La lotería que siempre toca.


El consumismo durante las navidades es un argumento recurrente por estas fechas; muchos critican la forma en que los comercios especulan con el espíritu de estas celebraciones o como se derrocha en los hogares con la excusa de la tradición o o del buenismo dominante, mientras se cierran los ojos ante otras situaciones de verdadera necesidad.

Sin embargo, yo todavía no he leído nada (y leo mucho) sobre el mayor de los engaños que tiene lugar cada año amparado en esta tradición tan arraigada entre nosotros: la lotería de Navidad.

Desde luego, nada más lejos de la esencia de la Navidad, pues, ¿qué tiene que ver el deseo de enriquecerse con el nacimiento de Jesús? Yo diría que nada. Eso es del César, no de Dios.

Pero, además de esto, la lotería de Navidad (como cualquier otro sorteo al uso) no es más que un engaño magistralmente urdido para recaudar impuestos. Y ahora os lo voy a explicar con detalle. Para no perdernos con las cifras, nos va a ayudar bastante considerar que hemos gastado veinte euros en lotería. No perdáis de vista ese décimo porque a continuación os voy a mostrar como el estado poco a poco le va arrancando trocitos.

Estado inicial: Tenemos un décimo de 20 euros.

Primer trocito: Del total de lo recaudado por la venta de estos décimos tan solo se destina el 70% a premios. Es decir, el estado se queda con el 30% de todo, llueva o truene. Eso quiere decir que se queda con el 30% de nuestro décimo.

Primer mordisco: nuestros 20 euros se han quedado en 14.

Segundo trocito: Ahora interviene el azar. No se venden todos los décimos que se emiten, y por estadística pura algunos de esos décimos resultan premiados, puede que solo con la terminación, o puede que ocurra como en 2012, cuando no se vendieron 36 de las 180 series del premio gordo y el estado se embolsó 144 millones de euros. ¿Quieres que te toque la lotería sin comprar el décimo siquiera? Pues es bien fácil: organiza tú el sorteo. En fin, no voy a ser malo considerando ese año 2012 en que el estado tuvo tanta suerte. He encontrado los datos de 2016, donde se afirma que el total anual de premios repartidos sobre decimos vendidos es del 66,4%. No es arriesgado entonces aventurar que el 70% teórico se queda en ese 66,4% a causa de esos decimos emitidos y no vendidos que resultaron premiados. En fin, que…

Segundo mordisco: nuestros 14 euros se han quedado ya en 13.28 eur.

Tercer trocito: ¿Alguien tiene algo más que decir? Esto… vaya, ¡hacienda ha levantado la mano! Porque hacienda se embolsa un impuesto del 20% sobre los premios mayores a 2500 euros. Así que voy a aplicar sin complejos ese 20% de rebaja a nuestros 13.28 euros, y …

Tercer mordisco: nuestros 13.28 euros se han quedado ya en 10.62 eur.

Cuarto trocito. Bueno, y ahora, ¿qué? Ya tengo la pasta del premio.. ¿no me digas que…? Pues sí. El dinero que se gana en la lotería después se gasta. Vuelve al mercado. Y eso significa que hacienda se lleva un 21% de iva si se compran cosas, o aplica otros impuestos si se incrementa el patrimonio o se hacen donaciones a la familia, o si uno tiene la mala suerte de morirse precisamente ahora que es rico y ademas la casca en una Comunidad Autónoma donde se paga impuesto de sucesiones… Vaya, por la cuenta de la vieja lo redondeo en otro 20%. ¿Por qué? ¡Porque yo lo valgo!

Cuarto y último mordisco: nuestros 10.62 euros se han quedado ya en 8.49 eur.

Ya ves, de tus veinte euros en realidad solo juegas 8.49 euros, mientras que el estado se queda con 11.51 eur de una forma u otra.

Entonces, ¿qué sentido tiene esto? ¿para qué compras lotería? Ya puestos, es mucho más fácil que te pases por la delegación de hacienda más cercana y le dejes al segurata de la puerta los 11.51 euros, y después si quieres te vas al primer trilero que encuentres y te juegas los otros 8.49. El trilero te va a engañar, seguro, pero eso es lo que tiene querer ganar dinero fácil.

Mira, no vayas a comentarme la entrada discutiéndome estos cálculos. Puede que sea menos, o puede que más. Lo que importa es que la lotería, como inversión, es una verdadera estupidez. Y volviendo de nuevo al asunto con que abría esta entrada, además no tiene nada que ver con la esencia de la Navidad. Si acabo de argumentar que es un estupendo engaño para recaudar impuestos; entonces, ¿en qué se queda en realidad de la lotería de Navidad?

