El Renegado


En anteriores entregas: Sarah escapa de una muerte segura cuando iba a ser sacrificada a Prometeo, arrojándose por un acantilado. Tras salir extenuada del mar y refugiarse en una cueva, es rescatada por dos leones que la conducen por un laberinto subterráneo hasta una lejana cueva. Allí descubre que un personaje extraño la está esperando tumbado en un jergón.

1.

Se levantó con dificultad para asegurarse de que Uyan y Dina habían traído a la joven sana y salva. Y allí estaba, agachada en un rincón como un animal asustado. La vio cansada y maltrecha, con la piel tatuada de moratones y sangre seca, pero su ojo experto decidió que solo eran magulladuras, nada que sus cuidados no pudieran reparar. Se acercó con parsimonia para cubrir su desnudez con unas pieles que la protegieran del frío. Sus ojos estaban cegados por las lágrimas, su mirada por las preguntas.

-Descansa ahora. Aquí no tienes nada que temer. Cuidaremos bien de tí. No, no hables ahora, cálmate, ya habrá tiempo para eso.

Cogió algunos trozos de carne seca y se los dio a comer a sus fieles leones mientras acariciaba sus cortas melenas. el viejo les hablaba sin parar con la cariñosa intimidad de un padre.

-Mis buenos cachorros, lo habéis hecho muy bien. Muy bien, sí. Ahora tenemos que cuidar bien de ella.

Los leones retozaban a su alrededor, ronroneando como gatitos. Sin parar de premiarles con caricias, se acercó con ellos a la joven.

-Este es Uyan y esta es Dina. Deja que te huelan. Es importante para ellos. No les temas. Te han salvado, hija, y te han traído hasta aquí porque yo se lo he pedido.

De repente la mansedumbre de aquellas fieras volvió a ser un misterio para ella.

-Imagino que sentirías miedo cuando fueron a por ti. Y ese miedo desapareció, ¿verdad? Todo lo que ves de extraño en su comportamiento va en contra de su instinto salvaje. Y solo se sostiene por un vinculo muy débil, un vínculo que hay que crear poco a poco.

Sarah sacó su mano de entre las pieles y se atrevió a acariciar a Dina.

-Por cierto, todavía no me he presentado. Mi nombre es… vaya, eso casi no importa ya. ¿De que sirve un nombre cuando nadie lo recuerda, verdad? Pero puede que hayas oído hablar de mí: yo soy ese que llaman el renegado.

El viejo le alargó la mano a Sarah, que la estrechó con suavidad a modo de saludo, pero entonces sintió como el renegado tiraba con suavidad de ella para que se incorporara.

-Levántate ahora… -le dijo, y se quedó en silencio intentando recordar su nombre.

-Sarah -repuso aún temerosa.

-¡Sarah! Un hermoso nombre. Ven, vamos a la mesa, Sarah, seguro que tienes hambre. Un buen caldo te hará entrar en calor, y después si quieres podrás hacerme todas esas preguntas.

2.

La comida fue frugal y sobria, pero reparadora. El renegado permaneció en silencio observando como ella comía. La joven era de extracción sencilla, pero algo en la delicadeza de sus gestos y su falta de grosería en la mesa delataban los desvelos de unos padres campesinos que de seguro habrían conocido tiempos mejores. Tal vez incluso la habrían podido instruido en la lectura. Eso podría resultara muy conveniente.

Después de comer Sarah dijo “gracias” y no pudo continuar porque sus ojos se inundaron de nuevo.

-Creo que es a Uyan y a Dina a quien debes darle las gracias. Ellos te han salvado. Pero ahora vamos a tratar asuntos más importantes, si te ves con fuerzas.

Sarah asintió con la cabeza mientras pasaba su mano con suavidad por el lomo de Uyan.

-En primer lugar tenemos que resolver la cuestión de tu ropa. Yo solo tengo algunos andrajos, pero creo que guardo por ahí algunas telas… ¿acaso tienes habilidad con la aguja y el hilo?

Sarah asintió de nuevo, pero su rostro mostraba una intensa preocupación. La causa le resultaba evidente, pero el renegado sabía que la joven no estaba preparada aún para soportar el peso de esas respuestas que tanto ansiaba, y prosiguió la conversación tratando otros temas prácticos, sabedor de que la rutina suele ser el mejor remedio para asimilar las tragedias. Hasta que de pronto la inquietud de Sarah se desbordó en tres palabras.

