Te reto a que no leas esta entrada.

Acabas de dejarte engañar por un título bastante fraudulento y ahora te toca decidir si sigues leyendo esta entrada o vuelves atrás para buscar algún otro título que te llame más la atención.

De momento la frase que acabas de leer no es lo que esperabas, porque solo habla de ti. Y desde luego esta explicación tampoco lo es. No es habitual que un texto se dirija al lector de una forma tan clara y directa. Ahora te estás preguntando de qué va todo esto. ¿Una broma? ¿Un experimento? ¿Un mero ejercicio como otros que has leído antes por aquí? Estás algo descolocado pero sientes curiosidad. Has seguido leyendo y eso es señal de que esperas algo más, tal vez un argumento interesante, puede que una conclusión inesperada. Eso suele ocurrir en todos los textos, ¿verdad? Siempre hay algo al final, aunque no siempre merezca la pena. Puede que éste sea uno de esos casos. Solo tendrías que hacer scroll hacia abajo para leer las últimas frases y acabar con esto de una vez. Ahorrarías tiempo. Pero no, tú no eres de esos.

Llevas ya dos párrafos, con esta frase empiezas el tercero y todavía no te he dicho nada. No te he contado nada interesante; parece que tan solo estoy tratando de adivinar lo que pasa por tu mente mientras me lees. Pero, ¡Ah, esto es una novedad! Te has dado cuenta, ¿verdad? En este párrafo he dejado el impersonal y he empezado a utilizar el “yo”. Pero.. ¿quien soy yo? Tienes dudas, no sabes si yo soy el autor, o el narrador, o el propio texto. Esto último sería muy extraño, ¿cierto?, un texto que te habla de sí mismo en primera persona… Demasiado extraño. Pero dudas, y saber quien soy yo en realidad, si el autor, el texto o el narrador, te situaría mejor, te permitiría intuir de qué va toda esta historia. Pues mira, te vas a quedar con la duda. De momento.

Vaya, ahora piensas que estoy jugando contigo. Si fuera así te iría ganando: ya he conseguido que leas tres párrafos y pico. Pero, piénsalo: ¡Que tontería! ¿No? Si se tratara de hacerte leer esto sería un juego absurdo, porque si continuas leyendo, pierdes, y si dejaras de leer nunca sabrías que habrías ganado.

Pero no, tu ya sabes que esto no es un juego. No tendría mucho sentido. Aunque nada de todo esto parece tener sentido. ¿Cómo? ¿Que no has entendido la frase anterior? Pues está bastante clara: dice que aquí nada tiene sentido y cumple con lo que dice: ella tampoco tiene sentido.

Si, esto es algo enrevesado. No parece tener mucha lógica. Mira, mejor para de leer un momento y analiza. lo que llevas ya leído. Intenta encontrarle un por qué, trata de adivinar una razón para todo este… pero,¿por qué sigues leyendo? ¡Te he pedido que pares!

Vale, ahora ya puedes continuar. Y vas a hacerlo, ¡claro que vas a hacerlo! Porque ya estás realmente intrigado: nadie se tomaría tantas molestias si no tuviera algo que decir, ¿no? Demasiadas molestias, la verdad.

El caso es que ya llevas varios párrafos y esto no parece llevar a ninguna parte. Te estás preguntando cuando voy a entrar en materia, cuando voy a dejar de divagar y decir algo importante. De hecho, dudas de que vaya a decir algo importante, entre otras cosas porque ya estas viendo que queda muy poco para que termine el texto, y todavía no has sacado nada en claro.

Nada. De momento no hay historia. No hay argumento, ni hay más personajes que tú y yo, y ni siquiera sabes quien soy. Solo has leído hasta ahora frases que tratan sobre sí mismas, y que te dicen lo que haces, lo que suponen que haces o lo que tienes que hacer. Hasta se permiten el lujo de tratar de adivinar lo que piensas, sin mucho éxito, la verdad, porque hasta ahora no han dado ni una.

Y ya estás en el último párrafo. Sea lo que sea tiene que ser breve porque apenas queda espacio para un par de ideas. Y mejor será que sea algo importante, porque si no te sentirías defraudado. Te habrías equivocado. Habrías perdido tu tiempo. Y lo peor de todo es que habrías salido derrotado de un juego absurdo y sin sentido, porque el caso es que acabas de haberte dejado engañar por un título bastante fraudulento…

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10 comentarios en “Te reto a que no leas esta entrada.

  1. Has dicho las palabras mágicas (bueno sinónimos) A que no hay webos. Y como siempre nos lanzamos a la piscina aunque no sepamos nadar, no falla.
    Menos mal que de todo se saca algo positivo, en este caso mejor no volverte a leer. 😉 por liante.

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  2. Merecéis una explicación. Se puede escribir sobre una infinidad de temas; uno de ellos es el propio acto de escribir.

    He querido rizar el rizo: ¿se puede escribir sobre el acto de leer el propio escrito?

    Más aún, ¿se puede establecer un diálogo con el lector que trate precisamente de lo que (imagino que) pasa por su cabeza mientras lee?

    Y aún más, ¿Se puede hacer esto manteniendo un diálogo con él, en el que el texto dice solamente su parte del diálogo y supone la respuesta del lector en cada momento?

    Complicado: escribir en presente, en primera persona y segunda persona, decir mucho sin decir nada… y sobre todo la lógica subyacente de la historia. Aunque no lo parezca es un texto muy… ¿matemático?

    He tenido que volver a leer lo escrito desde el principio cada vez que incrustaba una idea para tratar de mantener la coherencia. No sé si lo he logrado, he notado que hay algunas inconsistencias.

    Pero, además, todo tenía que tener cierto sentido aunque pareciera lo contrario. Tenía que ser un juego, una pugna, para poder darle cierta tensión al relato y para conducirlo a un final que permitiera sacar alguna conclusión, en este caso tan obvia como que el título no era un fraude, sino que lo era el propio juego: si lo terminas, pierdes y si no lo terminas, también.

    Perdonad si parece una tomadura de pelo, el “juego” era lo de menos. Solo es un ejercicio de lógica, con una trama mucho más enrevesada de lo que pueda parecer, o por lo menos así me lo ha parecido por las vueltas que he tenido que darle.

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  3. El que escribió esta pieza es un escritor nato.
    Estilo perfecto , dinámico , confidencial e interesante…
    Sabíamos que no iba a parar en nada , cada vuelta parecía ir por su cuenta y en vez estaba en tema….
    TE FELICITO, Israel!
    ( ….en cambio discúlpame si me atreví a comentar con mi limitado castellano: ya se que tu entiendes!)

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    1. Te entiendo y te agradezco mucho el esfuerzo por hacerte entender en castellano, muchas gracias por esas hermosas palabras que ni merezco yo, ni merece mi texto, es solo un ejercicio. Me alegro de que te haya gustado.

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