Pues se queda por ejemplo en el consuelo del perdedor, el consabido “por lo menos tenemos salud”. Vaya, para decir eso no hace falta palmar veinte euros. Lo dices, de gratis, y punto. ¡Solo faltaría que el consuelo de tontos cotizara en el IBEX35!

Se queda también en esos sueños con viajes, lujos, coches de alta gama y cortes de manga al jefe a los que da derecho la adquisición del décimo, sueños que se demuestran absurdos con una probabilidad del 99.999% después del sorteo. Bien, puestos a soñar, sueña con todas esas cosas pero ¡con dos coj…!

Porque puestos a desear con cosas carísimas, sueña que te las regala un familiar al que le ha tocado la lotería, ¡y así te ahorras tú los veinte euros! (aviso: el familiar tiene la misma probabilidad del 99.999% de que le toque, y la probabilidad adicional de que se le vea un detalle andará entre el 15% y el 40%, en función de que te hayas acordado de felicitarle en su cumple o que le hayas aguantado alguna llorona en una barra).

Visto lo visto, tan solo queda un aspecto digno, entrañable y esencialmente navideño en la lotería de Navidad. Por mucho que sea un aspecto colateral, para mi es el único que merece la pena. Y es esa sensación que entra después del sorteo, cuando estás viendo el telediario y compruebas que ha tocado un tercer premio en un barrio humilde, o que han caído unas participaciones en un asilo, o que han llovido unos millones en una zona donde había ocurrido una calamidad.

Este es el único sentimiento auténtico y digno que encuentro en todo este asunto que tenga algo que ver con lo que significa la Navidad. Es el único acto que en mi opinión puede hacer que valieran la pena esos veinte euros, sabiendo que parte de ellos (lo que queda después de la escabechina) realmente ha servido para algo.

Pero, incluso en este caso en que amortizamos veinte euros con un poco de compasión y solidaridad, ¿por qué no saltarnos todo ese tinglado y recurrir a las loterías que tocan siempre? Puestos a invertir veinte euros esta Navidad, en vez de malgastarlos tontamente ¿Por qué no jugar sobre seguro apostando en felicidad para otros?

¡Hagan sus apuestas! Hay mucho donde escoger. Así que me acuerde ahora…

Médicos sin Fronteras.

Cáritas.

Osfam Intermón.

Save the Children.

Lo dicho, te deseo Feliz Navidad y, si tú  quieres, ¡que te toque la lotería!

 

 

 

 

12 Comments

  1. Cuando viví en España no entendía esto de la lotería y cómo la gente hablaba de ello y compraba numeritos. Incluso en las empresas donde trabajé se repartía casi como una “obligación”. ¿Eh? Me lo explicaron mis amigos allí, pero lo que nunca comprendí es la importancia que le daban (o le dan, por lo que veo). ¿Supongo que son costumbres? Me fui sin entenderlo mucho, jaja. Aplausos a tu escrito, y gracias por los enlaces, que cuesta poco y se hace mucho (doy fe desde adentro). ¡Felices fiestas, Israel!

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    1. Es una costumbre muy arraigada que se refuerza cada año con campañas de publicidad y múltiples apariciones en los medios. La clave para mi está en que explotan una visión muy entrañable del espíritu de las navidades para vender, cuando esto solo tiene que ver con la codicia y el dinero fácil.
      ¡Un abrazo y felices fiestas también para tí!

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  2. ¿Es necesario elegir? La verdad es que no compro lotería (no me gustan los juegos de azar en ninguna de sus versiones), pero veo que despierta tal pasión (y sentimiento de comunidad) en tantas personas que me daría pena terminar con ella aunque pudiese (e incluso soy tan inocente que pienso que los impuestos pueden servir para fines sociales). Formar parte de una o varias ONG lo considero más un debe que ha de mantenerse durante todo el año. Las ayudas esporádicas están muy bien, pero la colaboración continuada es la que realmente permite plantearse proyectos duraderos. ¡Un artículo tan interesante como siempre, Israel!

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  3. En realidad creo que todos sabemos que la lotería de Navidad es en la que menos probabilidades hay de ganar algo pero todos….o casi todos llevamos al menos un décimo….por si acaso….y luego está la que compras para intercambiar con la familia… que como bien dices, si juntáramos el dinero de todos y lo diéramos a una ONG seguro que sacaban más provecho del dinero que el estado…. que a saber en qué bolsillo acaba!!!
    Muy buena entrada!!

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  4. Gracias por la entrada!! Por fin alguien que pone los puntos sobre las ies en cuestión de la lotería.
    Soy de las raras que no compra ni un solo décimo de la lotería de Navidad (ni de otra, dicha sea de paso), como bien dices, hay cosas más importantes en las que gastarse el dinero.
    Un abrazo, Isra

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