Estaba escrito. (2)

El destino es la excusa perfecta para todo aquello que no sabemos explicar. Creer en él nos descarga de la responsabilidad de provocar los acontecimientos, pero no nos protege de padecer sus consecuencias. Jordan había encontrado una muleta perfecta para su cojera existencial. Su agenda misteriosa le iba marcando los pasos correctos día tras día, protegiéndole, abriendo nuevas posibilidades y forzando situaciones en las que salía beneficiado o se libraba de riesgos y accidentes. Por ejemplo, Harper había resultado ser todo un genio con las finanzas. La agenda le trajo también a Jane Algernoon y a Marc Cedric, otro joven creativo, y entre ambos estaban revitalizando el departamento. Schumanss prosperaba. Llegaban nuevas cuentas. Mejoraban los resultados. Las cosas empezaban a ir viento en popa. Jordan estaba más centrado que nunca en su negocio.

Pero dejémosle ocupado en sus asuntos un poco más, porque ahora quiero que vengáis conmigo a otros lugares no muy lejanos.

Jessica desayuna sola como siempre. Hace años que no se molesta en arreglarse a esa hora, no hasta que encuentra algo en que invertir el resto de la mañana. El café le sabe aún peor que las noticias del informativo. En realidad hace años que no tiene por qué arreglarse, solo por quién. El espejo le cuenta que sigue siendo guapa, aunque sabe que ya no es aquella chica que podía aspirar al mejor partido posible. Tal vez no lo es precisamente porque lo logró.

Mientras se mira desnuda en él para tener quien la mire, le llega un mensaje de una amiga que quiere que la acompañe a una subasta benéfica. Tal vez. A ver que dice el espejo. Sin novedad en el inventario de arrugas. Se mira de nuevo, enmarcada en el espejo de la pared. Aquella Jessica y la de ahora. En sus días fue una puja alta. Si, muy alta. Debería tomarse otro café. Sin ginebra esta vez. Iría a la subasta, y quien sabe… Sí, mejor sin ginebra.

No muy lejos de allí, Marion no puede abrir el cajón del escritorio de Jordan. Es curioso, él nunca antes lo había cerrado con llave. Decide dejar los informes que iba a guardar allí encima de la mesa. Sabe que hoy Jordan volverá tarde. Avisa a la limpiadora para que haga ahora el despacho, y así podrá terminar el turno un poco antes. ¡Cómo se lo agradece! Pero ella tampoco sabe nada sobre la agenda, no vio a quien la pudo traer, como tampoco lo vieron las cámaras ni los guardas de seguridad del edificio. Ella solo recuerda el lujoso papel de envolver en la papelera, pero no lo dice. Se lo guardó para el cumpleaños de su pequeña sin padre.

Jessica no puede ir al colegio. No, ahora está en mitad de la subasta. Que lo resuelvan ellos esta vez. Cuando se paga tanto por un colegio es precisamente para que se encarguen de todas esas cosas. ¿Es que no tienen botiquín? Pero duda. ¿Y si…? ¡Ah, Marion! Marion se encargará.

Marion ve salir de nuevo juntos a Jane y Marc. Es lógico que los recién llegados queden para desayunar. Y es lógico que tengan mucho de que hablar. Las miradas de Marc no son tan lógicas. ¡Qué no daría ella por alguna mirada ilógica! Tal vez debería… pero, no, mejor no. Jessica. ¿Qué querrá ahora?

Cuando Jordan llega al despacho antes de lo esperado, se encuentra allí a la limpiadora. Todo revuelto. ¿Cómo es posible? Pero, ¿cómo se llamaba? Ah, si. Juana. ¿Y Marion? ¿Dónde está Marion? ¿Es esto lo que pasa aquí cada vez que sale? Precisamente ahora que empieza a funcionar todo. ¡Claro que tiene que marcharse! ¡Claro que ya terminará de limpiar esta noche! ¡Como tiene que ser! Joder, estas deberían aprenderse el idioma por lo menos. Marion. Si, ah, en el colegio. ¿Freddie? No. ¿Es grave? Ah, yo no puedo. Hazte cargo. Si, hazte cargo. O habla con Jessica. ¡O con quién sea, joder!

Al fin solo. Ya puede abrir el cajón y consultar la agenda.

-10:00 Fútbol. Freddie.

-16:30 Harper.

Ya son las once. Habrá más partidos. Solo habrá sido una torcedura. Sin embargo llama a Marion por si acaso, y de paso le pide que cite a Harper esa misma tarde a las cuatro y media. Jordan sabe cuánto depende ya de la agenda. Y si la agenda ha citado a Harper, solo puede significar una buena oportunidad de negocio.

Jessica salió en coche y vuelve en taxi. Marion salió en taxi y vuelve con Freddie en el coche de Jessica. Mientras se prepara una copa, Freddie se abraza a su cintura y le llora su mejor Versace. Jessica solo tiene una mano libre para acariciarle el pelo.

Marion esconde el bocadillo bajo su mesa cuando ve llegar a Harper. Le anuncia, como si hiciera falta. Le acompaña, como si fuera a perderse. Y le abre la puerta como si no hubiera suelo en el otro lado.

Jordan sonríe pero es Harper quien tiene motivos para hacerlo. Le dice a Jordan que los negocios van bien, muy bien, y que es momento de apostar fuerte. Jordan le cuenta que se le presenta una gran oportunidad, un proyecto de expansión para el que no tiene fondos suficientes. Jordan tiene oportunidades y Harper soluciones: El entramado que idea es complejo, pero lucrativo. Jordan comprende que tiene que hacer líquido de forma rápida, tirar de todo y eso quiere decir todo, e invertir hasta el último céntimo en acciones para vender al alza y obtener la rentabilidad que necesita. Así podría multiplicar su capital en poco tiempo y emprender la expansión. Jordan piensa en los riesgos y sobre todo en los beneficios. Harper solo piensa en las comisiones. Ahora es Harper quien sonríe y Jordan quien busca los motivos.

Cuando Marion pasa a despedirse su jefe ya está casi decidido, pero no se atreve. Demasiado riesgo. Harper dice que no puede fallar. Harper tiene mucha convicción. Pero Jordan tiene a su mejor consejero dentro de un cajón. La agenda le dirá mañana lo que tiene que hacer.

<

p style=”text-align:justify;”>El día siguiente ocurren muchas casualidades para un miércoles. El bus escolar de Freddie pasa por delante de la guardería donde Juana está dejando a su hija, Marion se ha puesto un traje del mismo color que el malogrado Versace de Jessica que, tal vez por eso, se ha levantado hoy con jaqueca, y Jane y Marc han coincidido en el ascensor. Jordan ha olvidado en casa la llave del cajón de su escritorio, y cuando va a llamar a Marion para que vaya a su casa a por las llaves, es esta la que casualmente le llama a él para pasarle a Harper que, tras contarle el chiste que está contando todo el mundo ese día, le recomienda entusiasmado que compre acciones de Lehman Brothers.

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5 Comments

  1. Ufffff (es un “ufff” bueno)
    A ver por donde empiezo:
    -La historia sigue manteniéndome en vilo.
    -Los personajes poco a poco van perfilándose.
    Y ahora viene el “pero”:
    -Hay un momento que te pierdes con tanto nombre y tantas acciones. He tenido que leerlo dos veces. Puede que sea culpa mía por el bochorno que hace.
    -El último párrafo acaba de liarme. ¿Todo eso pasa el mismo día o es lo que va a pasar al día siguiente?

    Le gusta a 2 personas

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