Réquiem por las palabras que nunca fueron.

Hoy me lamentaba por no tener tiempo para escribir. Por las ideas perdidas, las frases que nunca fueron, por las historias que ya no serán.

Y me di cuenta de lo egoísta que soy.

¿Cuantas personas no tienen la oportunidad de escribir, de comunicarse, de desarrollar sus ideas y poder expresarlas? ¿Cuantas no tienen la posibilidad de soñar siquiera con esta vida ajetreada y estresante de la que tanto me quejo?

Vidas.

¿Cuantas vidas se malogran, o se reducen a una continua lucha por la subsistencia? ¿Cuantos Mozart se pueden haber ahogado a unas cuantas brazas imposibles de las playas del primer mundo? ¿Cuantos Einstein acabaron en una fosa común? ¿Cuantos Shakespeare no pudieron siquiera aprender a leer porque les pusieron un fusil en sus bracitos inocentes?

Me cago en las teorias de Malthus.

¿Cuanto talento, cantas posibilidades de triunfar, o de ser mediocre, o sólo de algo tan básico e imprescindible como ser, desperdicia esta humanidad cruel e inconsciente en la que todos nos quejamos pero nunca se oye a los que de verdad tienen razones para hacerlo?

Entonces… ¿De que coño me quejo yo? ¿De no tener tiempo? Para… ¿qué? 

¿Para divagar sobre mi ombligo? ¿Para inventar extraños mundos en vez de mirar éste que piso? ¿Para hacer gracias sin sentido? ¿Para exhibir mi estupida capacidad para juntar cuatro letras?

¿Para sentirme bien?

No tengo ningún derecho. Porque yo tengo la oportunidad de conseguir ese tiempo. Y la responsabilidad de saber utilizarlo.

Por eso hoy, aún sin tiempo, he escrito este réquiem por todas las palabras que nunca fueron, abortadas por la guerra, el hambre, la opresión, el terror, las buenas intenciones sin presupuesto, la intransigencia, el odio, la radicalización, el pensamiento único, la indiferencia, el poder, el fundamentalismo y todas esas otras horribles verrugas que afean la piel del planeta.

Seguro que hubieran sido hermosas.

Descansen en paz.

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3 thoughts on “Réquiem por las palabras que nunca fueron.

  1. Te echaba de menos, Israel. Tienes toda la razón en lo que dices: cuántos nobeles o no tan nobeles han quedado lapidados por circunstancias de la vida…
    Lo que sí tengo claro es que somos afortunados de poder vomitar todo lo que necesitamos expresar, aunque en la mayoría de los casos sean bobadas. Por eso creo que deberíamos disfrutarlo y aprovechar las oportunidades y si de paso podemos ayudar en algo, mejor.
    Besacos!!!

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    1. Muchas gracias.
      Cada vida es una nueva oportunidad para la humanidad. Seguramente no podemos hacer nada para que este mundo sea justo, pero podemos hacer algo para que sea un poquito menos injusto, aunque solo sea dedicarle un pensamiento de vez en cuando.
      !!Un abrazo!!

      Le gusta a 2 personas

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