Perdido y encontrado.

Confieso que me veo un poco perdido. Lo que empezó como un pequeño relato y después empezó a promocionar a historia de fantasía ha ido ganando en complejidad y empieza a desbordarme.

No se bueno ni malo, simplemente tenía que ocurrir.

Poco a poco he ido incorporando conceptos como el wordbuilding, ideando y proyectando en el tiempo las distintas tramas, creando los personajes con algo más de ambición, incorporando un montón de ideas y haciendo que la historia tome cuerpo en mi imaginación. Ya tengo bastante material entre mapas, notas, bocetos y los capítulos ya escritos como para adquirir una visión general de la historia.

Con la fusión con esa otra historia de ciencia ficción que tenia aparcada esto se vuelve a complicar. Tanto, que he llegado a pensar en hacerme un software para poder poner un poco de orden, porque hasta las hojas de cálculo se me quedan cortas.

Tenía que ocurrir.

Pero no me desanima; al contrario, me encantan los problemas complejos. Me estimula afrontarlos y tratar de resolverlos. Otra cosa es que lo consiga, claro.

De momento vamos teniendo algo, la base de la historia. Y como estoy revelando el proceso creativo a la par que voy publicando escenas, ahora os voy a contar de qué va realmente esto. Por lo menos el planteamiento de partida…

Imaginaos una nave de exploración que parte de la Tierra para buscar un nuevo hospedaje para la humanidad. Al llegar a la órbita de su destino, es saboteada y los componentes de la expedición tienen que abandonar la nave en cápsulas de evacuación en dirección al planeta, pero lo hacen de uno en uno, por lo que caerán en lugares distintos, y no tendrán posibilidad de comunicarse entre ellos.

Allí descubren una civilización preindustrial, con diversas culturas, creencias y sistemas políticos, en la que tratarán de integrarse para lograr su propósito. En principio su misión es comunicar a la Tierra que el planeta es viable, pero cada uno tendrá sus propios planteamientos y prioridades. Juegan con bastante ventaja, pues tienen conocimientos de todo tipo más avanzados que los habitantes del planeta, y además disponen de sus cuerpos mejorados por la tecnología, pero carecerán de casi cualquier tipo de dispositivo.

Así que tenemos a unos cuantos yankees en la corte del rey Arturo, elemento que introduce tantísimas posibilidades que me permite prescindir de la magia, los bestiarios y las razas fantásticas porque no sé si os había dicho que ¡el planeta de marras tiene la misma fauna y flora que la Tierra, sus habitantes el mismo ADN e incluso su idioma es, digamos, compatible! ¿Casualidad? Ya se verá.

En este escenario tan distópico y bizarro los “invasores” tendrán que medrar para colocarse en un escalafón político y social que les permita lograr sus propósitos. Pensad que voy a soltar ahí a científicos y militares. Sus destinos se entrecruzarán con los de las personas sobre las que se articula ese punto de la historia en el planeta. Una historia que, inevitablemente, va a verse contaminado por su presencia, y aquí tenemos un elemento de reflexión, pues llevamos siglos haciéndolo por aquí cada vez que un pueblo en expansión infecta las culturas que descubre a su paso.

Pero hay más, o quiero que haya más. Vaya ¡estoy haciendo una declaración de intenciones! Nuestros Gullivers descubrirán en sus viajes variaciones sobre la relación del hombre con el poder, pues el planeta, al que todavía no he puesto nombre, será un complejo mosaico de culturas y sociedades, de forma que podrán relativizar su propia experiencia y reflexionar sobre los modos en que se desenvuelven las sociedades. O hacernos reflexionar a nosotros. Ellos vienen de un planeta que se ha condenado a si mismo, tal vez alcancen el momento de pensar en lo que se había hecho mal.

Y espero ser capaz además de construir historias personales, donde los personajes no sean meros agentes en el desarrollo de las tramas sino que también experimenten una transformación personal, demuestren emociones y se vean frente a complejas decisiones. Ya he ido escogiendo algunos tipos humanos que aporten distintas perspectivas: desde un anciano cargado de experiencia, un soldado de fortuna retirado cargado de pragmatismo, un niño desheredado que es una página en blanco donde escribir un futuro mejor o un héroe tan atípico que tiene casi todo lo que se repudia o discrimina por estos lares: es mujer, es esclava, es pobre y es negra. Vendrán más, porque Sarah será los ojos de vuestra razón, y tal vez de vuestra conciencia, y… pues eso, que vendrán más.

Este es el planteamiento de partida, del que ya habéis podido leer algo. Veréis que las intenciones están todavía muy por encima de los hechos: no es lo mismo tener ideas que hacerlas realidad. Para eso solo hay un medio: el trabajo.

De momento, toca seguir poniendo orden, reescribir un poco lo que hay para eliminar incoherencias, y algo que estoy deseando hacer: pintar una linea en ese mapa, la trayectoria de la Riemann, pues será el armazón de todo este tinglado.

Muchas gracias por leer esta otra historia. Espero que mis errores os sirvan de ayuda.

 

 

 

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6 comentarios en “Perdido y encontrado.

  1. Toda una declaración de intenciones. El argumento central me parece interesante, la verdad. Oírte hablar de hojas excel, software y demás hace que me vea como un caótico desastre, creo que yo soy todo lo contrario. Te admiro.
    Espero que puedas dar forma a todo lo que tienes en la cabeza para poder disfrutarlo.
    Besos!

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    1. Muchas gracias! Lo del software es solo una idea, he probado varias cosas y ninguna me convence… Pero al ritmo que voy tardaría más que en escribir una novela. Me confirmaré con unos Excel para los personajes, las escaletas y las tramas. A ver qué sale de todo esto. Pero si encontrara la forma de escribir en la cama sin molestar a la otra ocupante eso sí sería la caña! 😂😂

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  2. Imagino que te pasa lo mismo que a mí a la hora de estructurar mentalmente un texto que sea algo más que un relato corto: las ideas comienzan a fluir, una amalgama caótica de cosas que pueden ser utilizadas o desechadas, pero que van encajando poco a poco conforme más piensas en ellas… y que te llevan a otras ramificaciones del mundo, de la historia, de los personajes.
    Independientemente de si planeas al detalle antes de escribir o si sigues tu instinto (como es más bien mi caso) y vas casando todo a posteriori, creo que es común en todas las personas que nos gusta escribir, que nuestras mentes bullan de actividad imaginando y racionalizando lo que surge en ellas 🙂

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    1. Pero me pierde el desorden. No soy un maniático, pero necesito que haya cierto orden para poder trabajar; creo que ese es el mayor objetivo que me puedo proponer, no el qué, no el resultado en sí, sino el cómo: los medios, el método, la forma de construir y escribir una historia larga. Creo que esa es una de mis limitaciones, la que hace que no continúe lo que empiezo, la que me frustra todos los intentos que se quedan en agua de borrajas porque no sigo un orden y llega un momento en que todo se diluye.
      Ahora mismo tengo cuatro o cinco capítulos completos en mi cabeza, y me estoy resistiendo a ponerlos por escrito hasta que no sea capaz de darle una estructura a todo esto y rellenar unos cuantos huecos que me faltan.
      Pero si no publico pierdo ese estímulo, ese pequeño feedback de ir enseñando lo que hago, de obligarme a perseverar en el trabajo.
      Ahí estamos, mendigando un poco de tiempo libre para poder dedicárselo s esto, que ya solo me falta ponerme a escribir en la cama!!

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