Blancanieves, los siete enanitos y un señor con corbata y casco.


(Se ilumina la escena mostrando el interior de una cabaña tipo loft con chimenea de piedra, barra americana con vasos de madera, una mesa alargada y una buena cantidad de sillas bajitas como las de las guarderías)

BLANCANIEVES.─ Siéntese, siéntese, por favor. No, ahí no. Ni ahí. En esa tampoco. Esa… no, mejor no. Espere, espere, que le traigo una caja de cervezas. Para sentarse, ¿eh? Eso está mejor. Pues, usted dirá.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO─ Bien. Mi nombre es Dámaso Domita. Soy inspector de trabajo. En virtud de la normativa vigente, vengo a recabar información sobre la situación laboral de todos ustedes.

(El señor con corbata y casco saca un formulario, toma un bolígrafo y comienza a escribir).

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Por favor, díganme sus nombres y ocupaciones y vayan dejando sobre la mesa sus documentos de identidad.

 BLANCANIEVES.─ Blancanieves, princesa.

MOCOSO.─ Mocoso, minero.

SABIO.─ Sabio, minero.

FELIZ.─ Feliz, minero.

GRUÑÓN.─ Gruñón, minero.

TÍMIDO.─ Tímido, minero.

DORMILÓN.─ ¿Eh? ¿Qué? ¡Ah! Dormilón, minero.

MUDITO.─ _ , _ .

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¿Cómo ha dicho?

MUDITO.─ _ , _.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¿Podrían decirme qué es lo que ha dicho?

GRUÑÓN.─ Está claro, joder: ¡Ha dicho _ , _!

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Ya. Está claro. Sí. Bueno, entonces trabajan ustedes en la minería. ¿Por cuenta propia o cuenta ajena?

FELIZ.─ Según los días, ¿sabe? Hay veces que vamos por igual, y hay días que cada uno pica por su cuenta.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Esto…. Ya. Y usted es princesa. ¿Por cuenta propia o ajena?

BLANCANIEVES.─ Bueeeeno… la verdad es que ahora mismo no ejerzo. Tuve un desencuentro con mi jefa, la madrastra y… digamos que me pedí una excedencia. Pero en cuanto se aclare el panorama, pienso reincorporarme.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Pero ¿realiza usted ahora mismo alguna actividad productiva?

BLANCANIEVES.─ ¿Productiva? ¡Esto es un no parar, hombre de dios! Imagínese: estos siete llegan del tajo soltando mugre por toda la casa, lampando de hambre, y después hay que barrer, lavar, fregar, hacer las camas…

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Pero la tendrán dada de alta, ¿no?

(Los enanos se miran entre ellos y asienten con firmeza)

BLANCANIEVES.─ ¿De alta? ¡Claro que sí, hombre! ¡Desde que entré por la puerta el primer día! ¿Es que no los ha visto usted? ¡Vamos, hasta poniéndome de rodillas estaría de alta en esta casa!

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Me refiero a alta laboral, señora.

BLANCANIEVES.─ Pues… supongo que sí.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¿Categoría profesional?

BLANCANIEVES.─ Capataz.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¿Capataz? No me cuadra. Me acaba de decir que se ocupa de las labores domésticas.

BLANCANIEVES.─ Y eso hago. Me ocupo. Verá: ¿Que hay que fregar? Pues silbo y vienen un puñado de ardillas y allá que te friegan. ¿Que hay que barrer? Pues silbo y acude un montón de puercoespines. ¿Que hay que hacer de comer? Pues silbo y se presentan las truchas, se quitan las escamas ellas solitas, se meten un trozo de jamón en el ojo y se tumban en la plancha. Y así todo el día. Un no parar, ya le digo.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Ya veo. Capataz. ¿Ha pasado reconocimiento médico recientemente? ¿Algún impedimento para trabajar?

BLANCANIEVES.─ Ningún impedimento que yo sepa. Bueno, últimamente las manzanas me dan un poco de acidez, pero no creo que eso…

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Y en su trabajo ¿qué equipos de protección utiliza? ¿Guantes? ¿Zapatos de seguridad? ¿Prendas de alta visibilidad?

