Jueves.


Hoy estuve en nuestro banco del parque. Como todos los jueves. Porque ya era jueves cuando te fuiste, por si este jueves te trajera, por si algun jueves volvieras.

Busqué tu aroma en ese banco, como todos los jueves, entre los aires de arce y barniz de su tablazón, y entre el efluvio antiguo de óxidos y esmaltes y disolventes que emana de los hierros que son su armadura, por si quedara algo de la canela de tu piel enredada entre sus volutas, o la sal de tus lágrimas los vistiera todavía de mar o la primavera de tu aliento aún perviviera oculta en su frescor.

Como todos los jueves seguí tus pasos, que fueron los míos, por la espalda plateada de esa serpiente dormida que recorre los prados y rodea los árboles, y sus escamas de piedra no supieron hablarle a mis pies de tus huellas perdidas, ni hallé entre sus vueltas algún resto de tus caricias, ni sentí el roce de tu piel cuando pasaba la mano por las flores de los arriates.

Esperé, como todos los jueves, al mismo sol envidioso de la noche que arrancaba estrellas de tu pelo, pero no se había guardado ninguna para mi, que las había perdido entre los prados, o se le habían enganchado entre las ramas de los olivos, o las tenía escondidas en esas montañas donde duerme.

Le pregunté a las flores, como cada jueves, y no supieron darme razón de ti, pero algunas, por embusteras, se pusieron coloradas, y otras verdes de envidia cuando les hablé de ti, y las hubo que se quedaron blancas cuando les pedí que te encontraran para mi.

Y hablé con el viento que este jueves, como todos, tampoco me trajo tu voz, aunque juntos la buscamos entre los ecos de los pájaros en el bosque distante y el rumor que acaricia los pastos y la brisa juguetona que hace músicas con las agujas de los pinos.

Ya ves, volví a nuestro banco, nada del otro jueves.

Este texto lo he escrito para el reto de Jascnet de enero; el planteamiento de partida consiste en construir un texto de al menos cien palabras según se indica: ” Cread un relato que describa la imagen, de forma que todo aquel que no pueda verla en su máximo expresión, sea capaz de disfrutar de todos sus matices. Hablad de los colores, de las formas, de los detalles, … y por supuesto de lo que os inspira.

Es complejo ponerse en el lugar de quien no puede ver. ¿Como le explicas los colores? ¿Como le hablas de formas, de tamaños, de distancias? Lo más lógico es recurrir a los demás sentidos y a través de la sinestesia tratar de relacionar conceptos conocidos por medio del olfato, el sonido, el gusto o el tacto con aquellos elementos visuales que se quiere describir. Y la mejor forma de ejercitar la sinestesia, o por lo menos la más creativa, me parece que es a través de metáforas. Escuchar un tamaño, oír una distancia, palpar un color… son sensaciones imposibles en lo físico que, sin embargo, se pueden materializar en un plano literario anclándolas a conceptos abstractos; recuerdos, emociones o sentimientos son un lugar común y actúan como puente entre los sentidos.

Ese era al menos mi objetivo. Ese, y darle cierto sentido al texto. Hacer que además de describir significara algo. De hecho, creo que hay una historia que se sobrepone a la mera descripción. Hablo de una pérdida, y lo hago a alguien que ha perdido (o nunca ha tenido) la capacidad de ver. Me causa bastante empatía. Hablo de una búsqueda, que es también la búsqueda de una persona invidente, en un mundo tan visual que es posible que quienes estemos realmente perdidos seamos los demás. Y hablo de un hecho cotidiano, repetido, de una costumbre que a base de repetirse constituye un plano, un marco de referencia como el que utilizan los ciegos para transitar por sus recorridos memorizados, atentos como mi personaje a cualquier mensaje de los sentidos que les ayude a encontrar, o al menos a no perderse.

Cierto que me he tomado bastantes libertades, pero creo que eso es inherente al proceso creativo. Mi imagen, basada en esa imagen, es otra. El banco no es de metal, sino de madera. Añado flores, y pinos, y olivos. El sendero es largo, curvado y retorcido, serpenteante, porque en los parques la linea recta nunca es el camino mas corto.

Como siempre me ocurre, existe mucha distancia entre las intenciones y los resultados. Pero no por carecer de una mano diestra con la pluma creo que deba prescindir de ese trabajo previo de analizar y estructurar las ideas. Tampoco de la ilusión, combustible de la voluntad. La ambición, como cualquier veneno, puede ser beneficiosa en dosis moderadas.

La maestría es una elevada montaña que hay que escalar paso a paso, sin dejar nunca de mirar al suelo, pero sin perder de vista la cumbre.

6 Comentarios

  1. Vaya, Isra, qué preciosidad.
    Lo he leído varias veces, no porque no lo entendiera, sino porque necesitaba empaparme de lo que has escrito.
    Cómo bien dices en la explicación posterior, a veces la vista se puede sustituir por los demás sentidos y en este caso lo consigues plenamente. Aunque será Lehna la que podrá apreciar muchísimo mejor esa intención que mencionas, para mí es perfecto.
    Además, por encima de metáforas o descripciones, lo más importante, para mí, es la emoción que transmites. Haces que me apetezca leerlo varias veces para deleitarme con tus palabras.
    Enhorabuena y muchísimas gracias por participar en VadeReto. Escritos como el tuyo lo hacen más importante.

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