—¿Cuando podré irme?

La pregunta desmoronó todos los esfuerzos del renegado por tranquilizar a la joven.

—Cuando tú quieras, Sarah. Eres libre de irte o de quedarte. Como ves, la cueva no tiene puertas. Ante ti tienes un largo camino a través de la ladera y los páramos, pero mis cachorros podrían acompañarte. Pero antes de irte deberías saber lo que te espera allí abajo.

—Es esa inquietud la que me consume. Necesito saber que los míos estan bien. Que sepan que yo estoy bien. Solo quiero reunirme con ellos. ¡Yo solo quiero volver!

El renegado supo que no podía retrasarlo más.

—Sarah, escúchame con atención. Al fugarte has cometido un sacrilegio y esto ya no tiene vuelta atrás. Créeme, se bien de lo que hablo. El jerarca no puede consentir que tu ejemplo cunda entre el pueblo. No puede tolerar que mañana alguna otra joven actúe como tú. Y la única forma que tiene de evitarlo es convertir en rehén a la familia de la víctima. Dime la verdad, ¿Tú te habrías arrojado al acantilado si hubieras sido consciente de que tu familia pagaría las consecuencias?

Sarah comprendió al instante y la pesada carga cayó sobre sus hombros como una losa. El renegado la cogió por los hombros con suavidad y trató de consolarla.

—Es posible que hayan podido huir, Sarah. Lo averiguaremos. Tengo medios para saberlo. Pero tú no podías imaginarlo. No te culpes. Hiciste lo correcto, tratar de salvarte, aunque fuera de la forma más desesperada. Has sido muy valiente. Y ahora tienes que pensar en tí, hija mia. Mírame, por favor. No dejes que el dolor te ciegue. Aunque salieras corriendo por esa puerta ya no podrías hacer nada, salvo ponerlos en un peligro mayor en el caso de que hayan podido salvarse.

Sarah no oía. Deseó haberse estrellado contra las rocas, hundirse en el mar, o sucumbir al frío en aquella cueva. Se sintió indigna y culpable. ¡Si hubiera sabido!

—Ahora tienes que descansar. Estás viva y solo eso supone de por si un inmenso milagro. Llena tu mente con esa idea. Pero piensa también que tu muerte es el disfraz perfecto. Ahora nadie te busca. Nadie sabe que estás viva. No puedes aparecer allí, ¿comprendes? No serviría de nada, te cogerían y te reservarían el más horrible de los castigos antes de sacrificarte. ¿De que habría servido entonces tu salvación?

Sarah apenas podía mirarle a los ojos. Aquellas palabras se estrellaban contra un muro de negación, de resentimiento y de dolor.

—Todos estamos en esta tierra con un propósito. Tienes que encontrar tu destino. Piensa en ello, Sarah. El mar te ha devuelto por alguna razón. Piensa bien en ello.

El renegado la acompañó al camastro, la cubrió con las pieles y la escuchó gemir hasta que la venció el cansancio. Uyan y Dina se tumbaron junto a ella para darle de nuevo su calor. Pero él permaneció de pié. Tenía mucho por hacer esa noche.

7 Comentarios

  1. en mi humilde opinión, Israel, se me hizo más complicado empaparme en un primer momento de la historia. Es decir, desconocía qué ibas a contar. Tuve que hacer cierto esfuerzo. Hablo de cuando se inicia todo con la chica entrando en la cueva (no recuerdo cómo llamaste al hecho de darle comienzo así). Con la parte del rito o ceremonia me sucedió algo parecido, hasta que, al final, todo da un giro estupendo y el lector, con esta última entrega, no debe ni hacer esfuerzo.

    Algo así pasa con cualquier historia o texto, imagino. Pero que por ahora logras tu cometido 😀
    Enhorabuena, francamente.

