Historias a Medida: un motivo más.


Como muchos ya sabréis, Historias a Medida es un blog donde un grupo de escritores escriben a petición.

Ya lleva unas pocas semanas en funcionamiento y poco a poco empieza a crecer. De momento ya hay tres autores dispuestos a atender peticiones, siempre que les parezca bien hacerlo. Así es el sitio, apenas hay reglas, y la premisa es la libertad: libertad para pedir una historia, para escribirla, para crear, para comentar…

Hay ya varias peticiones atendidas y dos historias en curso, peticiones que se han convertido en historias largas, con más calado, y que mantienen su continuidad. Creo que merecen la pena.

Ya he hablado en otras ocasiones de los motivos del sitio, y de los motivos para participar en el: comunicarnos, dar protagonismo al lector que es quien gesta cada historia, dar una nueva utilidad a la escritura, atendiendo un deseo o una necesidad, y sobre todo disociar la inspiración, pues a veces el escritor puede encontrarla en otra persona, y entre ambos crear una historia.

Pero hay un motivo más para escribir en Historias a Medida, un motivo por el que es distinto que escribir en el propio blog: la libertad de no escribir. Merece explicación.

Nuestros blogs personales suponen un compromiso implícito: de alguna forma, nos obligamos a mantener una temática, o un estilo, y también cierta regularidad. Escribir en un blog no responde solo al deseo de hacerlo; tenemos seguidores, Historias en curso, ¿no genera eso la “obligación” de seguir una línea, de tener que escribir de vez en cuando?

En HaM eso no existe. Como blog es disperso, ecléctico, abierto a múltiples visiones, ideas, estilos o temáticas. Y al ser multiautor, ninguno de los que allí escribimos tenemos la obligación de hacerlo, al contrario, solo ocurre que vemos una petición que nos motiva y asumimos el encargo. Pero tenemos la libertad de no hacerlo, de no escribir. Así, todo lo que hay en el blog nace de un deseo, tanto las peticiones como los textos que estas provocan, pero nunca de una obligación.

Es una de las diferencias con nuestros blogs. Una de las otras diferencias es que allí, al menos de momento, todo lo que ocurre es verdad: los me gusta, los comentarios… hay pocos, pero tienen valor.

Solo por eso ya merece la pena.

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