Más allá de los sentidos.


Hoy me quedo con la imagen de la adrenalina brotando en gotas ásperas de los ojos de quienes la detuvieron. Quizás por no encontrar vida en ese maletero, puede que de tanto buscarla.

Me quedo con las palabras de la madre, dolida pero generosa, lúcida por encima de cualquier horror, increíble y esencialmente humana. No extraña que haya parido un ángel.

Y siento también el murmullo lejano de las olas, el salitre corriendo por tantas mejillas o el agua que se escapa sin remedio por entre los dedos. Su mar, tan cercano, que oscuras manos han vuelto imposible.

Pero hay algo más allá de los sentidos.

Ese dolor que mana de las entrañas, el que no cesa, ni colma, ni sacia.

3 Comments

  1. Aún siento como se me encogen las entrañas cuando pienso en la inocencia de un niño y en la maldad de una mujer.
    Y me temo que, sin llegar a estos extremos, hay muchos niños pagando las neuras de sus mayores y me hierve la sangre…
    Los niños, esas víctimas calladas, olvidadas de todos, padeciendo unos traumas que les perseguirán durante toda su vida. ¡Qué triste!
    Un abrazo.

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