    Le gusta a 1 persona

    1. Te agradezco mucho tu opinión, que valoro porque estoy siguiendo tu trabajo que demuestra que puedes hablar con bastante criterio. Y te animo a que critiques lo que yo hago sin reparos. En este caso, por ejemplo, yo estoy condicionado por mi propio conocimiento de lo que escribo y me importa mucho la visión de quien se enfrenta al texto sin ese conocimiento: la historia debe entenderse por sí misma, y si el texto no consigue explicarse es porque quien lo ha escrito ha dado por supuestas demasiadas cosas.
      Creo que debo rehacer y mejorar esas partes, aunque ahora lo importante sea seguir adelante y desarrollar las tramas.
      Es complejo empezar un relato en medio de la acción, eso te obliga a seguir para mantener el ritmo de los acontecimientos pero a la vez ir desgranando las causas y las circunstancias que desembocan en ese punto inicial. Es un reto, y te agradezco mucho que me hayas indicado esas carencias para trabajar sobre ellas e ir mejorando.
      Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

      1. En realidad es un cumplido lo que te lanzo, Israel!
        Me parece MUY acertada la forma de tejer la historia. Al final, el cometido se cumple. Esta última entrega me ha encantado. Y vuelvo a incidir en el giro que da el capitulo anterior donde se descubre, por el momento, a un auténtico villano. Ya no por ser malo por ser malo sino por la convicción religiosa que manifiesta que lo lleva a asesinar a su maestro.

        Como lector, te animo a continuar. Yo tengo muchas carencias con el relato más largo o por entregas. Me gustó la anécdota sobre el capitán trueno jeje…

        Le gusta a 1 persona

  2. Chachi☺ Jaajjjj venga va, intentaré ser más profesional:
    -Como ¿escritora? Pues como bien dices, está recién horneado y hay algunas erratas fáciles de soliviantar. El diálogo es el necesario y las pinceladas del renegado perfectas.
    -Como lectora: quiero saber más ( lo que es muy bueno)
    Besacos!

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias por tu comentario, al que por cierto le sobran dos signos de interrogacion. Creo que debo trabajar más la actitud de sarah, echo de menos algún gesto, algún detalle que muestre (sin describir) su estado emocional.
      Lo voy a dejar reposar unas horas y mañana le doy una vuelta. Creo que la próxima entrega va a tratar sobre el barón, el capitán y su entorno para introducir ya la tercera pata de la mesa.
      Un abrazo!!

      Le gusta a 1 persona

  3. Varias ideas. La primera, esa entradilla con el resumen del capitulo anterior, algo que me recuerda a aquellas historias de El Capitan Trueno que de pequeño me alegraban los domingos. Me ha parecido interesante introducir así las entradas para darles continuidad.

    Uyan y Dina son los nombres de dos cachorros de león de las cavernas encontrados hace unos años en los hielos de Siberia. El león de las cavernas, extinto hace mucho tiempo, llegó a estar presente en toda Europa y Asia; era de mayor talla que los leones que conocemos hoy, tenían una incipiente melena y un pelaje de color amarillento a blanco. Me gustó la idea de utilizar esos nombres porque existe cierto paralelismo con mis particulares cachorros.

    Trato de huir de tópicos con el renegado, pero no puedo evitar presentarlo así, porque es como lo imagino. Tiene un rico pasado que no puede aflorar de golpe, porque tampoco puede aflorar el conflicto todavía. He querido que inspire cierta empatía, porque así tiene que parecerselo a Sarah para que esta parte de la trama se sostenga.

    Y de Sarah no puedo dar más que pinceladas. Muy pocas palabras, demasiadas en realidad para una persona que acaba de pasar por una experiencia traumática. Tan solo le he dado un párrafo, y algunas palabras sueltas, y he tratado de medirlas con cuentagotas para situarla donde yo quiero que la veáis.

    En cuanto al Bocklin, aunque no se adapta mucho a la narración, tiene elementos de Sarah y los acontecimientos previos. Pero me parece magistral, soberbio y tremendamente inspirador. Me siento hasta culpable de utilizar una obra de arte que tiene una intención propia, magnífica, para acompañar un relato de tres al cuarto, pero al cabo lo amortizo como pecado venial, y pienso que si de alguna forma ayudo a que estas maravillosas obras sean más conocidas, creo que el intento merece la pena.

    En resumen: Ha sido un capitulo de mucho diálogo (me viene bastante bien practicar esto) y algunas descripciones. Ahora tendré que revisarlo porque veo que está corto de matices y que no se define bien el contexto ni se crea el clima que yo deseaba. Pero os lo presento así, recién horneado, porque tiene la frescura de la primera intención.

    Tratare de mejorarlo. Y de mejorar, como siempre.

    Gracias a todos.

    Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s