Cuestión de género.


La cosa va de miembras, portavozas y otras patadas al diccionario. Es difícil no formarse opinión sobre tan trascendental asunto, ¿verdad?

Claro que sí, y por eso estamos tan entretenidos con el temita, mientras el Mediterráneo sigue cavando fosas comunes en su fondo contaminado, Oriente medio cuenta sus víctimas en la oscuridad de un rincón olvidado de los informativos o millones de personas padecen necesidad extrema a causa del orgullo de unos cuantos regordetes con labia. Mientras nuestra sociedad sigue viendo a la mujer como un ser inferior. Mientras hay familias que entierran a mujeres asesinadas por sus parejas, esos malnacidos que después se suicidan cobardemente para no afrontar las consecuencias de sus actos. Joder, digo yo que por qué no se suicidarán antes y punto, pero no… ¡no tenemos esa suerte!

Pero todo eso no importa, ¿verdad? Lo tenemos ya bien digerido, y en cambio nosotros estamos en cambiarle las últimas letras a las palabras para reinvindicar… ¿qué?

  1. El analfabetismo sexista.
  2. La propia estupidez.
  3. Un minuto de gloria a cualquier coste.

¡Todo sea por el bien de la causa!

Causa a la que yo creo que se daña, y mucho, con estas soberanas gilipolleces. Es mucho lo que hay que hacer por la igualdad, pero ni vale todo, ni es inteligente emprender caminos absurdos.

Porque estas salidas de tono, que no son más que exabruptos dialécticos reconvertidos sobre la marcha en estandartes de la causa al amparo de la ley de no bajarse del burro, solo sirven para banalizar un grave problema, para darle carnaza a los machistas y con ello ridiculizar el esfuerzo de muchas personas que luchan en aras de procurar y defender los derechos de la mujer.

La igualdad se conquista dialogando y no cagándola en un discurso. Trabajando con sensatez y no a base de ocurrencias. Luchando y no empecinándose en una ridiculez que desvirtúa la más solida de las argumentaciones.

Y por eso creo que todas estas aberraciones lingüísticas solo sirven para empañar una lucha fundamental, para oscurecer problemas tan graves como el maltrato, la violencia de género o la desigualdad salarial, entre otras muchas formas de discriminación por género. Diferencias injustas que tenemos que erradicar entre todos de nuestras leyes y de nuestra sociedad.

No es de recibo que la igualdad de género se convierta en motivo de burla generalizada en los medios y las redes, si lo que se pretende en realidad es que todos esos problemas se tomen en serio. No, el campo de batalla no es el diccionario, sino la propia sociedad.

Yo soy hombre. Creo en la igualdad. Trato de ser tolerante y comprensivo, y de ponerme siempre del lado de quienes más lo necesitan. Me educaron en unos tiempos en los que el hombre era el rey de la casa, y yo supe madurar y abdicar de esa aberración. No soy machista, ni tampoco feminista, tan solo pienso que tenemos que equilibrar una balanza, y creo que la forma correcta de hacerlo no es desde luego cargar de mierda uno de los platillos.

Puede que sea tentador ponerse a jugar con las letras finales de las palabras, buscar dobles sentidos, regodearse de una gilipollez. Es lo que está haciendo mucha gente. Lo tenéis en los medios y las redes, por todos sitios. Y esto es lo que más me indigna de todo, porque tanto los exabruptos como todas esas respuestas cachondas solo están sirviendo para ridiculizar un problema generalizado y bastante grave. Es como reírse del cáncer. A mí me dan ganas de vomitar.

Me asusta pensar que mientras yo estoy escribiendo esto es muy probable que haya una mujer a la que le están poniendo la mano encima. Esa mera posibilidad es tan devastadora que me parece intolerable cualquiera de esas tontás, vengan de donde vengan, por un quítame allá esas letras.

Seamos serios. Esto es muy grave. Hay mujeres que están sufriendo y muriendo. Tonterías, ninguna.

15 Comentarios

  1. Estoy muy de acuerdo contigo.
    Me da vergüenza ajena la igualdad de pacotilla que se creen que consiguen.por cambiar una palabra. Como me parece totalmente absurdo tanto repetirse individualmente, amigos y amigas, compañeros y compañeras, “camarados“ y camaradas, etc.
    La igualdad es trabajar codo con codo sin ponerse zancadillas. La igualdad es el respeto, la empatía, la solidaridad. La igualdad es tener las mismas oportunidades, ni más ni menos por ser hombre y mujer. La igualdad es que valoren tu capacidad de trabajo y no si estás casada o soltera, o tienes hijos o no, como nunca le harían a un hombre. La igualdad es que puedas hablar y no te corten la palabra. La igualdad es que puedas ir por la calle, ponerte un escote, ir a una fiesta y que no te violen. La igualdad es que no te peguen, que no te humillan, que no te menosprecien. Todo eso lo has fichó tú, así que no me voy a extender más.
    Estamos todos en el mismo barco y diciendo todos, digo todos y todas, como se ha dicho toda la vida y no por eso soy menos feminista que otras. Me he criado en una familia donde, hasta donde me acuerdo, las mujeres hemos trabajado siempre y hemos sacado la familia adelante en algunos casos, solas. Ya vale de tanta tontería, lo que hay que hacer es ponerse a trabajar por una sociedad más justa y solidaria y dejarnos de tonterías de patio de colegio que, a estas alturas, ya no tenemos edad.

