Son ojos porque te ven.

Es complicado trascender al propio yo. Percibimos el mundo desde nuestra propia existencia, desde lo que sentimos y sabemos. Pero el mundo no es mundo porque nosotros lo conozcamos, sino sólo porque Es.

Y el mundo es infinitamente más complejo, diverso y maravilloso que cualquier idea que podamos tener de él. Si Alan Turing demostró que no existe máquina capaz de describirse a si misma en su totalidad, ni siquiera el universo en toda su extensión podría contener una descripción completa de sí mismo. Entonces, ¿cómo podría hacerlo un insignificante cerebro humano?

Ya sé que parece una obviedad. No, no lo sabemos todo. Pero hay que profundizar en esta idea porque la realidad es que no sabemos casi nada y sin embargo nos paseamos por la vida con este magro equipaje. Hay que saber reconocerlo y admitir lo inmenso de nuestra propia ignorancia en vez de hacernos fuertes en nuestra posición para proteger nuestra comodidad negándonos a conocer, a comprender o al menos a admitir que en realidad hay más, muchísimo más.

Somos tremendamente limitados. Conformarse con el yo, con el precario conocimiento que nos dan la experiencia y los sentidos, pretendiendo abarcar así el universo, es un empeño tan fatuo e inútil como pretender vaciar el mar con una cucharilla.

Si ni tan siquiera nos podemos conocer a nosotros mismos, ¿acaso podemos hacerlo con los demás? Entonces, ¿no es estúpido limitarnos a ponerles una etiqueta y clasificarlos en jóvenes o viejos, blancos o negros, amigos o enemigos, varones o hembras…?

¿Por qué les negamos la increíble riqueza de experiencias, sentimientos, sensaciones, recuerdos y capacidades que sí nos concedemos a nosotros mismos? Ellos son porque son, no porque nosotros sepamos que existen. Son, aunque les desconozcamos o les ignoremos.

Y si solo fuera cuestión de capacidad… porque no somos objetivos, nuestros ojos nos mienten y nuestras experiencias solo son útiles en muy contados casos. Pero creamos reglas, formamos opiniones y establecemos principios prácticamente sin saber. Algo aprendemos, pero no lo suficiente. Y además tendemos una enorme barrera alrededor de nuestro yo que distorsiona la realidad y nos impide ver a los demás como a nosotros mismos.

Con estos mimbres, ¿por qué nos juzgamos unos a otros, por qué repartimos a ciegas interés o indiferencia, por qué nos creemos mejores o peores, justos o malvados, listos o estúpidos, cuando ni el mayor de los sabios, ni el mejor de los poetas, ni el más instruido de los médicos o psiquiatras es capaz de conocer más que una ínfima parte de cualquier otra persona?

Así somos, tan engreídos que creemos conocer a los demás solo por unos cuantos indicios, o por el resultado de unos pocos actos concretos. Tan injustos que les negamos la riqueza de su propia existencia, les privamos de su totalidad y nos resistimos a aceptarles como son, solo porque en nuestra torpe ignorancia creemos saber como son.

Tan organizados que los dividimos en clases, los agrupamos según cuatro o cinco conceptos generales, los reducimos a meras cifras estadísticas, y esto nos permite empaquetarlos y seguir a lo nuestro.

Nuestro yo se queda recostado en un cómodo rincón protegido por el desconocimiento. Nuestra felicidad tiene el precio de hacer todos estos redondeos. Y hasta nos permitimos hablar de empatía, de solidaridad, de entendimiento y de esa generalización tan peligrosa de las ideas propias a la que llamamos el sentido común.

Pero esos ojos son ojos porque te ven, muchas gracias Machado, y no porque tú los ves. Dales una oportunidad, la misma que le das a tus propios ojos.

La imagen pertenece al articulo “El drama de los niños sirios a través de sus miradas”, publicado en La Vanguardia

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13 thoughts on “Son ojos porque te ven.

  1. Profunda e interesante reflexión con la que estoy de acuerdo, la verdad. El ombliguismo (ojo, no confundir con el individualismo, que este, cuando no es exacerbado, no tiene por qué ser malo, aunque no me confiese seguidor de tal “ismo”) es una conducta que cada vez parece más apropiada, en contra de los sentimientos empáticos que todo ser humano tiene “de serie”.

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  2. Pues empecé (por la imagen y los primeros párrafos) creyendo que era una reflexión sobre la venda que nos ponemos para hacer oídos sordos ante problemas que “creemos” que no nos atañen.
    Después, con los párrafos siguientes sentí como si el tema versase sobre el egoísmo y la facilidad para etiquetar a la gente sin segundas oportunidades.
    Sea una cosa o la otra, pensar te hace pensar.😘😘😘

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  3. En el segundo párrafo he observado algo que me ha llamado la atención sobremanera “¿Podrías explicarme las diferencias gramaticales que existen entre *si misma y sí mismo, para que en el caso femenino hayas prescindido de la correspondiente tilde?”. En el tercero, ¿a santo de qué has elidido las dos comas que por norma le corresponde al “sin embargo”. En el siete, tras los puntos sus pensivos aparece *porque, cuando por la misma razón debería ser un “por qué”. Pese a los fallos señalados, he de hacerte saber que este escrito es merecedor de que me quite la boína y rendirte pleitesía.

    Saludos

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  4. Impresionante. Buena crítica.
    Aunque añado que la realidad y el conocimiento que tenemos de ella no es más que la que necesitamos en ese momento. Si fuéramos capaces de mantener en nuestras cabezas toda la realidad constante del universo entero nos fundiriamos en negro.
    Vale más entender el momento sin olvidar el pasado. Que el futuro ya lo traerán otros que no les guste su realidad

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    1. No es buena, me he perdido por las ramas y el mensaje se ha quedado sin fuerza.
      Trataba de mostrar que esa imagen, como tantas otras que miramos y no vemos, tiene detrás toda una historia, tan real y completa como la historia que vivimos cada uno. Escogí mal el argumento, lo forcé para llevarlo a donde yo quería y me deje todo lo importante por el camino.
      Sirve para aprender, muchas gracias por tratar de arreglarlo!!

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      1. Buen hombre! Es que ha intentado usted explicar algo jodidamente difícil. Normal que no salga como se espera. Has empezado con algo y se te ha ido un poco el argumento pero das que pensar, lo cual es lo único importante.

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