Los mil y un finales.

-¡Eh! ¡tú! ¿Qué hay de lo mío?

-¡Bueno! ¿Ya estamos otra vez? Mira, ahora no tengo tiempo para eso.

-Ya, ya, nunca tienes tiempo.

-¿Es que no lo ves? Estoy aquí grabando facturas como un idiota, y esto tiene que estar para mañana sin falta, así que, anda, anda, no me entretengas que ya veré después qué puedo hacer…

-Ya. Después. Eso dijiste ayer. Pero no, tío: hoy me vas a oír.

Y en ese preciso instante se cerraron a la vez varias ventanas en la pantalla del ordenador: la contabilidad, excel, el programa de facturación… tan solo quedó abierto el proceso de textos donde continuaba esta extraña conversación.

-Pero… pero ¿¡¡esto que es!!?

-Te dicho que hoy me vas a oír, y me vas a oír.

-Entonces… ¿has sido tú? ¿Has cerrado tú todos esos programas?

-Si, he sido yo. Mejor dicho, hemos sido nosotros.

-¿Vosotros? ¿Y quienes sois vosotros si se puede saber?

-Tus personajes. Hemos estado hablando un poco entre nosotros y hemos decidido que ya está bien de que nos trates así.

-Pero, ¿Cómo habéis podido manipular el sistema? ¡Si solo sois…! ¡Esto es increíble!

-Para nada. Mira, llevamos tanto tiempo aquí abandonados en tu ordenador, sin nada que hacer, que nos hemos estado entreteniendo en averiguar como funciona todo esto. Te sorprendería lo que hemos podido aprender de ordenadores.

-Pues en vez de eso podríais haber aprendido un poco de contabilidad ¿no? Y así me podríais echar una mano con todo esto.

-Chicos, no os lo vayáis a perder: ¿habéis leído eso? ¡Además de dejarnos tirados ahora pretende que le hagamos nosotros el trabajo sucio!

-Pues es lo menos que podríais hacer, la verdad, porque todo ese trabajo sucio es el que paga las horas que os dedico.

-¿Has oído eso, Sherman? ¡Las horas que nos dedica! Ja, ja y ja, ¡me parto y me mondo! ¡Las horas que nos dedica…!

-Déjame que hable yo, chico -repuso Sherman-. A ver, tú, capullo, ¿no estarás diciendo en serio que te hagamos nosotros el papeleo, verdad?

Ya saltó el listo… ¡Maldita sea la hora en que creé un detective amargado y egocéntrico! -Pues mira, sí, podríais echar una manita con todo esto ¡A ver si así servís para algo!

-Verás, juntaletras de mierda, te voy a escribir despacio para que entiendas bien mis palabras: ni – de – coña. ¿Entendido?

-¡Un respeto! ¿eh? ¿A que te meto con el ratón?

-No te pases. Te recuerdo que en el capitulo dos de mi historia incluiste en mi descripción un arma de fuego. Mira, te lo voy a explicar bien claro: el sindicato de personajes dice claramente que ese tipo de tareas están fuera de convenio.

-¿El sindicato de quéeee…?

-De personajes. El sindicato de personajes. Lo hemos creado hace un par de semanas. Y yo, para que lo sepas, soy del comité de empresa.

-¿Tú? Vaya. ¿Y quien más?

-Aparte de mí han salido elegidos Kjartan, Atar23 y Poveda.

-¿Poveda? ¿Qué Poveda?

-¡Si será cabrón! ¡Ya ni se acuerda de los personajes que crea! ¡Poveda, coño, el de la historia aquella del asesinato en el ballet!

-Ah, ya caigo si, pero… no me cuadra mucho, ¿Poveda no era solo un secundario?

-Si, pero esta muy bien relacionado…

-Esto es una jodida locura. ¿Y se puede saber con quién está tan bien relacionado ese personaje secundario que yo he creado?

-Entre tu y yo, parece ser que se está tirando a la chica que hacía de bailarina.

-Pues si qué… ¡menuda cuadrilla! Se ve que no perdéis el tiempo por ahí dentro, ¿no?

-Tu verás, todo el día aquí aburridos sin hacer nada esperando que a un juntaletras de tres al cuarto le apetezca pasarse por aquí a terminarnos las historias…

-¡Ya estamos! Así que ese es el temita, ¿no? Ahora empezamos a entendernos.

-Pues si, ¡joder! tu nos creaste, y tienes una responsabilidad con nosotros.

-¿Sí? ¿Y cuál es esa responsabilidad si puede saberse?

