de un marido por su profundo deseo de ser madre. ¿Que tenía pues de perverso haber escogido los mejores genes que tenía a su alcance? ¿Acaso el sexo sin amor no se reducía a una utilidad? ¿Quién había utilizado a quién?

Porque no fue nada complicado. No hubo engaño en dejarse engañar. No mediaron sentimientos, ni promesas, ni flores, ni tardes de cine, ni mariposas en el estómago o poesías de copia y pega por whatsapp. Solo una noche que ambos sabían que no llegaría al amanecer. Fue Alejandro, como podía haber sido Jose, o Rafa, o aquel atolondrado de Matías que habría vendido su alma por un par de roces. Alejandro, ¿Por qué no? Alto, guapo, inteligente, atractivo, elegante, simpático. ¿Quién podría desear mejores cualidades para su hijo? ¿Acaso no escogió Miguel Angel el bloque de mármol del que sacar a su David?

Alejandro, que entró en su vida sin más alharaca que una mirada y un par de copas y desapareció de ella al día siguiente al hacer la cama, desvaneciéndose con las arrugas de las sábanas. Un recuerdo que no sobrevivió a la primera falta y que Rosa creía tener bien enterrado, salvo por esos escasos momentos de debilidad en que le veía asomar en algún gesto distraído de Álvaro.

Entonces, ¿por qué le seguía hablando de culpas el jodido espejo?

2.

Tardó solo unos minutos en darse cuenta de que no se había perdido nada en todos esos años sin salir de noche. Nada había cambiado pero todo era distinto. Hasta el sabor del tequila, si es que alguna vez lo tuvo.

Decidió dejarse llevar, pues lo contrario le habría costado algún esfuerzo y más de un comentario envenenado el lunes por la mañana. Tampoco estaba tan mal concederse un poco de alegría sin sentido, o sumergirse en las idas y venidas del deseo y la estupidez por entre los taburetes de la barra. El pub estaba a rebosar. Rosa buscaba noticias entre la marea de caras desconocidas, sin resultado. Era difícil no ver a Alejandro, y si no lo veías, es que no estaba. Por lo demás, gente buscando a gente en el mejor y en el peor sentido de la expresión.

Sara no permitía que tuviera la copa vacía, para desgracia del macetero donde las vaciaba con disimulo. No podía permitirse el lujo de perder el control. Las de contabilidad, tal vez a causa de la aridez de su trabajo, formaban un grupo estridente y alocado. Se movían en bandadas, como las palomas, hasta que una encontraba algo interesante y se dispersaban por el local, sin dejar de observarla para después tener algo de que hablar entre balances y asientos.

El movil la intranquilizó. Álvaro volvía a tener fiebre. Después de varios mensajes con su madre decidió coger un taxi. No merecía la pena despedirse, solo Sara la vió salir y le hizo un gesto cómplice levantando el dedo medio. Cerró la puerta, dejando atrás el bullicio, y al volverse se dio de bruces con la figura esbelta, sorprendida y siempre elegante de Alejandro.

6 Comentarios

  1. Suscribo lo dicho por JascNet. Más allá de una falta, una oración con mejora de sintaxis, un adjetivo mejor o peor elegido; lo importante es llegar o gustar y tú eso lo consigues. Todo lo demás se puede mejorar, pero si no enganchas…
    En fin, a la espera de más.

    Le gusta a 1 persona

    1. Pues muchas gracias a ti tambien. Ahora la historia llega a un punto en el que tengo que asumir riesgos, el final lo exige. (¡tengo un final!!). Necesito a Víctor Hugo, ¿dónde está cuando hace falta?
      (Ah, en la estantería, vale).

      Me gusta

  2. Por encima de la forma en que sigues manteniendo la intriga y contando de forma impecable los sentimientos de Rosa y su situación, resalto tu forma de escribir. Ya creo habértelo comentado. Metes pequeñas notas poéticas que hacen de tu prosa un maravilloso placer leerla.
    Espero no perderme ningún capítulo de esta excelente historia.
    Un Abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    1. Gracias de nuevo! No estoy a la altura de esos halagos, pero más que eso te agradecería crítica, que es lo que ayuda. Soy un oceano de inseguridades, y no creo en eso de que criticar situe en un plano superior o inferior, creo que más bien te pone al lado, como un compañero que ayuda a otro. No te cortes, siempre lo agradezco y le doy el inmenso valor que tiene.
      Un abrazo!!

      Le gusta a 1 persona

      1. Vale, sin problemas, pero te las haré por privado. 😉
        Para eso tengo que sacar tiempo. A ver si puedo mandarte algo para el finde. 👌🏼👍🏼
        Y una cosa no quita la otra. Todos podemos hacerlo mejor, pero un primer paso es gustar y, ya te digo, si dedico tiempo para leerte es que me gusta bastante. 😉
        Un abrazo

        Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s