Eres el tiempo que tienes.

Os presento hoy un texto difícil cargado de ideas extrañas. No apto para cualquiera ni para quién tenga el gatillo flojo para darle al “me gusta”:  Contiene reflexiones arriesgadas sobre el propio sentido de la vida.

Si estuviera mejor escrito se podría llamar filosofía, pero, como no es el caso, lo dejaremos en “tocho infumable sobre ideas absurdas”.

Consumidlo bajo vuestra propia responsabilidad.

Mors certa, hora incerta.

Esta frase sintetiza una verdad incontestable, un hecho del que tenemos que ser conscientes si aspiramos a disfrutar de una vida plena: No sabemos cuando vamos a morir y por tanto desconocemos el tiempo total de que disponemos.

Creo que el tiempo es la variable fundamental de nuestras vidas. Trabajamos ¿Por dinero? ¿Para realizarnos? ¿Para poder vivir mejor? Error. Porque en realidad no trabajamos: le vendemos nuestro tiempo a otro. Nos pagan por las horas que echamos, o por el tiempo que hemos invertido en realizar un servicio o desarrollar una mercancía. El concepto del trabajo remunerado es un eufemismo: En realidad la economía no se basa en intercambios de dinero, sino de tiempo.

¿Por qué vale 17 céntimos de euro un ladrillo? Todos sus componentes ya existían en la naturaleza, desde la arcilla hasta el combustible que se utiliza para calentarlo o el calor del sol para secarlo. La materia no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Y es el tiempo invertido en transformarlo lo que le da su valor. Cuando te venden un ladrillo te están vendiendo el tiempo del operario que extrajo la arcilla, el del que lo moldeó, el del que lo metió al horno, el del que extrajo el combustible para ese horno y el de un montón de personas más que directa o indirectamente intervinieron en su diseño, fabricación, transporte y comercialización.

Analízalo. Cuando compras cualquier producto o servicio solo estás comprando el tiempo de otras personas. El valor de cualquier mercancía no es más que el precio del tiempo que esas personas invirtieron en ella.

Pongamos casos extremos. Por ejemplo, productos tan intangibles como una red social. ¿Por qué facebook o twitter valen una burrada de millones y cotizan en bolsa? ¡Si son gratis para el usuario! ¿De dónde viene ese valor? ¿Qué hace que sean tan rentables?

Solo una cosa: Nuestro tiempo.

Facebook, whatsapp, twitter, instagram y similares tienen millones de usuarios que se dejan cada día bastantes minutos mirando una pantalla. Eso es muchísimo tiempo y por tanto vale muchísimo dinero. Sí, valorad ese tiempo al precio que os pagan el tiempo que dedicáis a trabajar. Pero, ¿Como es posible que recauden el coste de ese tiempo, si no pagamos absolutamente nada? Amigo mío, ¡que error! Sí que pagamos: La moneda es el tiempo.

Ellos manejan inteligentemente esta variable: monetizan nuestro tiempo, lo comercializan como publicidad o por medios menos directos como la capacidad de influir en nuestras vidas y en nuestros hábitos de consumo, o por el valor a efectos de marketing de la información que obtienen de nosotros, o por el coste del tráfico en las proveedoras de comunicaciones. Y nos fidelizan, es decir, nos convierten en adictos a su producto y con ello constituimos un mercado objetivo para intereses comerciales, directos o solapados. Y ese mercado, cuyo capital es nuestro tiempo a futuro, también tiene un valor enorme.

Pero además de tomar nuestro tiempo, que nosotros les damos gratis, y convertirlo en valor económico, nos manipulan para darle más valor a ese tiempo.

¿Has notado que la publicidad de facebook tiene mucho que ver con las paginas que acabas de buscar en google? ¿Por qué te proponen la amistad de gente de la que no sabias nada desde aquel mail que te mandaron hace años? Ah, sí, recurren a mil estrategias para hacerse con tu tiempo. ¿Se lo estas regalando tú o te lo están robando ellos? Eso te toca a ti decidirlo. Pero si te sirve de algo, yo prefiero dedicar mi tiempo a vivir experiencias que a contárselas a los demás… o a leer lo que los demás me cuentan de sus vidas.