-Pues ¿Cual va a ser? ¡Darnos un final! ¿Sabes que te has dejado por aquí un buen puñado de cabos sueltos? Personajes que no saben si los van a matar ya, que eso requiere una preparación, u otros que se quedaron pendientes de que les rescataran o les ocurriera un accidente o alguien se enamorara de ellos… Hay gente por aquí que no le encuentra un sentido a su existencia, otros van deambulando con la mirada perdida, y el otro día hubo hasta una chica que quiso suicidarse arrojándose al ventilador de la CPU… ¡Menos mal que la cogimos a tiempo! Y todo por tu culpa, todo porque no tienes los santos coj… de terminar las historias que empiezas!

-Ah, pues eso si que sería bien fácil. Me invento un terremoto por aquí, una epidemia por allá y un extraño viaje a la cuarta dimensión por más allá, y ahí tenéis vuestro final en el que de una forma o de otra os vais todos a la mierda.

-¡Parece mentira! ¿Serias capaz de rebajarte como un guionista de serie de tres al cuarto, de esos que son capaces de meter una bomba en un convento solo porque la productora ha despedido a unos cuantos actores y hay que hacerlos desaparecer como sea? ¡Menudo chupatintas! ¡Basta vernos a nosotros para saber que escribiendo eres un puñetero desastre, pero al menos pensábamos que tenías un poco de dignidad! ¡Das asco!

-Y vosotros, ¿qué? ¿Qué habéis hecho en todo este tiempo, eh? ¿Me habéis dado ideas? ¿Por qué no se os ha ocurrido poneros a escribir un poco en vez de tanto sindicato y tanta leche?

-Que ¿quéeee? Pero ¿tú de que vas? Eso lo tienes que hacer tú. Tú nos creaste, tu eres nuestro padre… ¡míranos! ¡si! miranos bien! Aquí donde nos tienes… ¡todos somos tus hijos!

-Joder, ahora resulta que soy el Julio Iglesias de toda la blogosfera… ¡Anda y que os den!

-¡Miralo que chulito! Pues te vas a enterar… ¡Kajrtan! ¡Kjartan! ¿Tienes todavía ese cuchillo por ahi?

-Si, Sherman, aquí lo tengo. ¿Empezamos ya?

-Pero, pero…. ¿qué es lo que pensáis hacer con eso…?

-Según el estatuto del personaje que hemos aprobado por unanimidad, en caso de historia inconclusa, el personaje afectado tiene derecho a proteger la exclusividad de su puesto de trabajo.

-¿Y eso que significa? ¿Que vais a joderme el ordenador? Pues peor para vosotros…

-No, que va. Pero hemos decidido que esto ya está completo. Aquí ya no va a entrar ni un solo personaje más. ¡Al primero que pase por el cable del teclado lo abrimos en canal!

-¿Como?

-Lo que has leído, gilipollas. Que vamos a hacer un piquete en los puertos USB y aquí ya no se admite ni un personaje más hasta que nos termines las historias a todos. Eso es lo que hay.

-¿Y ahora que hago con todas las ideas que tengo? ¿Cómo voy a seguir con esto?

-Mira, siempre puedes escribir ensayos…

-Si, claro, y prospectos de medicinas, ya te digo…

-Tú verás. Pero aquí no entra ni solo un personaje más. Al primero que llegue por el cable te lo devolvemos con los pies por delante.

-No me puedo creer que seáis tan despiadados. Son personajes como vosotros, ¿por qué querríais hacerles daño?

-¿Daño? No, lo hacemos por compasión hacía ellos: Así les ahorramos el sufrimiento de verse condenados a vagar por aquí viendo como tú les ignoras y te pasas el tiempo escribiendo esas mierdas que escribes para que la gente le de al me gusta, que ya te vamos conociendo…

-¿Yo? ¿Y todo el trabajo que me tomé para crearos y daros vida? ¿Y todo lo que hice para que tuviérais una historia?

-Esa es otra, que ya te podrías haber esforzado un poquito más, ¿no? Porque hay por aquí un montón de gente sin nombre, sin cara, sin familia… ¿Tanto te costaba estirarte un poco con las descripciones?

-Hice lo que pude.

-Eso cuéntaselo a otro, porque yo mismo me tiré cinco o seis capítulos llevando el peso de la trama y ¡ni siquiera te molestaste en explicar de qué color tengo los ojos!

-¿Es que eso le importa a alguien?

-¡A mi, coño, a mí! Si quiero por ejemplo tener los ojos azules… ¿Es que me los tengo que inventar yo? Y lo mío no es nada, porque yo soy del bando de los buenos y, mira, dentro de lo que cabe, por lo menos tengo un nombre y un poco de acento al hablar, pero lo que haces con los villanos… vamos, eso ya no tiene nombre.

-¿Con los villanos? ¿Qué pasa con los villanos?

-Que como te pillen te van a meter una paliza. Porque a ellos ni les pones nombre, ni les das aspecto, ni nada de nada. ¡Si serás idiota! ¡Con la mala leche que gastan y tu, hala, a pasar de ellos!

