No es lo que parece.


Seguro que esta frase te resulta familiar. Más aún si te hablo de una habitación oscura donde dos amantes son sorprendidos en plena refriega. “No es lo que parece”, dice alguien. Que absurdo, ¿verdad? Porque está claro que siempre es lo que parece…¿O no?

Déjame que use estas cinco palabras como si se tratara de las cinco notas de la melodía que son la esencia de una pequeña sinfonía.

Mientras los músicos afinan y el director disimula ordenando la partitura en el atril te voy a poner en situación: Digamos que una flauta reposa desnuda e indecorosa sobre la cama en una oscura habitación en la que se abre de pronto una puerta y… pero ¡chsst.!, guardemos silencio, parece que esto va a empezar…

Primer movimiento.

La flauta acomete los primeros compases recitando una y otra vez, en un suave crescendo, la cantinela “no es lo que parece” cuando de repente otro instrumento la viola…

(¡Perdón! ¡Qué descuido! ¡Me he comido una coma!)

…cuando de repente otro instrumento, la viola, entra en escena.

(Ahora está mejor, ¡menudo desliz!).

En un agudo contrapunto, la viola salvajemente…

(¡no saques conclusiones!, espera a leer el resto de la frase, ¿no?)

… articula su tema de fondo, las palabras/notas “no me esperaba esto de ti”, dirigidas a su pareja, la flauta, a la que acaba de sorprender practicando sexo con un saxo.

Flauta y viola prosiguen en un soberbio duo encadenando sus respectivas melodías en tempo de allegro ma non troppo hasta que deviene en trío cuando el saxo inicia su partitura con tonos graves. Ronco, jadeante aún pero poseído por la inesperada irrupción de la viola, pronto se pierde en variaciones rítmicas sobre la frase “¡No me jodas! ¿Eres lesbiana?”, que recita sin parar sobreponiéndose a las otras melodías, discordante, rozando la cacofonía, hasta que en cierto punto empieza a armonizar con el extraño dúo para explorar nuevas posibilidades melódicas : el saxo, muy dado a los solos, aspira ahora a formar parte de un buen trío.

Segundo movimiento.

Así llegamos al adagio, anunciado por el compás sordo y distante, apenas perceptible, de un oboe que llega desde el interior del armario. Son notas sencillas, cadenciosas, suaves, que sugieren unos latidos furtivos o una respiración ahogada que teme ser advertida. El oboe no quiere asumir protagonismo en la sonata y solo se percibe, apenas, su tema muy suave en los silencios, cuando susurra “¡Cállate Encarna que me pierdes!” desde el refugio donde se encuentra con la trompeta.

Se han refugiado allí mucho antes, permaneciendo ocultos desde que el saxo empezó sus primeros escarceos con la flauta (la partitura de este dúo previo se ha perdido, seguramente por obra de la censura reinante en la época), aguantando ambos, oboe y trompeta, en silencio culpable en aquella casa que invadieron para demostrarse su amor lujurioso, y así siguen incluso cuando entra y la viola.

Esto es, cuando entra LA viola.

La trompeta irrumpe de súbito en escena. Rompe el adagio con un toque dramático y estridente dirigido a su marido el saxo con variaciones sobre un sórdido tema base “¡Faustino qué haces con esa puta!”

-Saxo: “ya, pollas”.

El oboe, asustado, se hunde aún más en su silencio, y el saxo, en un alarde concertarte de gran colorido, asume inesperadamente el papel de la flauta respondiendo una y otra vez con su melodía: “no es lo que parece”.

El tempo muda a presto que ti cappo y las voces de los instrumentos se superponen unas a otras; la partitura adquiere aquí gran complejidad con temas armónicos a varias voces:

Viola: “Pero ¿de donde sale esta?”.

Flauta: “no lo ves, joder, del armario”

Saxo: “Parece que hoy está saliendo demasiada gente del armario”

Trompeta: “Y lo que te queda por ver, cabroncete”.

Oboe (casi inaudible y fiel a su tema):”¡Calla Encarna que me pierdes!”