Volvamos a la perspectiva personal. Al vender tiempo ganas tiempo. Tu tiempo libre es ese que te has ganado vendiendo gran parte de tu tiempo a tu empresa. Llámalo salario, nómina, factura o pensión, pero no es mas que una parte importante del tiempo de tu vida que estás vendiendo para poder disfrutar a cambio de un poco de tiempo para descansar, comer, estar con tu familia, salir con tus amigos o dedicarte a tus aficiones. Puede que la forma tangible sea el dinero, pero en realidad el fondo es el tiempo.

Si te compras un coche, estás pagando por el tiempo que dedicaron a fabricarlo. Estás pagando con el tiempo que dedicaste a trabajar. Y lo que obtienes a cambio es que ese coche te puede dar algo de tiempo, porque optimiza tus desplazamientos, y puede mejorar la calidad de tu tiempo porque puede satisfacer alguna cosita de esas de la escala de Maslow. Pero la clave es echar bien tus cuentas y analizar si merece la pena invertir tanto tiempo trabajando para obtener a cambio cosas que pueden incrementar o mejorar tu tiempo ¡Cuanta gente es esclava de sus propios deseos!

¿Time is money? ¡Money is time!

¿Que es un dólar? Pues diez minutos de un operario, unos segundos de un abogado, unos milisegundos de un crack del fútbol o una semana de vida para un niño en Sudán. El tipo de cambio entre el tiempo y el dinero varía mucho en función de variables que no tienen nada que ver con la justicia social, la igualdad de oportunidades o la verdadera valía de las personas: en este mundo por desgracia el precio lo pone el mercado. Pero tened claro que el dinero es solo la forma, el medio del intercambio. Lo que importa es el tiempo.

Porque en el fondo vendemos nuestro tiempo para poder comprar tiempo. Si entiendes esto, podrás poner en valor todos los elementos de tu existencia. Apreciarás cuando alguien te dedica su tiempo como algo realmente valioso. No desperdiciarás tanto tiempo lamentándote, porque ese mismo tiempo te puede servir para solucionar el problema que te hace lamentarte, o para asumir ese problema, o para llegar a olvidarlo. Sin consigues valorar tu tiempo, medirás el tiempo que vendes y rentabilizarás el tiempo que obtienes. Y lo invertirás mucho mejor.

¿Carpe diem? Como frase no está mal para ponérselo de nombre a un pub, pero solo abarca una parte del problema, disfrutar del momento. Sin embargo Mors certa hora incerta, aunque parezca más propia de un tanatorio, es la frase clave que hay que tener en mente. Mi tiempo es limitado, no sé cuánto tengo ni cuanto me queda, es mi obligación sacarle el mayor rendimiento posible, sea invirtiéndolo bien en trabajo, sea disfrutándolo con intensidad. Y si se consigue disfrutar con intensidad del tiempo que se dedica a trabajar… eso es jugar en primera división.

Pero el fondo de la cuestión es que, ya que no sabes cuanto tiempo tienes, ¿por qué no aprovechas cada momento? ¿Por qué no haces que el tiempo que vendes merezca realmente la pena dándole significado al poco o mucho tiempo que obtienes a cambio? ¿Por qué no te das cuenta del inmenso valor que tiene cada momento de tu vida?

Piensa que cada instante podría ser el último, como un paracaidista antes de saltar, y solo así le darás su verdadero valor al tiempo que vendiste, al que compraste, al que supiste aprovechar y al que desperdiciaste.

Piénsalo bien, tienes tiempo.

Por cierto, perdóname por robarte un poco de tu tiempo, he creído que merecía la pena.

 

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11 thoughts on “Eres el tiempo que tienes.

