Esta entrada es un coñazo sobre tonterías sin interés.

Si no he conseguido espantarte con la foto del tipo del violín o con el propio titulo de la entrada entonces solo puedo decirte que si continuas leyendo lo haces bajo tu propia responsabilidad. De hecho, no me quedo conforme, lo volveré a intentar en el tercer párrafo. Ah, y no admito devoluciones. Dicho está, así que allá vamos.

Una de las funciones de este y de cualquier blog puede ser mostrar algo hermoso y especial, aunque no sea de producción propia. Con este propósito he querido compartir hoy con todos vosotros* algo de la música que me gusta de verdad, esa a la que recurro cuando ya no me funciona lo de contar hasta cien y me falla hasta el recurso extremo de recitar la tabla periódica. Es música balsámica, sanadora, música que resulta estremecedora y a la vez fascinante, y que atrapa toda mi atención y a cambio me devuelve la paz y la armonía. Música que me recuerda que en este mundo siguen existiendo cosas que merecen la pena.

Por cierto, ¿He dicho compartir con todos vosotros*? ¡Perdón! Quise decir con algunos de vosotros, porque quienes penséis que la música clásica es la banda sonora de los ascensores o el paraelisa a pitidos que se oye en el teléfono cuando te ponen en espera, estáis dispensados de seguir leyendo.

Porque se trata de una obra clásica (¡conste que he avisado!), la Polonesa Brillante de Wieniavski, compositor y violinista polaco del siglo XIX, una creación magistral que supone todo un reto para los más grandes violinistas. No tengo conocimientos para hablar mucho más sobre el autor o la propia obra, y sería deshonesto copiar aquí lo que pueda decir la wikipedia. Simplemente me gusta, como me gustan muchas otras cosas que tampoco se explicar. Podéis escucharla y juzgar por vosotros mismos.

La tenéis al final de esta entrada. He escogido una antiquísima versión de Jascha Heifetz pues, a pesar a su mala calidad, es la que más me llega a conmover. Y también porque me impresiona la increíble facilidad y soltura con las que el genio doma cada una de las notas encabritadas de esta partitura salvaje. Es una composición tan endiabladamente difícil de ejecutar, y por tanto tan divertida, que el propio Vengerov decía que el arco del violín se mueve como en una montaña rusa.

De hecho hay en youtube una versión en la que yo diría que Zuckerman pierde más de un kilo por el esfuerzo que invierte en interpretarla y, bueno, también otras mil grabaciones de niños japoneses, superdotados del método Suzuki que para ser pequeños robots que tocan tampoco lo hacen mal. 

Pero nada que ver desde luego con las interpretaciones de los grandes maestros que he citado, y mucho menos con la verdadera obra de arte que viene a continuación.

 

 

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19 comentarios en “Esta entrada es un coñazo sobre tonterías sin interés.

      1. En este medio, a la vista está, lo que mejor funciona son las adulaciones y los halagos por halagos… es triste, pero, ¡lamentablemente!, es así. He observado que algunos incluso le dan al “Me gusta” sin haber leído la entrada, y deduzco que es así porque ninguna de mis entradas se puede leer en menos de quince segundos. En fin, más vale andar solo que rodeado de este tipo de personas.
        Saludos

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        1. No seas radical, Fran. Hay que presuponer siempre la buena intención en los demás. Hasta esos “me gusta” sin lectura previa nacen de un deseo de agradar. Tú sabes que yo valoro sobre todo la crítica, que es lo que ayuda, pero hay que mirar lo demás con buenos ojos.

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          1. Sin pretensión de nada y respetando los demás puntos de vista, ante una actitud tan hipócrita prefiero que se abstengan de darle al “Me gusta” si no se ha leído. No me gusta rodearme de falacias ni de quienes las promueven. Entiendo que en este lugar tanto el compromiso como la lectura ha de ser un acto voluntario, es decir, que nadie se sienta con ningún tipo de obligación. Que si se lee la entrada y se quiere comentar o indicar que se ha leído con la susodicha herramienta bien y si no es así, pues: bien, también.

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    1. Como he tardado en responder imagino que ya la habrás oído… ¿Eres muy de clásica o no? En el segundo caso, te diría que esa partitura viene a ser como un solo de Mark Knopfler con Eric Clapton haciéndole palmas, 😂😂😂

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      1. Pues ni una cosa ni la otra. Para la música me temo que soy igual de rara que para las letras: puedo disfrutar tanto de una pieza clásica como de un reggaeton, depende del día. Aunque eso puede que juegue en mi contra porque no llego a ser una experta en ningún estilo musical.
        En cuanto a esta interpretación, sí, me ha gustado…he llegado a sufrir por el pianista (digo en cualquier momento le salta una cuerda del violín)

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    1. Muchas gracias, yo también suelo hacerlo, precisamente esta es una de mis músicas favoritas para bajarme de los cabreos. De hecho tengo como diez o veinte músicas distintas con las que me automedico cuando se me va la olla. Día si, día también.

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  1. Y bueno, yo amo la música clásica, creo haberte mencionado que estudié piano y Para Elisa es una de las tantas maravillas auditivas que nos dejó el gran Beethoven. Es obvio que esos horrendos arreglos percutidos para supermercados, estan a kilómetros de distancia de sus creadores y encuentro fantástico que compartieras este solo en violín.
    Un gran abrazo

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    1. Te devuelvo el abrazo a portes pagados! ¡Qué maravilla saber tocar el piano! Es EL instrumento. Yo solo me atrevo con instrumentos donde las dos manos estén en lo mismo y la boca quede libre para lamentarse por ello, jejejee.

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  2. Aviso que no la voy a escuchar ahora, que no es sitio ni lugar 😀
    Y además, reconozco que no tenía ni idea de este tal Wieniavski; aunque diga aquí y allá que lo mío es el heavy metal, no es raro, nada raro, verme en un concierto de música clásica. Escucho muchísima clásica, y los decimonónicos (y del siglo XX) de Europa Oriental, principalmente los rusos, me emocionan, estremecen, maravillan y anonadan. Así que en casa, con tranquilidad, supliré mi carencia y lo escucharé.
    PS: Como que no íbamos a caer con el título pa’dentro 😀

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    1. Es tan importante llevar AC/DC en el coche como el gato o la rueda de repuesto: en situaciones de emergencia te ponen las pilas en cero coma.

      Yo descubrí a wieniavski hace un par de años, cuando empecé con el violín. No es que lo tenga como objetivo, ni en cien años a ocho horas diarias por Dios, pero cuando me pude a buscar temas menos moñas que el canon, entró en el lote.

      Poco después decidí redefinir el violín a herramienta para destrozar la música que me gusta, desde Queen a Mercedes Sosa pasando por Jobim o Cole Porter. De todo un poco.

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  3. Jajaja no puedo decir que escuche música clásica tal cual. Pero me gustan las revisiones de orquestas de temas contemporáneos o filmicos como The Piano Guys, son una buena BSO para escribir. Así que sí, estoy aquí por el título y ese primer párrafo! Qué masocas somos.

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    1. Tal vez la música clásica contemporánea tenga mucho que ver con los Mancini, Morricone o Williams. Ya hicieron cine los Gershwin; ayer precisamente vi en concierto a Dudamel dirigiendo “Un americano en París”.

      Si la literatura se muda al ebook, ¿por qué no iban las sinfónicas a tocar para el cine? Si no les entra por los oídos, habrá que probar con los ojos 😂😂😂

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