¿Como que las musas?


Esto de las musas debe ser un mito. Nunca las vi. No es que me sean esquivas, como dijo aquel: es que me ignoran directamente. Pasan de mi. Algo les habré hecho… ¿Será por las faltas? ¿Celos de mi santa? ¿Problemas para aparcar en mi calle?

No lo sé. El caso es que desde que empecé a escribir no han aparecido por aquí. ¿Que se nota? Vaya. ¿COMO QUE SE NOTA? Mira, mira, que blogs hay a patadas y a ti te encontré en la calle…

[Xxxx ha dejado de seguirte]

(Lo de Xxxx es por la protección de datos).

Buah, uno menos. Volviendo al tema: ¡que no me creo eso de las musas, y punto!

Entonces, te estarás preguntando cómo me inspiro, ¿verdad? Uno tiene sus truquillos, ¡y sin necesidad de cositas mitológicas ni zarandajas! Te cuento:

En primer lugar, hay que procurarse estados de ánimo en los que uno está concentrado y relajado a la vez, como por ejemplo:

-Laxitud post coito. Por eso escribo tan poco.

-Esa sensación de haber terminado tu trabajo y poder dedicarte a tus aficiones. Por eso escribo menos aún.

-El chute de endorfinas que te produce haberte machacado haciendo deporte. Si esta fuera la única posibilidad, este blog no existiría.

-El dulce placer de hacer cosas a escondidas, sabiendo que ni sabes, ni puedes, ni debes hacerlas. ¡Esta es la mía!

En segundo lugar, una vez alcanzado ese estado de ánimo, está la inventiva, es decir, abstraerse, evadirse, perderse en divagaciones y pensar en chorradas. Esto en realidad se puede hacer en cualquier momento, solo tomas nota mental de la chorrada en particular para cuando el sexo, el trabajo, el deporte o el encanto de lo prohibido te pongan en situación de desarrollarla. Y cuando digo en cualquier momento, es cualquier momento, ya sea sentado en el trono, llamando a un cliente o esperando en un semáforo (anota esto último, se puede reconocer a los que escriben en los semáforos: son los que no se están hurgando la nariz).

Y en tercer lugar (tenemos ya la situación y el detonante) estaría la disposición. Estas relajado barra concentrado, tienes una idea, y te dispones a desarrollarla. No hace falta que acuda una tipa con melena al viento vestida con sedas y tocando el arpa. ¡No!

Te pones y… ¡sale!

Ya está. Así de fácil. Solo hay que ponerse. ¿Inspiracion? ¡Transpiración! (Sobre todo en los activadores de estado 1 y 3).

Y ahora puedes leerte todos los manuales, tutoriales, cursos on line y demás que encuentres sobre escritura que ninguno, ¡ninguno!, te dirá cómo hay que ponerse. Eso si, algunos hablan de las musas… esos al wallapop de cabeza.

En definitiva, que comer y rascar todo es empezar, que la actividad engendra actividad, y que para hacer algo lo fundamental es empezarlo. Vulgo: ponerse a hacerlo.

Además de esto hay un argumento definitivo contra la existencia de las musas. Si en realidad existieran, piénsalo, ¿serían tan gilipollas como para no cobrar derechos de autor? Ya te digo, ¡presidirian la SGAE!

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s