Tan solo un borrador.

Supongo que debería guardar con celo lo que hago. Supongo que debería esperar a tener el texto revisado, a ver yo mismo los fallos y a depurarlo antes de enseñarlo. Que no debería tener prisa, que no debería mostrar un borrador de un capitulo de lo que algún día quisiera fuera un libro. Pero soy raro también en esto. Necesito ver esto aquí, publicado, para leerlo de otra forma. Y también para tener otras opiniones. Necesito cagarla para aprender.

Esto que presento hoy está escrito de corrido, sin darle ni una sola vuelta, solo porque llevo semanas pensando en esta historia y hoy por fin he podido juntar los minutos que necesitaba para darle a la tecla.

Así que aquí lleváis el borrador de un primer capítulo, sin titulo, de un libro, sin titulo, que puede que algún día sea, o puede que no, que se quede en el intento como los demás. Eso sí, esta vez sé como acaba. Algo vamos mejorando…

Capitulo 1.

Claire aparcó ante la puerta de un garaje que sabía que solo contenía recuerdos prestados. Stan no llevaba más de un par de años en aquella casa. Atravesó el césped más autosuficiente de Boston e hizo sonar el timbre varias veces, sin resultado. Podía oír la música a través de la puerta de madera. Había luz en la ventana del salón. Sabía que el viejo estaba allí. Tocó una vez más y esperó. Así no iba a conseguir nada. Decidió buscar alternativas.

A través de la ventana pudo ver al viejo Stan tumbado en el sofá, tal vez dormido, puede que algo peor. Golpeó los cristales con insistencia y cuando ya estaba pensando en forzar la ventana, el viejo despertó sobresaltado. Se incorporó de su abandono con esfuerzo, se coló las gafas y le hizo señas para que esperara.

Rachmaninov atronó el vecindario cuando la puerta se abrió. Stan la miró un instante por encima de las gafas y se volvió reptando a su sofá sin molestarse en saludar siquiera. Claire tampoco dijo nada. Moviéndose con soltura en la oscuridad de aquel salón, se fue directa al equipo de música y lo apagó. Tomó asiento con cierto escrúpulo en una silla sospechosa de polvo y carcoma y se sentó frente al viejo. Tuvo que apartar algunas botellas para poder verle bien la cara.

-¿Cuánto llevas así?

-No sabría decirte – contestó con dificultad – ¿Qué día es hoy?

-A juzgar por lo que veo, hoy es ayer. ¿Siempre es así, Stan?

-¿Así? ¿El qué?

-No sé. Los recuerdos, el alcohol, la música clásica a todo trapo, la culpa, los remordimientos, la frustración, la angustia vital o lo que quiera que sea que te hace autodestruirte de esta manera.

-No. A veces pongo country.

Le arrancó una sonrisa. El maldito bolchevique arrepentido siempre lograba hacerla reír. Stan se estiró, encontró un cigarrillo en uno de los paquetes arrugados sobre la mesa y lo encendió. Claire se levantó y fue a la cocina.

-¿Dónde guardas el café?

-Hay algo de té en el frigorífico.

-El té no se guarda en el frigorífico – gritó su voz distante- . Se estropea con la humedad.

-Yo no lo guardo. Lo escondo.

Las dos bolsitas de té negro empezaban a diluirse en la taza. Pronto harían su efecto. Claire le quería bien despierto. Necesitaba su poderosa mente despejada y atenta.

-¿Lo escondes? ¿De quién?

-De mi asistenta. ¿No conocerás tú a alguna que no…? Bah, déjalo estar. –Tomó un par de sorbos – Ahora dime qué es eso tan importante que te trae por aquí.

-Connor ha desaparecido. Hace algunos días que no sabemos nada de él. Estamos muy preocupados. ¿Ha contactado contigo?

-No.

Stan se levantó y empezó a caminar con parsimonia hacía el equipo de música.

-Estaba en Italia, ¿no?

-En Roma, asistía a un seminario en la universidad desde primeros de mes. Sus padres y yo hemos tratado de llamarle sin resultado. Tampoco saben nada en la universidad o en su hotel.

-Se le habrá cruzado alguna bella ragazza, chica. Igual no lo tenias tan controlado como creías.

-¿Yo? ¿Insinúas que soy… dominante?

-¿Tú? Para nada. Casi revientas el timbre. Por poco me rompes la ventana. Entras en mi casa como un huracán. Me sacas de mis sueños con una sobredosis de teína. Y además me jodes el segundo concierto de piano de Rachmaninov. No. No eres dominante.

De pronto Rachmaninov volvía a atronar la habitación. Stan contestó a la mirada perpleja de Claire llevándose un dedo a los labios e invitándola a seguirle a la cocina. Una vez allí, se apoyó en el frigorífico y le indicó a ella una silla junto al fregadero.

-Ahora podemos hablar. –le dijo en voz baja.

-¿Es que tienes oídos prestados aquí?

-Siempre los he tenido – contestó con sorna -. Hay dos en el salón y otro en el dormitorio. Al menos sé donde están, si los quito pondrán otros… La compañía nunca confiará en el camarada Stan. Por cierto, ¿qué dicen ellos?

-¿Sobre ti?

