Geografía fantástica.

Voy a seguir avanzando con mi relato de fantasía. Y en paralelo voy a seguir describiendo el proceso creativo. Como ahora me he dado cuenta de que para seguir escribiendo tengo que hacer los deberes que me había saltado, me toca pensar en cosas como crear el mapa de mi mundo fantástico.

A la vez que discurro la forma de hacer mi mapa, he pensado que os podría interesar mi análisis previo sobre geografía fantástica. Aunque solo sea para saber lo que NO tenéis que hacer en estos casos…

Toda historia fantástica que se precie exige la creación de un mundo distinto. Esto no es tan sencillo como parece. No, compañero, no basta con soltar un par de hormigas en un folio y seguir sus pasos con el lápiz: tu mundo tiene que ser realista, coherente y creíble, para que lo sea también tu historia.

Desde mi punto de vista, al mapa de tu mundo se puede llegar desde la razón, desde la imaginación o desde la fotocopiadora.

La última opción es la más socorrida, porque no hay que molestarse en pensar en el porqué de las cosas, sino coger una cosa que existe y ya es coherente, y deformarla para que se adapte a tu historia. Por ejemplo, regalamos tres minipuntos al primero que encuentre Inglaterra en esta imagen.

mapa Juego de tronos

El camino de la imaginación es mucho más libre, pero comporta bastantes más riesgos, como veremos más adelante. Si esta es tu opción y no tienes muchas ganas de pensar, te recomiendo que tomes alguna decisión salomónica con respecto a las sagradas reglas de la naturaleza cómo, por ejemplo, tirar un puñado de corn flakes sobre un papel y dibujar sus contornos con el lápiz para convertirlos en islas entre las que tus personajes puedan viajar libremente. De esta forma tendrás a tu disposición todos los escenarios que puedas imaginar sin necesidad de tener que buscar en el trastero tus libros de naturales de primaria.

mapa terramar

La tercera opción, la que implica pensar, es bastante más ardua. Por eso me atrae. Para crear un mapa, y definir así la disposición de tu escenarios en el espacio, hay que tener en cuenta dos visiones distintas.

La primera, el mapa tiene que sostenerse. Es decir, tiene que cumplir con ciertos convenios de la naturaleza. Por ejemplo, entre un desierto y un bosque es lógico que existan montañas que provoquen el cambio del clima. Los ríos fluyen pendiente abajo y desembocan en el mar. En los polos hace frío y calor en el ecuador. Las rocas cumplen con la ley de la gravedad, por mucho que le pese a James Cameron. En fin, todas estas pequeñas minucias que consiguen que la Tierra sea un planeta razonablemente habitable.

La segunda visión, en la que quiero centrarme, es la función que cada elemento cumple en tu historia. Es decir, no hay que crear un mundo cualquiera, sino un mundo que sea un traje a medida para tu relato, y que hará por tanto que tu protagonista llegue a tiempo a los sitios o que en los campos de batalla haya espacio para todos los soldados y no haya que apilarlos unos encima de otros como si fueran castellers. Para lograrlo hay que tener en cuenta otras variables.

Por ejemplo, los desplazamientos. Un hombre camina a unos 5 Km/h máximo. Eso significa que incluso forzando la marcha como un Aragorn cualquiera persiguiendo orcos, por mucho que quiera la criaturita no me va a recorrer más de 60 kilómetros al día. Téngase en cuenta que los héroes también comen y hacen pipí en la parte de atrás de los robles (¿Cómo que cual es la parte de atrás de un árbol? ¡Pues la que está meada, lógicamente!).

Un hombre a caballo avanza a unos 20 km/h al trote, y al galope va bastante más rápido pero el animalito no aguanta ese ritmo mucho tiempo. Inexplicablemente, lo máximo que recorre al día son unos 100 km ¡A ver si va a pasar que la bestia tiene que comer y descansar o algo así! Pues el caballo, también.

Y un dragón recorre… pues no lo sé, la verdad, nunca he visto ninguno, tal vez porque yo no tomo pastillas azules. Pero un boeing 747 va a unos 913 km/h de velocidad de crucero, límite que puede llegar a alcanzar tu dragón si en vez de expulsar fuego por la boca lo echa por el culo. Eso si, el exceso de metano puede hacer que huela toda tu historia.

En resumidas cuentas, planea bien los viajes de tus protagonistas para poder calcular las distancias entre tus escenarios, no vaya a resultar que después tengan que coger el AVE para llegar a tiempo a rescatar a la princesa.

Hay más variables a tener en cuenta, como el clima, el paisaje, la orografía, las áreas de influencia y demás, factores importantes que hay que considerar con atención para crear un buen mapa.

Pero, sobre todo, piensa siempre que en ese mapa las líneas más importantes son los recorridos de los protagonistas, porque esas son las que determinan la coherencia del universo que has creado con tu historia.

Siguiendo esas lineas en realidad estarás recorriendo las distintas tramas de tu historia, por lo que el mapa, aunque hay que dibujarlo antes de escribir, hay que pensarlo (o modificarlo) después de tener claro el argumento.

Y para el resto… siempre nos quedará la wikipedia.

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7 comentarios en “Geografía fantástica.

  1. Gran entrada. El wordlbuilding (me gusta la palabra en inglés, lo siento) es una parte importante a la hora de confeccionar mis textos de fantasía (y de ci-fi, aunque sea diferente a la hora de abordarlo, pues en este caso me centro más en el aspecto sociopolítico y económico): Como graduado en Geografía e Historia, considero fundamental una de las cosas que mencionas, la verosimilitud, tanto en el plano natural como político, ambos aspectos relacionados a la hora de ver nacer y crecer estados, trazar fronteras y demás cosas que surgen en los procesos históricos.
    Aunque, al final, se muestre poca o mucha parte del mundo (en una novela que tengo por ahí, la primera que terminé, reflejo una parte ínfima del mundo, mientras que en “La sombra dorada” hablo de una buena parte del mismo, que además incremento en los relatos que voy dedicando a las compañeras), es interesante reflejarlo aunque sea con meras menciones para dar un sabor original 😉

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  2. Entrada tan interesante como ingenioso es su autor, quien escribe tanto y tan variado que es normal que se le escape algún pespunte.

    “(¿Cómo que *cual es la parte de atrás de un árbol? ¡Pues la que está meada, lógicamente!)”.
    “Un hombre a caballo avanza a unos 20 km/h al trote, y al galope va bastante más rápido *pero el animalito no…”. (Entre rápido y pero, según la…, debería aparecer una coma).

    Saludos

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  3. PD: me he dejado en el tintero el truco fundamental para dibujar mapas teniendo en cuenta las distancias que comentó (porque se me acaba de ocurrir, más que nada…)
    Utilizar papel cuadriculado! Si cada cuadradito representa unos 50 km, es decir, la distancia que se puede recorrer andando en un día, entonces es muy fácil colocar la cueva de los trolls a dos dias de camino del night club que frecuenta el mago, y este a tres dias del castillo donde el héroe está a punto de salir del armario… ¡Genial! ¿No?
    ¿A qué os habéis quedado a cuadritos?😂😂😂

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  4. Muy buena entrada. El truco de los corn flakes, impagable. Aunque me quedo con lo de respetar los principios básicos para que todo funcione y prestar especial atención al tiempo necesario para recorrer según qué distancia.

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