  1. Pues le he dado al “Me gusta” 😀 😀 😀
    En general, coincido en tu apreciación sobre la monetarización del tiempo, como un elemento de consumo más (lo que no deja de ser curioso al ser considerado que, en terminos físicos/cosmológicos, no es sino una dimensión a la que hemos dado una medida ficticia y subjetiva), como lo fue en su día el oro (bueno, vale, más o menos este lo sigue siendo)
    Eso sí, a la hora de hablar del consumo, no se puede olvidar el precio de los materiales (precio final=trabajo+materias premias+beneficios o plusvalía), si bien también es verdad que en la sociedad poscapitalista en la que estamos entrando esto dejará de tener el sentido que tenía hasta hace poco (y pones ejemplos de ello)
    ¿Has visto “In time”? Pues es la expresión en clave de película ci-fi de lo que dices en el post, pero llevado al extremo en una sociedad en la que la lucha de clases no solo sigue existiendo, sino que es todavía más brutal.

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  2. Pues tienes razón, y como siempre, haces que la razón escueza. Y ahora que lo pienso, paso bastante tiempo leyendo entradas, muchas tuyas, y no tengo la sensación de que se me esté robando nada.
    En fin, que la reflexión es muy buena…¡maldita sea, ya me voy a calentar la cabeza!
    PS: Hay una peli que refleja más o menos este tema (la peli es una cagarrutilla). No recuerdo el título pero las personas nacían con un cronómetro que indicaba el tiempo que les quedaba de vida. Recargaban este reloj con horas de trabajo y pagaban con horas también.

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  3. Tú dirás lo que quieras, pero, a pesar de que haberlos haylos, este aporte adquiere para mí la connotación de filosófico y, ya puestos en harina, hacerte saber que no doy por perdido ni por robado el tiempo que me ha llevado leerte y responderte.

    Saludos

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      1. El hecho de leerte para mí equivale a conversar contigo. Eres una persona comprometida con nobles causas, tus aportes no persiguen ningún lucimiento individual, sino globalizado. Por cuanto he leído tuyo tengo un buen concepto de ti y no entiendo por qué te menoscabas. Tus aportes me transmiten ilusión y esperanza al ver que hay personas que se preocupan por conseguir el bienestar de los demás. Creo que con esto es más que suficiente para que entiendas por qué te sigo tan de cerca.

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  4. Me ha gustado tu reflexión, tiene mucho sentido y además la comparto en la mayor parte. Cabe preguntarse ¿Como podríamos librarnos del mercado que pone precio a tu tiempo y que sistema deberíamos adoptar en su lugar? Es un debate difícil, pero vale la pena preguntárselo y pensar sobre ello, ya que tarde o temprano, todo cambiará… aunque no se sabe si a mejor o a peor. Un Saludo

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    1. Muchas gracias, has dejado una pregunta muy inquietante. En realidad este texto mío va de actitudes personales, de conocer y asumir una perspectiva distinta para darle más valor a cada momento de nuestra existencia. Es por tanto una perspectiva limitada y pragmática: asume los hechos y plantea soluciones que no pasan por cambiarlos, sino por cambiar para poder convivir con ellos.
      Ahora buen, los hechos en si se pueden cambiar. El esfuerzo sería tremendo y desde luego el requisito fundamental es tener la voluntad de provocar esos cambios.
      Pero, ¿qué cambios? ¿Cómo realizarlos? ¿Cuál sería el escenario objetivo?
      Se podría hablar mucho sobre el tema, seguramente utilizando los medios que habría que cambiar: las redes. Y esta es la clave: ¿quién domina las redes? ¿Renunciarían a su soberanía en la comunicación entre las personas para dar un paso hacia la libertad y la felicidad de esas personas?
      It’s the economics, stupid!
      No, no me tengais en cuenta esta frase que le puso los pies en el suelo a Clinton, solo expresa lo imposible de un sueño.

      Le gusta a 2 personas

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