-Sobre Connor.

-Ya te puedes imaginar. De cara al exterior lo están tratando como un secuestro, y de esa forma…

-… pueden poner a media Europa tras su pista. Eso es solo una tapadera, pero… no se trata de eso, ¿verdad? – Y tras decirlo se quitó por un momento las gafas.

-No, Stan. Pienso que ellos temen que se haya fugado o que esté en tratos para vender secretos. Da igual, porque yo sé que no es un secuestro: si lo fuera no me habría enviado esto.

Claire sacó de su bolso un pequeño sobre acolchado y vació su contenido sobre la encimera de granito. Se trataba de cuatro pequeñas piezas de puzzle con algunas cifras escritas en el reverso. En el anverso de cada una había una letra dibujada a rotulador. Claire las ordenó adecuadamente para formar la palabra “STAN”.

El viejo las examinó con detenimiento.

-¿Cuándo has recibido esto?

-Ha llegado esta misma mañana por mensajería urgente.

-Vaya. Esto me recuerda algo…

Stan fue al salón y volvió con un paquete envuelto en papel marrón.

-Esto ha llegado hoy. Le firmé la entrega al mensajero y lo dejé por ahí sin darle importancia… hasta ahora.

Stan examinó el envoltorio. No tenía remitente. Lo abrió despegando con cuidado los adhesivos y al desenvolverlo apareció ante ellos la caja de un puzzle de mil quinientas piezas. La ilustración de la tapa representaba un cuadro al óleo, una obra renacentista oscura y cargada de significados en la que destacaban unas figuras humanas iluminadas por un halo de luz. Tal y como se indicaba en el lateral, se trataba de La Vocación de San Mateo, de Caravaggio.

-Bien, aquí tenemos la llave y la cerradura. – musitó Stan.

-¿Y ahora…?

-Apostaría a que algunas de las piezas de este puzzle también tienen números. Pero los números por sí solos no dicen mucho: lo importante es el orden y las relaciones entre ellos. Y ya conoces a Connor, Claire, con él siempre hay un nivel más.

-Si. Y se ha tomado muchas molestias para que no intercepten lo que quiere decirnos. Esto no va a ser fácil, ¿verdad Stan?

-¿Cómo te gustan las pizzas, Claire?

(Leer el capitulo siguiente)

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18 Comments

  1. La introducción de “banda sonora” siempre da un nivel sensorial de mayor profundidad al texto. Si, además, eliges como “compositor” a Rachmaninov, bueno… maravilloso 🙂
    PS.: Ya sabes lo que dijo aquel sobre Wagner y conquistar Polonia.

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    1. Stan es ruso y culto, lo quiero ir mostrando poco a poco (aquello de mostrar, no contar… ¿era de un curso para escritores o de un anuncio de compresas?😂😂). Me ha parecido que Rachmaninov le daba carácter, aparte de que le debo mucho a esos conciertos de piano.

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  2. Me ha gustado bastante, a pesar de que en el segundo párrafo has elidido la coma que debería ir entre “y” y “cuando”. El término “reptando” estaría bien en una acción bélica por entender que podría hacerlo para evitar ser visto por el enemigo, pero no entiendo la razón de desplazarse de esa manera tan incómoda como fuera de lugar y, por último, te recuerdo que el título de la obra plástica ha de aparecer en cursiva.

    Saludos

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    1. Tengo en cuenta tus comentarios y procedo corregir, excepto “reptando”, intento en todo el texto evitar palabras como borracho o resaca, pero quiero dar esa impresión, y esa palabra sé por propia experiencia que es adecuada😂😂

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    1. Muchas gracias, me propongo seguir, tengo pensados los próximos tres o cuatro capítulos, y una estructura general de la historia. Los enigmas y problemas son una norma común, habrá muchos, algunos no tan evidentes. La trama es compleja, con pocos personajes pero muchas interacciones; y trato de medir mucho lo que se muestra en cada capítulo para ir pelando la historia como una cebolla.
      Esos son los propósitos, ahora hay que desarrollarlos…

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  3. Yujuuuuujuuuuuuuuu y rejuuuuuuu!!!!!
    Me ha encantado!!!!!!
    Directo
    Sin florituras
    Personajes con carácter que comienzan a dibujarse
    Secretos
    Conspiraciones
    ……….
    Continúa escribiendo, please!!!!!!!!!!

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        1. Pues si, en mi caso si. Hasta ahora nunca me había esforzado en planificar. En este caso me lo he tomado en serio: llevo un montón de páginas (a lápiz!) con escaletas, personajes, diagramas para la trama… y sé bien el final que quiero: sorprender. No es una historia de saber quien es el culpable, sino de porqués. Habrá muchos qués y muchos porqués. O eso espero!🕵️🕵️

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            1. No es lo mismo!!! Necesito estar aislado y concentrado, encerrarme en mi sótano y que me tengan que pasar los tranchetes por debajo de la puerta si tengo hambre. Necesito el violín al lado, dos párrafos, una patada al gato, otros tres, otra patada. Eso me da equilibrio. Para comentar me vale un semáforo en rojo o la cola del banco. Pero para escribir necesito pax Romana a tutiplén.

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