Sospechas.


1.

La directora cerró la puerta tras ella. Un hombre la esperaba sentado ante la mesa. Tras las presentaciones de rigor y un breve apretón de manos entraron en materia.

Todos tenían preguntas y ninguno tenía respuestas, pero la policía, por mucho que vista vaqueros gastados y camisa remangada, se reserva siempre el derecho a preguntar, y tambien el privilegio de no responder. Era difícil no sentirse interrogada.

Las respuestas llegaron a Rosa cuando el policía le mostró las imágenes de las cámaras, impresas en un par de folios. Ella habría reconocido aquella figura borrosa por muchos años que pasaran. Hay sombras que nunca se olvidan.

-No, no tengo ni idea de quién puede ser.

¿Qué hacía Alejandro allí? El no podía saber nada. Era imposible. Y, sin embargo, había ido a robar el expediente. Y seguro que era él quien rondaba el colegio. ¡Y además había preguntado por ella! No podía saberlo, nunca le dijo nada… pero Rosa no encontraba otra explicación.

El policía se estaba volviendo de lo más insistente. Rosa estuvo tentada de contarle la verdad, pedirle protección, hacer que lo vigilaran… ¿Y si quería quitarle a su hijo?

-Ya se lo he dicho, no le he visto nunca.

Era eso, sin duda. No podía ser otra cosa. Pero, ¿Como habría podido descubrirlo? No, ella no iba a consentir que apareciera ahora, después de tantos años, para destruir el complicado equilibrio que era su vida. Tal vez solo tenía sospechas. Puede que alguien le hubiera ido con el cuento y después, cuadrando las fechas, buscando parecidos… hubiera sacado sus propias conclusiones.

-No me imagino por qué motivo querría robar el expediente de Álvaro. ¿Que interés puede tener nadie en fisgonear las notas de un niño de nueve años?

Si algo tenía claro es que cualquier cosa que le contara a la policía, antes o después le llegaría a Alejandro, y eso solo serviría para que confirmara sus sospechas. No, no necesitaba policías, entrometidos ni Alejandros en su vida. Ella se bastaba para ser madre y padre. Les iba bien así. Era lo que había escogido, era el camino que se había marcado, al que no estaba dispuesta a renunciar.

-Si quiere saber lo que pretende ese hombre lo tiene bien facil: deténgalo y hágale a él todas estas preguntas.

Salió del despacho cerrando la puerta con decisión. Tendría que resolverlo ella misma. No iba a tolerar que viniera nadie a poner su mundo patas arriba. Podría también con esto, como había podido con todo lo demás. Al llegar al coche se dio cuenta de que se había dejado las llaves en la mesa del despacho. Lo bueno de no llevar bolso es que cuando pierdes algo, no lo pierdes todo.

Cuando entró a recogerlas el policía ya se había marchado. La directora tenia una tartera con ensalada sobre la mesa.

-Tengo tutorías ahora y no me da tiempo de salir -le dijo, como excusándose.

-No te preocupes, solo vengo a por las llaves.

La directora soltó su tenedor de plástico y la miró fijamente.

-Rosa, si necesitas algo, ya sabes que puedes contar conmigo…

-Te lo agradezco. Tan solo te pido… que Álvaro no sepa nada de todo esto. Es muy impresionable y no quiero que vuelva a tener pesadillas.

-Por supuesto, Rosa.

2.

-Sara, el otro día me dejaste un poco descolocada con el tío ese que había preguntado por mi.

-¡Vaya, vaya! ¿A que va a resultar ahora que a la supermadre todavia le interesan los hombres?

-¡No seas idiota! Es solo que no consigo recordar quién puede ser.

-Pues deberías. Alto, moreno, con un punto atractivo como… ¿cómo se llamaba aquel actor de los años cuarenta…?

-¿Bogart? ¿Gary Cooper? ¿Cary Grant?

-Ese, el de aquella peli con Grace Kelly…

-Ya, Cary Grant. Pero sigo sin recordarle. Tampoco es el primer dandy que conozco… ¿Como decías que se llamaba?

-Alejandro. Alejandro No-se-quė. Seguro que las de contabilidad lo conocen bien, parece que suelen ir con el… o más bien que revolotean a su alrededor.

-Esas revolotean como moscas en una lámpara, y no les importa mucho la bombilla. En fin, ya me acordaré…

-Mira, ya que tienes tanto interés, puede que aparezcan el viernes por el pub… ¿por qué no te vienes, que igual aparece tu dandy?

Rosa no encontró mejor forma para decir que si, después de haber dicho tantas veces que no, que soltar entre risas un sutil “no”, que al cabo de unas horas degradó por WhatsApp dejándolo en un prometedor “me lo estoy pensando”.

8 Comentarios

  1. Bien, Bien, Isra. Cómo suelen decir ahora, estás creando jipo (hype). 😉😁
    Hay cosas que las has desvelado muy pronto y otras que quedan en el aire. Tiene muy buena pinta.
    Una historia bastante intrigante y adictiva. No la dejes. 😜
    Nos seguimos siguiendo. 😜👍🏼

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    1. Me esta costando, amigo mio, porque me resulta muy dificil meterme en la piel de la protagonista. Demasiado tentado de caer en estereotipos y lugares comunes, no se si el resultado está a la altura, pero estoy haciendo un esfuerzo para hacerla creíble.
      Espero poder continuarla, algunos capitulos más y darle un buen desenlace.
      Muchas gracias!

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      1. Bueno, mi experiencia me dice que, cuánto más cuesta, más grande es la satisfacción. Nada se hace bien sin trabajo y en tu caso, el resultado es bastante bueno. Siempre desde mi gusto y opinión, claro. 😉👌🏼
        Un abrazo.

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  2. Ya va siendo hora de que aparezca, pero usaré de nuevo el viejo truco de despejar algunas incógnitas a la vez que se crean otras. Es lo que me he propuesto con esta historia: enganchar. A ver si lo consigo!!

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