2. Duelo sobre el Kjwan’sib.

El carro alcanzó de nuevo el horizonte.

-Quiero hablarte, djarn’fah. Hoy los dingos han comido carne djarna. Yo vengo de un pueblo que conoce el arte de la guerra. Hay maneras de ganar los ataques sin perder tantas vidas.

Ash, curtida en mil batallas, no podía tolerar que una recién llegada la pusiera en evidencia. Decirle cómo tenían que luchar, en contra de su tradición, era una afrenta y sobre todo la prueba más clara de que tenía ante sí a una futura rival.

-No ha llegado todavía el momento en que una esclava le diga a la djarn’fah lo que tiene que hacer.

-Soy djarn. He pasado la gran prueba. Me he ganado mi primera pulsera.

-Bruma ha matado a muchos mas hombres que tú. ¿Acaso ella se atreve a decirme cómo tengo que conducir a mis guerreras?

Las djarn rompieron a reír. Tsun, en la distancia, rogó por que Ash se conformara con dejarla en ridículo ante todo el clan. Pero Duna estaba decidida a hacerse oír.

-Si Bruma pudiera hablar es posible que Mahra y Laixe estuvieran ahora ante esta hoguera.

Las guerreras se miraron horrorizadas. Nadie le hablaba así a la djarn’fah. Nadie que todavía siguiera vivo, al menos. Ash cogió su espada, se levantó y se plantó delante de Duna. La miró durante unos segundos y clavó la espada en el suelo a sus pies.

-Kjwan’sib lavará tus palabras mañana al amanecer.

El sol estaba a punto de despertar.

Solas, frente a frente, inmóviles y en equilibrio sobre el desfiladero, Duna y Ash se miraron una a otra atentas a cualquier gesto, prestas a desenvainar sus espadas. Los ritos decían que solo una de ellas podía quedar en pié. Los brazos repletos de pulseras tatuadas de la djarn’fah auguraban quién iba a vivir y quién iba a caer.

Siguiendo la tradición, la retadora podía escoger su posición sobre el grueso tronco. Duna se daba cuenta ahora de la astucia de Ash al retarla a ella para disponer de esa ventaja. El sol daba inicio al combate hiriéndole los ojos. Ese había sido su primer golpe.

El siguiente busco sus tobillos, en un intento de hacerle perder el equilibrio. Duna se cubrió con la espada y estuvo a punto de caer por la dureza del impacto. Intentó rehacerse cuando el siguiente mandoble llegaba ya desde arriba. Un paso atrás la salvó, pero volvió a desequilibrarse de nuevo y eso le devolvía la iniciativa a la djarn’fah.

Tras varios golpes, Duna se dio cuenta de que tenía que aprender de su contrincante, la experimentada ganadora de muchos retos como este sobre el Kjwan’sib. Observó la manera en que compensaba el peso de la espada extendiendo a la vez el otro brazo, y cómo daba los golpes invariablemente de arriba a abajo, porque lanzando la espada en sentido lateral era más fácil perder el equilibrio. Descubrió que el duelo no se ganaría hiriendo, sino haciendo caer al rival.

Mientras esquivaba sus golpes cada vez mas previsibles y trataba de recuperar el equilibrio saltando o dando pasos atrás, intentó buscar sus puntos débiles. Reparó en que al dar los golpes desde arriba había un instante en que Ash descubría la guardia. Tenía que intentar una estocada frontal en ese preciso instante. Para ello tenía que conseguir ese momento.

Después de recibir y esquivar algunos golpes más, se agachó y fingió por un instante que iba a caer, escondiendo un poco la espada bajo su brazo izquierdo; al ver su debilidad, Ash armó el brazo para asestarle un golpe definitivo desde arriba y Duna aprovechó ese ansiado instante para lanzarle desde abajo una estocada directa a su estómago.

Ash la vio demasiado tarde, pero consiguió esquivarla parcialmente y solo se llevó un enorme tajo en el costado. Al tocarse la herida y ver la mano cubierta de sangre la djarn’fah empezó a atacar con paroxismo, lanzando golpes laterales uno tras otro con enorme riesgo de perder pié y caer al vacío. Superada por la furia atacante de su rival Duna retrocedió una y otra vez hasta que Ash, entregada por entero a darle un espadazo definitivo, midió mal su fuerza en el golpe, perdió el equilibrio y cayó de bruces sobre el trondo, agarrándose con ambos brazos.

