Permitidme que haga un poco de demagogia.

A veces pienso que esta sociedad está enferma.

Ahora mismo hay personas jugándose la vida para ayudar a los demás. Personas como tú y como yo que han dejado la seguridad de su hogar para trasladarse a zonas en conflicto y trabajar como cooperantes, ayudando a los damnificados, o tratando de rescatar a los refugiados que cruzan el mar, o exponiendo sus vidas en muchas otras situaciones en las que sienten que son necesarios. Son gente anónima. Casi nadie habla de ellos. Los medios los ignoran, salvo cuando alguno de ellos es secuestrado o le ocurre una desgracia, y solo entonces les conceden unos segundos en los informativos.

Ahora mismo hay una pandilla de fracasados, famosillos venidos a menos e inútiles vocacionales que al parecer están sobreviviendo en una isla, pasando hambre de ficción y calamidades varias, aunque esto no es más que un engaño porque en realidad están rodeados de cámaras y de todo tipo de medios y seguridades. Todo esto lógicamente se oculta al espectador para mantener la apariencia de que son una especie de robinsones. ¡Pues si que ha cambiado el cuento! Porque a diferencia de los personajes de Swift o Verne, seres ingeniosos que haciendo de la necesidad virtud lograban adaptarse a su entorno y mejorar sus condiciones de vida, esta gente vive allí como los cerdos, revolcándose en su propia mierda, vendiendo la escasa dignidad que les pudiera quedar y exhibiendo su propia estupidez como monos de feria. Todo esto sin otro fin o necesidad que de hacer caja, para lo que hoy día vale todo.

El contraste entre estas situaciones es devastador. ¿Demagogia? Puede que sí, reconozco que hay muchos otros programas de televisión de este tipo, e incluso peores. Pero el verdadero problema no son esos programas en sí, ni las empresas que se lucran con ellos, sino la gente que los ve. La audiencia que tienen. El mercado que consume esta basura.

Seguro que son la misma gente que cambia de canal cuando salen en los informativos imágenes de niños desnutridos, victimas de las hambrunas. Esto si que es curioso: se pirran por ver como pasan hambre de mentira unos famosos de pacotilla que cobran por ello, y sin embargo no soportan contemplar el sufrimiento real de personas sin oportunidades ni esperanzas, pero con muchisima más dignidad que todos esos gañanes.

Porque para la audiencia hay dos tipos de personas: las que importan y las que no. Hay dos tipos de sufrimiento, el que produce empatía y el que ya tenemos amortizado. Y hay dos tipos de vidas, las que venden, y las que no valen nada.

Nada nuevo bajo el sol: Eso pasaba también en Alemania allá por los años cuarenta.
 

 

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5 thoughts on “Permitidme que haga un poco de demagogia.

  1. Tienes toda la razón Israel, nos negamos a ver la miseria, el dolor, pero disfrutamos viendo como famosetes a los que en el fondo se envidia, pasar hambre o hacer como que la pasan.
    Tengo twitter , lo dejé hace unos días, necesito tranquilidad, lo que leo me pone enferma, prefiero un buen libro.
    Un abrazo.

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  2. Permíteme que discrepe con tu último parrafillo: “Eso pasaba también en Alemania allá por los años cuarenta”. En realidad corren tiempos similares a los inicios de los años treinta, en la degradación previa al zarpazo autoritario imparable. El resto, coincido 100%.

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        1. Los tiempos pasan pero los errores se repiten una y otra vez. De hecho, todo lo que sucede en la política actual ya está en la Roma republicana, sobre todo en la época que va desde Cayo Mario a Julio César. No aprenderemos nunca.

          Le gusta a 2 personas

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