La piel de África.


Sábana tostada por el sol, tersa

y tan fina que cubre apenas

las dunas curvadas de un

pecho seco de hambre.

Dura de pasos descalzos

en pos de aguas imposibles.

Fría de soledades ardientes,

herida de inmensidades,

hinchada a veces de sueños

que el mar arroja a la playa.

La piel de África tiene rastros

de lágrimas sin agua,

cicatrices de marfil y oro negro,

y sangre seca de eslabones,

pero no es oscura, no tanto

como esos malditos ojos

que se niegan a mirarla.

Textos solidarios sigue en marcha, ¡con más brío que nunca! Pronto tendremos novedades.

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