Flauta: “¿No decías que eras soltero?”.

Trompeta: “Ademas de puta, tonta”.

El segundo movimiento termina en un paroxismo de temas entrelazados que alcanza su climax cuando irrumpe accidentalmente el oboe, desnudo salvo por una gorra que encuentra en el armario, provocando con su estrépito un silencio orquestal en el que muestra una caja de cartón y deja una frase final en la que los críticos reconocen un pequeño homenaje a Vivaldi.

Saxo: “¿Y este quien es?”

Todos (a coro): “¿Y este quien es?”

Silencio.

Oboe: “¿Alguien ha pedido una cuatro estaciones?”.

Tercer movimiento.

El tercer movimiento comienza con aire de marcha, andantino pal cuartelillo, ambientando la escena en la sede de la policía local, donde los instrumentos van interpretando una serie de cortos duetos entre ellos que se suceden de forma casi aleatoria.

-Viola, a la Flauta: “Mira, mira, que no estoy dispuesta a creerme esa gilipollez”

-Flauta, a la Viola: “Pues qué quieres que te diga, me pareció más barato que la inseminación”.

-Saxo, a la Flauta: “¿Cómo? Así que todo el rollo era para embarazarte por la patilla.”

-Trompeta, a la Viola: “Lo que te digo, guapa, que aquí tu pareja tiene menos seso que un mosquito, ¡menudo semental que se ha buscado!”

-Viola, a la Trompeta: “Lo de semental lo dirás por los cuernos.”

-Oboe a la Viola: “Siempre salta un cojo”

Los duetos se superponen, atropellados, hasta que llega el clímax con la aparición de un nuevo instrumento.

-Fagot: “Me se callen o sus encierro a tós”.

-Todos, a coro: “Al que tiene que encerrar es a este/esta cabrón/puta”

-Fagot: “Ya diré yo a quien se encierra aquí”.

Sobreviene un silencio eterno, preludio a un solo de fagot.

-Fagot: “Después de leer sus declaraciones, yo aquí veo dos salidas”

-Saxo: “¿Salidas? Serán estas dos”

-Fagot, al saxo. “Mirusté: uno tiene mu poco aguante y hoy el límite está en que un tirillas sin pantalones se chotee de uno”.

Silencio.

-Fagot. “Icía uno que solo hay dos salidas. Una, le doy curso a todas estas denuncias, incluida la de escándalo público que ha puesto la comunidad de vecinos…”

-Todos, (a coro). “Curse, curse…”

-Fagot: “… y eso implica vacaciones pagadas todo incluido mínimo una semanita en la sombra para cada encausado…”

-Oboe: “¡Oiga! Que yo me pido ventanilla, si eso”.

-Fagot: “Sin problema, amigo, ¿Fumadores o no fumadores?”..

-Oboe: “No fumadores, gracias, pero ¿Tiene spá o algo?”

-Fagot: “Claro, amigo, y si quiere un buen masaje solo tiene que procurar que se le caiga la pastilla de jabón en las duchas…”

-Todos, (a coro): “¡Gilipollas!”

-Fagot: “Y como icía, hay otra salida: me se ponen de acuerdo, arreglan sus problemas entre ustedes, se quitan todas esas denuncias que s’an puesto, y me salen todos por esa puerta…”

-Todos, (a coro): “¡Eso, eso!”

-Fagot: “… teniendo cuidadito de agacharse antes pa no dejarme algún cuerno clavao en el marco, que es de propiedad pública”

La musica sube de volumen, anunciando el final…

-Todos, (a coro): “¿Yo? ¡Ja! ¡Ja!¡Ja! ¡Eso será este/esta cabrón/puta!”

-Fagot: “Indistintamente, que uno ya ha visto de tó. Pero por las declaraciones que uno ha leío aquí, comparao con lo suyo, aquello de Sodoma y Gonorrea era más soso que Pocoyó”.

(Final apoteósico)

-Todos: “Oiga, Mire usted, que esto…

(redoble de timbales)

¡¡ NO ES LO QUE PARECE !!

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