Mi primer libro.


Los recuerdos de mi más tierna infancia son un conjunto incoherente de retazos. Algunos puede que sean cosas que me han contado y que yo he asimilado como recuerdos propios.

Es difícil saber cuál es tu primer recuerdo. ¿Lo habéis intentado? Yo creo que el mío es el día en que milagrosamente subí tres escalones con mi tacataca (un andador para bebés de esos con ruedas) y me planté en la calle. Es un recuerdo real: tengo esa imagen bien grabada en mi memoria. Y no es raro que sea una travesura: todos mis viejos recuerdos lo son.

Os prometo que he mejorado un poco con los años.

Pero si recuerdo con claridad el primer libro que leí: “Los hijos del capitán Grant”, de Julio Verne. Robado, por supuesto (Aunque el delito ya ha prescrito, quiero recordar que se lo devolví a mi hermano).

A ver, antes leí otras cosas, las obligadas para aprender y las típicas con más ilustraciones que texto, pero mi primer libro-Libro leído motu propio fue ese.

Libro que estoy releyendo en estos días. Y que estoy disfrutando de nuevo. ¡Que grandes los Verne, Salgari y demás que caían en nuestras manos en aquellos años! Les debo una afición que me ha acompañado toda mi vida, una eternidad de buenos momentos impagables, que yo creo son el mayor motivo de esta otra afición, la de imaginar con palabras, que muchos compartimos.

¡Es tan valioso ese primer libro que nos abrió los ojos a tantos mundos! ¿Recuerdas el tuyo? Pues dale otra oportunidad, compañero, hace que muchas cosas tengan sentido.

Me gustaría saber de tu primer libro. Yo me vuelvo al mío, anoche dejé a Paganel en apuros…

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15 Comments

  1. Por mi blog hay un post que habla de mi afición a la lectura. En casa de mi abuela no había libros, alguna novela de los primeros años de Corín Tellado y novelas de vaqueros de los huéspedes mineros que se quedaban donde mi abuela. A mí me compraban algún cuento ilustrado de hadas en blanco y negro, que una vez leído, coloreada.
    El primer libro fue Genoneva de Brabante, lloré muchísimo con él… Con nueve años fui al internado y allí ya leí todo lo que caía en mis manos, que era casi monotema pues esa un colegio de monjas.
    Un abrazo.

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    1. Serían novelas de Marcial Lafuente, otro de esos autores olvidados, reyes de los quioscos en aquellos tiempos, que fueron las letras más populares de una España oscura.
      Imagino que el monotema del internado sería mitad de pie, mitad de rodillas, y aún así sería lectura, y siempre se aprende.
      Un abrazo!

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      1. Sí, principalmente de Marcial Lafuente Estefanía, que yo también leía en vacaciones, ya un poco más crecida. Y en el cole, ya sabes, vidas ejemplares, historias de mártires y de santos, Martín Descalzo… todo de ese estilo. Aunque tenían novelas de Pearl S. Buck, que me fgustaba, es más, con los años he comprado algunas de sus obras que aún conservo.
        Besos

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  2. Hola Israel, bonita entrada esta. Hace poco una compi bloguera, Coremi, Saltos en el viento, escribía también sobre sus libros de infancia, y vaya memoria que tiene.

    Yo no tengo tan tan buena memoria pero recuerdo con cariño uno de los primeros, un libro gordote lleno de cuentos que me leí mil veces. 500 cuentos se llama (no se volvieron locos con el título), aún lo tengo y lo conservo con especial cariño. Eran relatos muy breves con una enseñanza o un giro al final de la historia. Tenían su aquel jejeje.

    PD. No me resisto a felicitarte por tu reciente entrada con queso, y te confieso que yo también he estado tentada de hacer algo parecido, porque estoy de acuerdo contigo: si no lees, no megustees (que además, rima) 😜☘. Un saludo.

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    1. Muchas gracias. Creo que ese libro de cuentos anda por casa, o quizás es uno parecido. Aunque nunca lo he usado, yo siempre me inventaba los cuentos que le contaba a mis hijos para dormir. No eran buenos, pero eran distintos…
      Y gracias también por la postdata!
      Un abrazo.

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  3. Leído (y releídos cada cierto tiempo): todas las aventura de Guillermo el Travieso. De hecho, mi hijo se llama Guillermo (de pila, el habitual en casa es “Guilleeermán”) en honor al personaje (una costumbre -he sabido después- compartida por muchos padres de mi generación). Un abrazo, Isra.

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  4. Mi primer libro “para niños mayores” (yo tenía siete años), un poco gordo y sin dibujos en todas las hojas, fue “Los cinco y el tesoro de la isla” (regalo de mi tío, 19 años entonces), deseando que en mí dejara la misma huella que había dejado en él y la verdad es que así fue.

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  5. Puuff mi primer libro… A parte de todos los obligados a leer, recuerdo dos que me llamaron bastante la atención. Eran muy diferentes entre sí, uno se titulaba El capitán calzoncillos e iba sobre un superhéroe que iba en calzoncillos y salvaba a la gente, ahora me doy cuenta de la similitud con Superman. El otro corazón de sapo, y aunque no recuerde muy bien sobre que iba, recuerdo que en su momento me gustó mucho, ¿Lo seguiré teniendo en casa para volverlo a leer? Un saludo

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