Veinte años no es nada.


Como nada es una marca en el calendario ni hay celebración que valga por los demás días del año. Porque amar no es un tiempo, ni un estado, sino el verdadero ser de todas las cosas. ¿Cómo podrían envejecer los sentimientos si con veinte años todavía no saben ni qué van a ser de mayores? ¿A qué contarles la edad?

Veinte años. Nada. Se me han pasado volando. Quisiera poder concentrarlos en una frase, aprisionarlos en una sola idea y regalársela a quienes no han tenido nuestra suerte. A quienes se les rompió o a quienes nunca pudieron tener uno. Pero es tanto que no hay palabras. Si, somos muy afortunados.

Lo hemos sido por tanto problema. Por tanto dolor. Por tanto consuelo como nos hemos dado. Por reírnos hasta del hambre y por aprender a llorar al compás. Por las vidas que hicimos, por las que fueron con nosotros, y por todas las que con el roce nos dieron calor.

Nada que celebrar, nada, que veinte años no es nada. Pero en cambio lo es cada día. ¿Acaso vale un regalo por veinte años de besos de buenos días en pijama? ¿Compensa la mejor de las cenas más que veinte años de amistad en cualquier postura, de caricias a plazo fijo o de reconciliaciones con sabor a primera vez?

Ya sé que estoy abusando de un verso suelto, pero es que veinte años no es nada, ¡nada!, cuando el tiempo se cuenta en latidos. Que sí, que son muchos años de recuerdos, pero ¿sabéis qué es lo mejor de los recuerdos? ¡Crearlos!

Mañana es viernes y -gracias, Gardel- veinte años no es nada.

18 Comments

  1. Compartimos la pasión por el tango, que también me viene de mi abuela.
    Felicidades por estos veinte años, que se multipliquen por tres, por lo menos. Hay que mantener la hoguera encendida, soplar cuando las llamas se quedan mortecinas, echarlas pequeñas ramitas para que se avive de nuevo el fuego y tener buena provisión de leña para que nunca se apague. Desde mi soledad os envidio, es bueno tener a alguien que nos llene la vida.
    Un abrazo y felicidades a los dos.

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    1. Mi yaya me dejó dos grandes regalos: Machin y Gardel. Dos tesoros que guardo muy adentro. Con el tiempo vinieron más: Sosa, Yupanqui, Fronterizos… Es raro que me importe un bledo el folclore de mi tierra y en cambio me pierda el de la tuya. Bueno, uno es de donde quiere… aunque no haya nacido en Bilbao😂😂

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