Viéndose perdida, y antes de que Duna pudiera aprovechar su ventaja, se giró en un escorzo imposible y le arrojó la espada a modo de flecha directa a su tórax. Era su última oportunidad.

Duna saltó hacia atrás, esquivándola en una postura imposible. Ahora tendría a la djarn’fah completamente a su merced. Pero al caer sus pies resbalaron inexplicablemente en el tronco. Sus piernas perdieron la estabilidad y resbaló. Quedó doblada sobre su cintura en el tronco, con las piernas colgando ya sobre la sima. El Kjwan’sib tiraba con fuerza de ellas. Trató de agarrarse. Intentó con desesperación aferrarse con sus manos.

Lo último que pudo sentir antes de ser tragada por el abismo fue el tacto de una sustancia resbaladiza y viscosa en sus dedos.

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Aunque pueda parecer presuntuoso dedicar un escrito, porque el mero hecho da a entender que uno se siente orgulloso del mismo, no me resisto a hacerlo en este caso, dedicándoselo a mi amiga Zoe, quién con dos palabras de aliento ha hecho que esto siguiera adelante. Muchas gracias.

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15 thoughts on “2. Duelo sobre el Kjwan’sib.

  1. ¡¡Es un honor para mí que me lo hayas dedicado!!
    Tú escribes tan estupendamente, que cada vez que te leo, aprendo. Isra, valorar tus propias palabras y sentirte orgulloso de ellas, no es ser pretencioso.
    Un gran abrazo amigo mío y prosigue con esta historia.

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    1. Muchas gracias a ti. En cuanto a lo de seguir, tendría que hacer todo ese trabajo: ahora la historia pude que deje a esa chica en el río un capítulo o dos y darle bola a otro hilo de la trama: un nuevo personaje, otro clan o similar y montar otra para del argumento principal. La antagonista, Ash, se ha quedado bastante cortita; como mucho da para un ajuste de cuentas dentro de unos cuantos capítulos. Aquí hace falta un buen villano!
      Es mucho trabajo!!!

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  2. “Estoy pensando que tal vez lo hagas para hacerme escribir”… ¡¿Cómo que de qué estoy hablando?! Pues de que he observado que no tienes en cuenta algo tan sencillo como resulta comprobar si como ha de ir con tilde o sin ella: cuando puede ser sustituido por “de qué manera”, “de qué modo” o “por qué” sin que se vea alterada la composición de la frase ha de llevarla.
    En el tercer párrafo: “… Decirle *como tenían que luchar…”, y ya puestos en harina: en el párrafo seis: “-Bruma ha matado a muchos *mas hombres que tú…”.

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  3. Discrepo de que dedicar algo que escribas sea una muestra de orgullo reprobable, sobretodo si está bien escrito.
    Total, como el juicio sobre ese escrito vendrá de ojos y entendimientos ajenos, tampoco hay que preocuparse mucho más: no siempre comprenderán el valor de querer obsequiarlo a algún amigo o amiga, ni el porqué.

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    1. Los pies en la tierra, siempre. En educación y en humildad nunca se peca por exceso. ¿Critcicas? Mira la bronca que me está echando Fran, con razón. Y no tengo la excusa del corrector ortográfico! 😂
      Pero prefiero mil veces que me hagan corregir a que me pasen la mano por el lomo.
      Muchas gracias, dedicar tiene un gran valor cuando se hace con buena intención, como todo en esta vida.

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  4. Ahora procede un poco de reflexión y análisis. Creo que en el proceso de crear una obra de fantasía, escribirla debe ser uno de los últimos pasos.
    Lo normal, supongo, es empezar por crear un mundo, un tiempo, los seres que lo habitan, su lenguaje, sus características y sus usos y costumbres. Ha de ser coherente y creíble, por encima de las libertades que se tome el autor, y ha de tener cierta profundidad. Por ejemplo, dicen que Tolkien empezó por el silmarillion (corregidme si no es el caso) y antes había hecho gran parte de ese trabajo.
    En ese nuevo universo ha de existir conflicto, pues esta es la sustancia que nutre la trama.
    Y, por supuesto, hay que darle vida a los personajes.
    Hecho todo esto ya se puede empezar a escribir.

    Pues resulta que yo me he saltado todo eso. Un camino seguro para caer en incoherencias y dejarse llevar por las arenas movedizas de la improvisación. Bueno, la idea era hacer un relato, no una trilogía…

    Ahora la cuestión es: ¿merece la pena hacer todo ese trabajo para poder continuar en condiciones?

    Tendré que pensarlo bien.

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