Escribir sin complejos.


En un sentido muy amplio, escritor es cualquiera que escribe. Si pensamos en la escritura como oficio, escritor sería quien se ganara la vida escribiendo. Y si nos ponemos exigentes, escritores de verdad hay muy pocos, y a mi entender no son necesariamente los que nos imponen las editoriales.

Ya ves que la definición en si es imprecisa. Yo me quedaría con una solución intermedia, en la que escritor sería cualquiera que escribe con intención. Es decir, una persona que se pasa el día escribiendo decenas o centenares de correos electrónicos, por mucho que se haga sus dos o tres mil palabras, no sería escritor, sino más bien escribiente. Y sin embargo le concedo el oficio a quien solo hace una microhistoria a la semana, pero me obliga a leerla cuatro o cinco veces hasta que le exprimo toda la sustancia.

No importa pues la cantidad, sino la calidad, y sobre todo la intención. Porque no basta con escribir bien, con un correcto dominio del lenguaje y una acertada aplicación de la técnica. No es suficiente: se supone que el escritor cuenta historias. Sin contenido, sin mensaje o intención, la escritura se queda en un mero ejercicio de estilo. ¿Estética sin fundamento? Antes me leo un diccionario.

¿Ser escritor? ¿Te ronda esa pregunta? Pues no es tan importante. Siempre he creído que no somos lo que hacemos. Tu no eres (solo) médico ni yo soy (solo) un patán. Somos mucho más intensos y complejos de lo que pueda abarcar cualquier actividad o profesión. Y aunque haya quien se conforme con ser lo que está escrito en el diploma que tiene colgado en su despacho, la vanidad no es manta que lo tape todo en las noches de frío.

Lo importante no es ser escritor, sino sentirse escritor. Eso implica las tres premisas (escribo, lo hago bien y cuento historias), y además una determinada disposición de ánimo que le da cuerpo al empeño: Observar, analizar, imaginar, inventar, componer.. Todas estas facetas de la creación literaria nacen del deseo del escritor de armar una historia, que a veces pasa por construir todo un complejo mundo imaginario y otras se reduce a diseccionar los órganos sexuales de una planta (vulgo, flor).

Por todo esto te digo, y no me equivoco, que sentirse escritor es requisito ineludible para escribir, y por tanto no tiene nada de pretencioso hacerlo, aunque uno se sepa tan lerdo que no resista ni el consumo de sus propios escritos. Da igual ser escritor: eso es para los demás. Nos pierden las etiquetas. Ese es ingeniero, esa ha dejado al marido, este de la corbata no le da un palo al agua y aquel que no habla con nadie es escritor. ¿Que más da? Lo importante es que te sientas escritor. O escritora, que tanto monta.

Y yo te animo a que te sientas así. Porque el mundo necesita escritores. Y no solo necesita buenos escritores porque la mayoría de los que uno conoce ya se hayan muerto.

El mundo necesita multitud de escritores de poemas de consumo individual para que el amor no se extinga, y millones de escritores de historias de esas que casi nadie lee pero que merecen existir para que ningún niño se quede sin un cuento, y necesita cantidades ingentes de escritores que escriban las palabras completas y así protegernos de la amputación masiva que propugnan las redes sociales, y necesita al menos un escritor por familia para que alguien pueda decir algo interesante en las bodas y en los entierros, y necesita un escritor en cada esquina para darle voz a los que duermen en las aceras, y un escritor en cada cárcel para bien de las conciencias de los jueces, y miles de escritores en las redacciones para que no nos tengamos que malinformar a base de mentiras reenviadas por cualquier desgraciado, y escritores en las escuelas para que transmitan el oficio a los escritores de mañana, y escritores para que las canciones vuelvan a tener letra, y escritores para que los carteros repartan algo más que desgracias, y escritores para que perdure la memoria de nuestros verdaderos héroes, los que dan la vida por los demás y jamás presumen de ello, y escritores para destapar las vergüenzas de los políticos depravados, escritores para que el Alzheimer no lo borre todo para siempre, escritores para que el humor deje de ser “reirse de” y vuelva a ser “reirse con”, escritores por todas partes porque hay mucho nuevo que decir en este mundo que se está asfixiando de tanto cortar y pegar.

Ya ves que hay una gran demanda de escritores personas que se sientan escritores, como tú, y como yo. ¿Vas a dejar que te preocupe esa pregunta, ser o no ser, cuando lo importante, como tú bien sabes, es querer?

Y si dicen, que dizan.

4 Comentarios

  1. Un texto muy motivador😉
    Y me quedo con este trocito “Porque no basta con escribir bien, con un correcto dominio del lenguaje y una acertada aplicación de la técnica. No es suficiente: se supone que el escritor cuenta historias”

    Le gusta a 1 persona

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