Mis gafas de reír.


Creo que si me atreviera a consultar en la wikipedia los síntomas de la depresión empezaría a repetir “¡lo tengo!” como un poseso.

Pos eso, que últimamente me levanto gilipollas y me acuesto peor. Pero ¿Qué me pasa? ¡Si yo vengo optimista de serie! ¿Esto es así todo el tiempo? De verdad que compadezco a las personas que padecen esta enfermedad.

Pero esto no va a poder conmigo.

Acabo de autorecetarme “la vida de Brian”, aunque en realidad me basta con silbar eso de “always look at the bright side of life” para venirme arriba como una croqueta en una freidora. Y me quedan por leer cositas de Jardier Poncela, de esas que hacen que te rías por dentro.

Pero además de esto yo, amigos, tengo unas gafas de reír. Me las pongo y la gente se transforma. Mis gafas son capaces de convertir a un inspector de hacienda en un orco (aunque esto también se puede conseguir diciéndole que tú pagas su sueldo), o de transformar a un orco en inspector de hacienda y además conseguirle plaza fuera de Mordor, o de hacer que la chica del tiempo no tape Almería con las tetas, o de conseguir que alguien (que no sea yo) se coma la última rebanada del pan Bimbo.

Mis gafas son tan potentes que hacen que los libros de matemáticas no tengan problemas, que el perro saque a los niños a pasear, que el cartero traiga buenas noticias o que me llamen de Vodafone pero solo para pedir perdón por todas las veces que han llamado antes. Consiguen que el despertador se quede sin pilas y que me toque un turno del mando a distancia, que el peine vuelva de vacío, que el móvil no quiera ya actualizarse y que los famosos tengan estudios.

¿Depresiones a mi? ¡Yo tengo mis gafas de reír!

Las uso también para escribir. Vista cansada, si.

11 Comentarios

  1. Excelentes gafas jajajaja como todos yo también quiero que me envíes las mías. Que bueno poder plasmar como uno mismo puede llevar los aconteceres de la vida, y por cierto nada de Depresión la enfermedad que de verdad es una de las peores cosas que nos pueden pasar. Besos y abrazos.

    Le gusta a 1 persona

  2. Como miembro de honor del colectivo de los taciturnos y arrastrantes de pies de por vida, ¡no te puedes imaginar como envidio a quienes como tú, Isra, son capaces de encajarse unas gafas de hacer reír en los momentos “depre-esporádicos”. Por mi parte, cuando amago con sentir algo de optimismo, corro a ponerme el termómetro porque pienso que debe ser algún tipo de virus de laboratorio espolvoreado por los rusos o los yankis para acabar con la humanidad… Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Creo sinceramente que uno mismo puede dominar sus estados de ánimo; tengo algunas técnicas que a mí me funcionan, son pequeños recursos que he ido practicando y que uso con frecuencia en mi vida. Lo fundamental es ser consciente del estado en que te encuentras y desear cambiarlo. Después aplico alguna de esas técnicas, y con más o menos esfuerzo lo consigo. Y cada vez que lo logro, refuerzo mi convicción. Puedo estar triste, alegre, concentrado o relajado a voluntad. Puedo soportar mejor el dolor o afrontar situaciones complejas, con voluntad y esfuerzo, pero puedo. Las gafas son una metáfora de mi elección en la vida: ser positivo y hacer lo posible por que lo sean los demás.
      Tengo mis luces y mis sombras como cualquiera, pero tengo ese don, y me considero muy afortunado.
      Cada vez que lo explico me toman por idiota, y me da igual. Lo sigo explicando, a alguien más le servirá.
      Si hay interés, lo explico con más detalle.
      Un abrazo!!

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s