El todo y las partes. 

A veces el todo es más que la suma de las partes, otras es menos y en raras y aritméticas ocasiones, viene siendo igual.

Por ejemplo, atribuimos a los hechos, las cosas y las personas una o varias características dominantes que afectan al resto de sus componentes. Veámoslo en casos extremos: si el peor genocida que ha conocido la historia de la humanidad dijera que dos más dos son cuatro, sería igual de cierto y creíble… ¿o tal vez no? 

O si una megaestella del cine o un cantante famoso dijera que ha demostrado la conjetura de Goldbach en sus ratos libres ¿no es posible que hubiera alguien que lo creyera?

De acuerdo, son casos demasiado extremos, pero no me negaréis que tendemos a concederle (o no) la razón a alguien por lo que dice… y también por ser quien es. 

Cuando “ser quien es” suele no tener absolutamente nada que ver con los argumentos que apoyan sus afirmaciones.

Es por eso quizás que no se espera un buen texto de este mundillo en el que los aficionados volcamos nuestro afán por escribir, y sin embargo basta ir a una librería para comprobar que a un famoso le publican cualquier mierda.

Tiene que ver con esto de las partes y el todo. Que sepas cantar, presentar un telediario o mostrar tus vergüenzas en un reality no implica necesariamente que sepas cómo juntar dos letras, por mucho que el lector gilipollas así lo crea, y en virtud de este “todo por las partes” acabe pasando por caja.

Pero tú no piensas eso. Que no sepas hacer esas cosas tan fantásticas y solo te conozcan en tu barrio el de la panadería y la vecina que no tiene vida propia y se la construye con lo que puede ver por la ventana, no es impedimento para que te haya tocado en suerte un poquito de talento para escribir.

Pero eso no puede ser, no es lo que se espera de ti, no estás al nivel. No molas. Entérate: Tu no cuadras en este mundo donde el Nobel de literatura lo deciden tirándole dardos a la revista Rolling Stone. Y conste que les cuesta hasta que aciertan con una foto.

No, no te equivoques, sigue con tu vida gris en este mundo ramplón cuya única luz es el resplandor de una pantalla de cincuenta pulgadas. 

Pero ¿Como pretendes ser escritor si no eres mediático? ¡Hazte youtuber, hombre, o influencer, o pasa un diccionario por la destructora de papel y después junta unas cuantas tiras al tun tun y las lees con gracia y dices que es un rap, o famosea un poco, si, vete a un reality, haz el ridiculo pero a lo grande que algo queda, en definitiva  ¡haz ruido, coño! 

Porque te falta ESA parte, y sin ella no eres nada. 

Nada. 

Nada, si, ¡pero en bolas!, que si hay suerte y te pilla un paparazzi ya tienes un par de ediciones vendidas.

¿Y escribir? !Bah! ¡Eso que lo haga otro!

¡A euro! ¡A euro! ¡Memorias! ¡Autobiografías! ¡A euro! ¡Novelas! ¡Tweets! ¡Que me las quitan de las manos preema! ¡Poesías! ¡A euro! !A euro…!

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3 thoughts on “El todo y las partes. 

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