Las pausas en invierno, por LuciDiPrima

Puede que el tiempo y la costumbre nos hagan olvidar que todos hemos empezado aquí alguna vez y en ese momento, cuando aún no teníamos seguidores y nadie nos conocía, hubo alguien que nos ayudó. Llegaron los primeros comentarios, apareció un desconocido que le daba al me gusta, después otro, y otro, y todo empezó a rodar poco a poco…

Yo trato de que no se me olvide, sobre todo por agradecimiento a toda aquella gente que empezó a leer mis cositas y me animó a seguir adelante. Intento hacer lo mismo. Me produce especial interés cuando descubro a alguien que acaba de llegar, cuando veo que tiene uno o dos seguidores, un par de escritos publicados, la página a medio configurar… y un carro lleno de ilusión y ganas de escribir.

Trato de leer a los recién llegados que descubro; hay un poco de todo, desde personas que vienen con un concepto equivocado y de repente ves que ese blog ha desaparecido a los dos días,  hasta verdaderas joyas, escritos que merecen la pena y que demuestran que hay una buena mano por ahí detrás. Si, hay un poco de todo, pero tienen un punto en común: al principio pensamos que aquí el talento aflora por si solo, y pronto nos damos cuenta, como creo que nos pasó a todos, de que además hay que dar algún paso para que la gente empiece a conocernos: Seguir otros blogs, leer sus contenidos, comentarlos, compartir… todos esos sencillos actos que hacemos habitualmente (con o sin esa intención) y que provocan el establecimiento de relaciones lector-escritor que, con el tiempo y la suerte, se pueden convertir en amistad.

No amistad al estilo facebook, donde la gente solo enseña lo que le interesa que se vea de ellos, y por tanto esa presunta “amistad” solo consiste en una confluencia de intereses. No, porque aquí mostramos lo mejor de nosotros mismos, a veces con miedo, otras con expectación, la mayoría con el deseo de que llegue y guste. Y por tanto, esta pequeña amistad tiene mucho más que ver con ayudarnos unos a otros. Porque la verdadera amistad, bueno, para esa ya sabes que te sobran dedos en una mano.

En definitiva, me encanta buscar este tipo de perlas y cuando encuentro una, como es el caso de hoy, trato de darle un empujoncito para que otros como yo puedan contemplarla.

LucidiPrima escribe con libertad. De hecho, como comprobaréis al leer los comentarios, llegué a pensar en un error al copiar y pegar el texto porque aquello, siendo bueno, muy bueno, perdía sentido en algunas frases. Tras la explicación y una segunda lectura con ojos distintos, puedo decir que escribe con libertad y además que lo hace muy bien.

Creo que merece la pena leer esta primera entrada. Por mi parte, estaré pendiente de las siguientes.

 

Viernes 17:35. He recibido la nota de despedida de mi madre.      

No he podido evitarlo antes. Después los temores afloran como en las primeras niñerías de lágrimas. El resto continuará con …

Origen: Las pausas en invierno.

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10 comentarios en “Las pausas en invierno, por LuciDiPrima

  1. Muchas gracias, Israel. Lo cierto es que con tus proyectos y tus posts eres un bloguero que no puede perderse de vista, aunque últimamente, con todos tus jaleos, no te hayas prodigado por aquí, así que te cojo la recomendación y para la página de Lucidiprima que voy. ¡Saludos!

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  2. Interesante entrada.
    Como bien dices, en este lugar hay de todo, incluso más allá de lo que se percibe a simple vista y alcanzan nuestras pestañas… Mi punto de vista o modo de vivirlo difiere del que has descrito. Si observo algo o a alguien que me llame la atención lo suelo visitar en silencio, a veces, con respecto al tema de la entrada, expongo lo que considero, sin que por ello tenga que entenderse que lo que digo ha de ir a misa, ya que ni soy párroco ni lo pretendo. No me gusta seguir porque me sigan ni comentar para ser correspondido ni soy partidario del servilismo que se evidencia en muchos de los comentarios de quienes percibo escriben para lucirse y regodearse con los elogios, halagos… ¡Ojo!, que entiendo y respeto que cada quien es libre de ser y vivir como le venga en ganas: tan solo estoy dando mi punto de vista, y como he dado a entender antes, no conlleva que esté en posesión de la verdad, ya que en cuestiones de colores, gustos y sabores no hay nada escrito.

    Saludos

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    1. Fran, por mucho que a veces cueste siempre hay que presuponer buena intención en los actos de los demás. Sé que es el camino perfecto para llevarse muchas decepciones, pero no se le puede negar a nadie el derecho a querer hacer las cosas bien.
      Los halagos no alimentan, pero pueden servir de estímulo y ayuda cuando son sinceros y bienintencionados. Puestos a pecar, yo prefiero pecar de buenismo, y que la vida se encargue de decirme cuando me equivoco.

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        1. También hay de eso. Bueno, es lícito, dar para recibir. Lo importante es dar, y hacerlo con buena intención. A veces dar supone hacer de ese buen amigo que te hace llorar, y eso comporta más riesgo porque no se suele entender. Por eso es tan valioso criticar, como tú bien haces y yo te agradezco.
          Pero, en general, es más sano tener esa actitud que nos hace contemplar las cosas con ojos cándidos. Yo creo que si.

          Le gusta a 2 personas

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