Excepciones.


1.

Sara sacó de la máquina su vasito de plástico con algo parecido a un café e introdujo otra moneda para el de Rosa, tal vez para compensarla por esos minutos de complicidad. Era de las pocas a las que le quedaba bien el uniforme; no conforme con eso, ella le hacía un nudo por aquí y le ponía un par de imperdibles por allá para ceñirlo a su cintura imposible, lucir algo de chicha y presumir de caderas.

-Estás hecha un asco, hija.

Lo estaba, y no le importaba. Algún día su compañera se enteraría de los estragos que deja una noche de termómetro y Apiretal. Rosa no se molestó en darle explicaciones, ni Sara se lo iba a permitir de todas formas: seguro que traía algún nuevo chismorreo.

-Tenias que haber venido anoche, ¡casi tenemos que sacar a Estela del pub…!

Rosa sabía bien de qué iba todo aquello. No estaba para esas historias: le bastaba con vivirlo a través de los cuchicheos de sus compañeras. Conocía bien las mentiras del corrector de ojeras, las mañanas de gelocatil y las tardes de mensajes por whatsapp.

A veces sentía ganas de decir que si. No sería complicado dejar a Álvaro con su madre o buscarse una canguro, y sentirse viva por unas horas. Tomar unas copas, echar unas risas, vestirse para la guerra y sentir de nuevo que podía gustar, aunque solo fuera a cualquiera de esos capullos que se atrapan con el escote y se despiden con un par de tostadas.

Pero no podía. No lo necesitaba. Tenía mil cosas más importantes que hacer. No estaría tranquila dejando a Álvaro con extraños. No, no echaba de menos la calle, ni se le había perdido nada en ningún tugurio.

-El viernes hemos quedado, ya sabes, las de la ofi y algunos amigos. ¡Deberías venirte! Te vendría bien salir un poco, chica.

Sus labios dejaron escapar un “puede ser” que su mente sabia que era un “no”. Pensó que al menos era un consuelo que siguieran contando con ella mientras le ponía un mensaje a su madre para preguntarle si le había bajado la fiebre a Álvaro.

-Por cierto, ¡no te he contado! Nos encontramos en el pub con un chico que estaba con las de contabilidad, y hablando de esto y de lo otro resultó que te conocía. Alejandro, creo. Preguntó por ti. ¿Te suena de algo?

Esta vez los labios dijeron no mientras su mente se perdía en oscuros caminos perdidos. Pero, no podía ser. Hacia demasiado tiempo. Su café tuvo el resto de la mañana para enfriarse abandonado sobre la encimera.

2.

-Está mejor, pero no creo que mañana pueda ir a clase.

-Me alegro, pero no te llamaba por eso, Rosa.

El tono serio de la directora la puso en guardia.

-Es sobre el hombre que está merodeando por el colegio. Ayer se coló en secretaria y estuvo fisgoneando en los archivos. Lo tenemos en las grabaciones de las cámaras.

-Entonces ya pueden cogerlo, ¿no?

-No es tan fácil, ¿sabes? Si lo detienen tendrán que soltarlo en menos de una hora. Por lo visto es un delito menor. Prefieren tenerlo vigilado…

-¿… hasta que haga alguna barbaridad?

-Algo así. En realidad no pueden hacer otra cosa. Tenemos que extremar las precauciones. Estamos avisando a todos los padres, ya te puedes imaginar, pero a ti prefería llamarte yo.

-¿Por… qué? ¿Es que pasa algo?

-No te alarmes, pero hemos estado revisando el archivo y falta el expediente de Álvaro.

-Pero, ¿Eso como puede ser? ¿Me estás diciendo que ese tío se coló en el colegio para robar el expediente de mi hijo?

-No lo sé, Rosa, no lo sé. Te cuento lo que sabemos. Nos viene bien que Álvaro no venga mañana, pero acércate tú a la hora de comer. Estará también alguien de la policía. ¿Te viene bien a las dos?

-Por supuesto, allí estaré.

Esa noche no le importaron los años que hacia que no dejaba que Álvaro durmiera con ella.

7 Comentarios

  1. Vale, Isra, acabo de darme cuenta que me había saltado este capítulo.
    Ahora he entendido cosas que no veía.
    ¡Qué desastre soy!
    Una sugerencia, ya que me pedías críticas, 😉
    sobre todo para los torpes como yo,
    Algún tipo de numeración de los capítulos. Ya sé que se pueden ver por la fecha, pero sería más rápido de ubicar.
    Por lo demás, sigue siendo una muy buena lectura.
    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

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