Lágrimas.


Confieso que soy de los que lloran al ver películas. No me avergüenza. Al contrario, pienso que de alguna manera eso me hace más humano.

En ocasiones siento la necesidad de derramar alguna emoción en lágrimas y me receto la peli más adecuada para el caso.

Mi favorita sobre todas las demás es “que bello es vivir”. Me la sé casi de memoria y, aún así, cada vez es la primera vez, y cada lágrima que me arranca Frank Capra es nueva.

Pero como soy de lagrima fácil me dejo engañar sin resistencia a los incontables recursos que usan los guionistas para ponernos el nudo en la garganta. Si el cuerpo me pide esa emoción, me vale casi cualquier peli.

Eso si, donde esté un buen peliculón en blanco y negro, de los de mucho guión y actor que hace que sobren hasta los decorados, con ese Gary Cooper por el que es imposible no sentir empatía, o ese James Stewart al que te dan ganas de adoptarlo o ese Pepe Isbert que es como el abuelo que no tuve, vaya, las lágrimas saben a gloria bendita.

Y no es que me cierre a ideas nuevas, pero uno no tiene tiempo para ver los videojuegos con guión que hoy llenan las salas. Mira, échame un buen Disney, y me lo fumo, que ya le saco yo la lágrima por previsible que pueda ser la catarsis.

Cine español ya te digo yo que no, al menos hasta que espabilen y dejen la monomania guerracivilista. ¡Como si la historia de España solo tuviera documentados esos tres o cuatro años! No, no me entusiasma nada contemplar como un país se autoflagela una y otra vez rememorando sus episodios más oscuros.

Pero no quería hablar de mis prejuicios, sino de mis emociones. De lo sano que es llorar de vez en cuando, de lo beneficioso que es introducirse en historias con valores humanos, de lo enriquecedor que resulta dejarse llevar por un buen guión y meterse en la piel de un personaje que te remueva las entrañas y te recuerde que ser bueno no es ser gilipollas y que los finales felices cuestan trabajo, tanto trabajo que todo tiene sentido y merece la pena.

¿Que por qué escribo esto? Pues porque acabo de ver una de esas pelis. Y ahora, después de este breve receso, voy a por otra. Hoy necesito subirme la dosis.

2 Comentarios

  1. Me dejó con un rico sabor lo aquí escrito, me dio mucho gusto leerlo, me llevó a esas emociones dulcemente tristes en las películas que hacen que uno cimbre por dentro cuando se ve reflejado en ellas y aquellas viejas épocas en donde todo parecía más humano. Un abrazo, feliz fin de semana

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    1. Otro abrazo para ti. Y te digo una vez más que tus textos tienen también esa capacidad de calar hondo, los disfruto mucho, a veces los reservo para un momento especial en que poder desconectar y dejarme llevar a otra realidad. No siempre comento, pero siempre los leo, desde hace años ya.
      Muchas gracias!!!

      Le gusta a 2 personas

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