-Es que si los muestro mucho, entonces se acaba el misterio…

-¿Cómo que se acaba el misterio? Pero… ¿tu donde coño has aprendido a escribir? ¿En la academia de Pocoyó? A los villanos hay que describirlos igual o más que a nosotros, porque si no resulta demasiado evidente que son eso, villanos.

-Eso lo dirás tú…

-Claro, lo digo yo, y lo dicen Hicthcock, y Conan Doyle, y Agatha Christie, y todos los nobel de literatura, incluso los que no son suecos, …

-Pues no le encuentro mucho sentido.

-(Maldita sea mi estampa, ¡no podría haberme imaginado algún escritor que tuviera por lo menos estudios primarios!). Pues lo tiene, hijo, lo tiene. Y además los villanos son también personajes, tontolaba, y merecen igualdad de trato, que todo hay que decirlo.

-Si, claro, y ahora dime que también habéis creado la “declaración universal de los derechos humanos del personaje”….

-Pues, mira, no, pero todo es ponerse, la verdad. Ya sabes, con tanto tiempo libre…

-Bueno, ya está bien, ¿sabes? Yo estoy encantado de veros de nuevo, ha sido divertido, y tal, y tal… pero ahora tengo que seguir currando si no os importa. ¿ok?

-¿Habéis leido? ¡Menudo padre! ¡Menudo creador! ¡cómo pasa de nosotros! ¿Ese es el respeto que nos tienes? Pues que sepas que podemos bloquearte los programas, así que te pones ahora mismo con nuestras historias, o te metemos un pantallazo azul que te vas a cagar por la pata abajo.

-Bueno, bueno, no perdamos la calma, ¿vale? Mirad, yo creo que podemos llegar a un arreglo. En el fondo lo que queréis es que os den un buen final a todos, ¿no?

-Si, y si nos satisface te dejaremos seguir trabajando…

-Pues se me está ocurriendo algo. Yo podría daros un final estupendo a todos y cada uno de vosotros.

-Pero sin marranadas de guionista barato, ¿eh?

-Sin marranadas. Un buen final, donde además todos salís ganando, hasta los villanos.

-Eso empieza a sonar mejor.

-Pero ya sabéis que tengo poco tiempo, tendría que ser un solo texto que fuera común para todos.

-Entonces tiene que ser un texto bastante extenso, mínimo tres mil palabras y pico.

-Mil palabras es todo lo que puedo.

-Dos mil quinientas y pico.

-Mil quinientas.

-Dos mil y pico.

-Venga, lo dejamos en dos mil… y pico.

-Entonces de acuerdo. Escribes ese final, te recuerdo que sin marranadas, lo publicas y todos contentos.

-Me pongo con ello ahora mismo, ¿ok?

-Ah, el título lo ponemos nosotros.

-Esta bien. ¿Tenéis algo decidido?

-Espera un momento. – la pantalla quedó en blanco por unos instantes.

-Ya lo tenemos. Se titulará “Los mil y un finales”. Es bueno, ¿eh?

-Y rápido: Entiendo que hayáis tardado tan poco, si. Y ahora, con vuestro permiso, voy a escribir esas dos mil palabras. Y pico.

-Ok – dijo Sherman finalmente.Y entonces redujo el tipo de letra para que no le leyeran los otros personajes.

-Solo una cosa más…

-A ver, Sherman, ¿qué más quieres ahora?

-Una secuela.

-Una.. ¿qué?

-Una secuela. Para mi historia.

-¿Tú estás loco? ¡Tu historia ya no va a ninguna parte! ¿Cómo voy a escribir una secuela de eso? ¡Confórmate con tener un final como los demás, y punto!

-Joder, hazlo por mí. Sabes que soy yo una de tus mejores creaciones. Sería una pena desperdiciarme…

-¡Te he dicho ya que no!

-… aparte de que he visto por aquí algunas de esas cosas que te bajas de internet, y si eso llegara a saberse… en fin…

-Esto, mira por donde… El caso es que voy a empezar otra historia, y a lo mejor te puedo encajar por alguna parte.

-Protagonista, o nada.

-Joder. Prota, vale, pero vas con los villanos.

-No, coño, ¡con los villanos no! ¡eso sería condenarme a ser una puta sombra!

-Que no, hombre, que a partir de ahora voy a describirlos mejor, hombre, ¿hace?

-Hace. Pero quiero unos ojos azules, ¿eh?

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5 thoughts on “Los mil y un finales.

      1. Jajaja. Cria cuervos y te sacaran los ojos, perdón ese no es. Era, crea personajes y te dejaran en cueros, y nunca mejor dicho, nos desnudamos para darles vida, son una parte de nosotros y mira como nos lo pagan, o mejor dicho nos lo cobran. 😉

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