Decadente.

Hermosa palabra. Me inspira historias decimonónicas, amarilleadas y rancias, e imágenes de imperios en declive, de palacios ajados por el tiempo y de grandes personajes venidos a menos por la edad, la economía o el frío abandono que las modas dejan a su paso.

En un mundo basado en el ascenso, deslumbrado por el avance y la progresión, un mundo de historias fulgurantes, esclavo de los éxitos, de lo nuevo, de lo que se hace grande desde la nada, la decadencia implica olvido y declive, y es peste para la sociedad, y lastre para el progreso. Lo viejo no vale, no sirve, no importa.

Nuestra acelerada sociedad se protege por tanto del fracaso y la decadencia, y los cubre con un espeso manto para aislarse de esa parte de si misma, para ignorar ese miembro suyo que tanto le avergüenza y no le gusta mostrar.

Y con ello se priva de las virtudes de lo decadente. De la integridad de mantenerse fiel a las ideas por encima de los vaivenes de las modas, de la honestidad de ser lo que se es, y no lo que se espera que uno sea, del valor que implica caer con dignidad y rebajarse en las formas por no admitir merma alguna en los principios.

Es ley universal que todo decaiga. La piel se arruga, los imperios caducan, las arcas se vacían, las ideas envejecen, las formas se deshacen y las modas mueren y renacen. Porque todo muere y todo renace: lo eterno esta vedado a la mano del hombre y contradice a la propia naturaleza del universo, que también muere y renace, pues la ciencia nos dice que se contrae hasta ser un punto insignificante para después volver a expandirse. Ya veis que ni el propio universo se libra de ese eterno ciclo de decadencias y progresos.

Creo que ser decadente no es más que asumir una de las dos componentes esenciales de ese bucle infinito, y sin ello no se puede ser completo. Dejarse deslumbrar únicamente por los avances y los progresos, ignorando que sus correspondientes declives solo son cuestión de tiempo, no es mas que otro paso en el largo camino de la estupidez.

No es tan malo sentirse decadente: el sol lo hace cada tarde para volver a amanecer al día siguiente.

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4 comentarios en “Decadente.

  1. Ya sabes o deberías saber que en la actualidad, a nivel profesional, me considero un albañil venido a menos y, con respecto al asunto literario, no soy más que un aprendiz autodidacta, y como no estoy capacitado como el Astro rey: intento no dejarme vencer por los malos augurios ni por el pesimismo un día sí y al otro también.

    Saludos

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  2. «Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el tiempo en saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores.» Umberto Eco

    Ascenso y declive, quizá dos manifestaciones de un mismo ente.

    Le gusta a 2 personas

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