Deseo concedido.


Una nueva entrada en Historias a Medida, y en este caso da pié a la participación… ¿alguien se atreve?

Historias a Medida

Y dicho esto, el genio se volvió a su lámpara, de donde quizás nunca debería haber salido. Un instante después se materializó ante Judith el formidable bombero de calendario, semi desnudo, posando ante ella para que contemplara en todo su esplendor su trabajada y escultural anatomía. Judith se dijo que, como poco, ese adonis le proporcionaría unos cuantos meses de entretenimiento contándole todos los músculos.

No formaba mal conjunto junto al ferrari rosa descapotable -¡ay si don Enzo levantara la cabeza!- y las bolsas que contenían los cuarenta millones de euros en billetes pequeños y de numeración no consecutiva que había pedido al genio en sus dos anteriores deseos.

La joven sonrió satisfecha y se dispuso a iniciar la nueva vida que le brindaban esos tres sueños satisfechos, sus tres deseos concedidos. En primer lugar tenía que volver a su casa y disfrutar a pleno confort del dulce sabor de…

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