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  2. Releches!!!! Soy mujer y comparto totalmente tu discurso. ¿Sabes a mí lo que me hizo mucha gracia también? Aquella ley que se puso de moda consistente en que “tenían que haber la misma cantidad de hombres que de mujeres en el trabajo”. Una absurdez, una gilipollá que se dice por aquí. A mi dame las mismas oportunidades de optar al puesto y luego que gane el mejor.

    En fin, que te colapsaría el espacio con mis divagaciones.

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    1. Colapsa, colapsa,
      Que estás en tu casa.

      El caso de los cupos es llamativo, pero no el peor.
      Vaya una dosis de mis ideas radicales:
      Nuestra democracia representativa es un fraude. Lo argumento:
      La ley permite que cualquiera pueda optar a cualquier cargo público electo. Suena bien, pero…
      Para optar a cualquier puesto de la administración pública hay que acreditar una titulación mínima, pasar un durísimo examen (la oposición). Después se puede promocionar, si acreditas experiencia y conocimientos y pasas toda una serie de exámenes. La criba es bestial, el Estado se asegura así de tener a los mejores en cada cargo, desde el puesto más bajo al secretario de estado… ¡que puede acabar trabajando para un completo analfabeto que salía resultón en los carteles!
      De hecho, la ley permite que en teoría cualquier zopenco sin formación ni experiencia, sin conocimientos, sin ninguna capacidad contrastada, pueda llegar a ser presidente del gobierno.
      Hay filtros (partidos, primarias, apoyos…) pero son de facto, no de iure.
      Es un completo absurdo: el estado debería protegerse frente a la incompetencia (de hecho, los mandatarios debería responder por su gestión, como cualquier empresario: hay leyes para los empresarios, pero no para los políticos, que casualmente son quienes dictan las leyes)
      Yo creo que se debería exigir a todos los candidatos a cualquier puesto, desde concejal a presidente, la cualificacion mínima que requiere ese puesto (una carrerita por lo menos, un par de idiomas para no dar vergüenza ajena, algo de experiencia en manejar dineros que no son suyos ni deben serlo, etc.) según se regula la función pública.
      Esto no iría en contra del derecho de cualquier ciudadano a presentarse a unas elecciones. Eso sí, que estudien antes, coño, como cualquiera.
      Con eso: Fin del chollo. Fin de las componendas y Los tejemanejes. Fin de la mayor injusticia de nuestra administración pública.

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      1. Y sigo, que ya he cogido carrerilla. Nuestra democracia representativa es un fraude, sobre todo, porque se basa en una premisa falsa: que todos los votantes tienen capacidad para elegir a sus mandatarios.
        Dicho lo cual, me expongo a pecho descubierto a ser despellejado, corrido a collejas, excomulgado y vejado de todas las maneras imaginables por decir algo tan políticamente incorrecto que todos sabemos que es verdad.
        ¡Adiós, seguidores míos, fue bonito mientras duró!👋

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  3. Es una lástima que empecemos a confundir la pena con el pene, la coña con el coño y así sucesivamente, luego diremos que nuestros hijos están mal educados, que no saben leer, y menos entender lo que leen. Si no nosotros nos entendemos. vaya una lecha, digo una leche.

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    1. Voy más al fondo, Antonio. Si convertimos esto en cambiar una letra aquí y allá, entonces se pierde el fondo. Todo se queda en juegos de palabras, cuando el asunto de la igualdad es mucho más que todo eso.
      La Igualdad, bien entendida, y no como un asunto que se manosea para obtener réditos políticos o para ganar popularidad, yo creo que resulta muy perjudicada por todas estas idioteces. Al final, se trivializa el asunto y todo se convierte en sacarse pelusas del ombligo, a ver quien la tiene más grande o a quien se le ocurre la tontería más gorda.
      No es bueno esto, en absoluto. Estropea mucho más de lo que arregla.

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      1. No si se muy bien por donde vas. Pero no quiero entrar en sexismos y estupideces de ese tipo. No porque se estúpido, sino por como bien dices lo estamos llevando a unos extremos que al final esto va a parecer la época de antes de Franco, cuando los rojos atacaban a los azules y estos a su vez a los verdes y paso lo que paso. Todos perdimos cuarenta años y ahora los queremos recuperar en cuatro. Diría uno que no me acuerdo ahora de su nombre. VAYANSE ustedes a la mierda, que no se crean que por tener un sillón con nombre, tienen más derecho que aquel que escribe sus letras en un cartón.

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        1. Por ahí va: que el problema no son las palabras. Que no se puede convertir esto en discusiones absurdas. Que no se puede manosear un problema tan grave sólo para hacer gracietas o para obtener un poco de notoriedad. Que esto hace daño y no arregla nada. Que ni las ocurrencias ni el cachondeo que generan tienen la más mínima ética.
          Que hay que serios y serias, y dejarse de tonterías.

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          1. Así es amigo, no quería profundizar tanto y seguir metiendo el dedo en la llaga, Estos no se dan cuenta que perdemos todos, para la satisfacción y el ego de cuatro analfabetos (Lo siento pero no puedo llamarlos de otra forma)

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