BLANCANIEVES.─ ¿De protección? Básicamente la escoba. Cuando uno de estos se pone pesadito le endiño un escobazo que los otros tienen que ir a buscarlo con el google maps.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Bien. Bien. Bien. (termina de rellenar una hoja y saca otro formulario) Pasemos ahora al sector de la minería. ¿Quien de ustedes es el responsable de prevención de riesgos laborales?

MUDITO.─ _ .

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Me lo temía. Entonces ¿quién es el ayudante del responsable de prevención de riesgos laborales?

MUDITO.─ _ .

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Nepotismo, ¿eh?

MUDITO.─ _ .

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ El tuyo por si acaso. Y entonces el auxiliar del ayudante del responsable seguro que va a ser…

MUDITO.─ _ .

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  ¡Ajá! No sé de donde sacarás tiempo para todo, chico. En fin, a ver, usted mismo, ¿usan casco?

TÍMIDO.─ Yo no.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  ¿Porqué?

TÍMIDO.─ Es que… me da vergüenza, ¿sabe?

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  A ver, usted, ¿usan botas de seguridad?

DORMILÓN.─ ¿Eh? ¿Qué? ¡Ah! No.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  ¿Porqué?

GRUÑÓN.─ ¿Por qué va a ser, joder? ¡Porque nos hacen rozaduras en los cojones!

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  Ya. Pensaba que había tallas especiales. Sigamos, usted, el de allí, ¿utiliza mascarilla de seguridad?

MOCOSO.─ ¿Yo? ¡Ni como broma!

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  Pues es su obligación, ¿cómo es que no las usa?

MOCOSO.─ (deja caer una larga vela verde de sus narices) ¿Es usted tonto? ¿Que quiere? ¿Que me ahogue?

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─  La verdad es que… En fin, sigamos. ¿Han tenido algún accidente laboral?

SABIO.─ Ninguno, desde que somos los siete enanitos.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¿Y antes?

SABIO.─ Antes éramos los quince enanitos.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Vaya. ¿Alguno de ustedes tiene alguna minusvalía?

MUDITO.─ _ .

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Quiero decir además de él.

GRUÑÓN.─ Yo, joder. ¡Yo tengo la enfermedad de Welo!

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¿La enfermedad de Welo? ¿Y eso que es?

GRUÑÓN.─ ¿Que va a ser, joder? ¡Que cuando me agacho, los huevos me llegan al suelo!

(risa general en la concurrencia)

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ Muy graciosillo, si señor. Pues hasta aquí hemos llegado. Sí, sí, ríanse, pero sepan que les voy a meter un expediente que se van a enterar: para mañana me van preparando los contratos laborales, el plan de prevención de riesgos, las últimas nóminas, los reconocimientos, la formación, la entrega de epis…

(se levanta indignado y se encamina hacia la puerta)

BLANCANIEVES.─ Bueno, bueno, no se ponga así, hombre. Ya verá como lo solucionamos todo. Pase por aquí otro día, que será un gusto volver a verle y contestarle a sus preguntitas.

SEÑOR CON CORBATA Y CASCO.─ ¡Vaya si volveré! Pero con un taco así de grande de requerimientos, ¡Se van a enterar, si señor!

BLANCANIEVES.─ Oiga, espere, espere un momento. ¿No quiere usted una manzanita? Mire que hermosas. Nos las acaban de traer… Vaya, vaya, esa es bien hermosa, sí… ¡Y llévese otra para el camino, hombre!

(Mientras el señor con corbata y casco se aleja por el camino, mordiendo con rabia la manzana, desde la cabaña llegan los ecos de una simpática melodía: aijó-deté laralalalaaa…)

(Telón)

Anuncios

5 Comments

  1. Jajaja, ¡vaya! ahora descansarán tranquilos que ya no está Montoro ni compañía…
    Solicito una amnistía de la Inspecció laboral para Blancanieves y los siete enanitos, basada en los buenos ratos que han hecho pasar a un montón de generaciones infantiles.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s