Se vende.

El otro día pude ver algo excepcional: un programa de televisión de los importantes, de los de prime time, de esos que ven millones de personas y recaudan carretadas de billetes en publicidad… ¡dedicado a mayor gloria de una escritora que publicaba un libro!

El mero hecho de que se abriera una ventana a la cultura en un entorno tan codicioso me creó ciertas expectativas, que una vez empezado el programa se extinguieron al cabo de unos cuantos veinteavos de anuncio (si, en esa cadena el tiempo se mide en fracciones de lo que dura un spot al uso). Eso fue justo lo que tardé en caer en la cuenta de que: Uno, la autora en realidad era presentadora de informativos de esa misma cadena de televisión. Dos, esa cadena forma parte del grupo editorial que seguramente había publicado el citado libro. Tres, allí de lo que se trataba era solo de hacer caja.

Pese a la decepción, permanecí en el canal un tiempo más, animado ya tan solo por mi amiga la asesina de gatos. Y tres o cuatro anuncios más tarde pude comprobar en qué consistía realmente el libro: no era otra cosa que una recopilación de tweets de la famosa de turno, lujosamente encuadernados y con un formato que consistía en una pagina en blanco y la siguiente también, salvo un par de frases en el centro, y así página tras página, hasta completar un tomo morbidamente obeso, mucha grasa y poco músculo, que en realidad solo vendría a contener unos pocos miles de palabras. El libro en su conjunto me pareció un desperdicio tan tremendo que ganas tuve de avisar a los astrofísicos del mundo de que ahí igual podrían encontrar una parte de la materia oscura que tanto vienen echando en falta.

Menudo despropósito. Cuando pienso en los miles y miles de manuscritos que deben decorar por dentro las papeleras de esa misma editorial, siento que ese libro puede ser una de las cosas más tristes que he visto últimamente. Porque el interminable desfile de páginas desperdiciadas, cual caras e inmensas praderas blancas, malbaratadas, estériles, inútiles, huérfanas de texto, pero expuestas a pública contemplación sin reparar en medios con el único objeto de venderlas, me recordó a aquel cuento de Andersen en que un rey es engañado por su avispado sastre, quien le confecciona un carísimo e inexistente traje invisible.

Ocurre en el cuento que cuando el rey decide exhibir el traje, haciendo desfilar ante todos sus súbditos su real cuerpo rechoncho y macilento, abrigado tan solo por su propia estupidez, todas las gentes, desde los ministros y cortesanos a las masas enfervorecidas del populacho, consienten en el tan evidente engaño y se entregan sin freno a alabar un presunto traje que saben que no existe. Pero, en realidad, ¿quienes eran ellos para pensar por si mismos habiendo sastres y reyes que ya les decían lo que tiene que ser y lo que no?

Y por el mismo razonamiento ¿quien soy yo para criticar un libro sin leerlo siquiera? (Complicado que pueda llegar a leerlo alguna vez si la premisa viene siendo comprarlo antes). Pues muy sencillo: soy como el niño del cuento, el gamberrete inocente, indocumentado y con pocas luces que pasaba por allí y al contemplar el engaño con sus ojos, (suyos, que no prestados), no pudo hacer más que reírse hasta lo que le daba de sí el diafragma del propio rey, del sastre, de los que pretendían ver el traje, del postureo, de la industria editorial, de los análisis de mercado, de los estudios de audiencias, de los cánones estéticos, de las modas y hasta de la pasarela cibeles si llegara a hacer falta.

Risa amarga la mía, que todo hay que decirlo, pues no por ruidosa ha de hacerme olvidar la realidad de todo ese talento que se queda por el camino ignorado por las editoriales y los medios, simplemente porque lo otro es lo que se vende, y aquí solo se trata de eso. Es solo un negocio, publicar y vender, y el criterio para seleccionar lo que se publica no tiene nada que ver con que sea bueno, creativo, original, interesante, ameno, innovador, arriesgado, pulcro, docto, instructivo, entrañable, emotivo, conmovedor… El criterio es: Se Vende, o no se vende.

Eso hace que en este mundo de hoy no exista mucha diferencia entre una librería y una charcutería. Pero, ¿sabes qué? Los verdaderos músicos tocan en el metro.

Muchas gracias amigo mío por tener un blog y escribir en él: El éxito se mide por las monedillas que recojas en el pañuelo de los “me gusta”. Lo otro, realmente, engorda, pero no alimenta.

Anuncios

12 comentarios en “Se vende.

  1. Mejor no se podría exponer…yo igual lo hubiese hecho añadiendo algún exabrupto así que agradezco que te hayas adelantado…
    Israel espero que esos “viruses” no hayan mermado tus ganas de escribir porque se te echaba en falta. Besacos

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias, yo también me alegro mucho de verte (pero castamente, ojo, no al estilo Mae West).
      De momento a volcarme con los textos solidarios, que llevo bastantes días escaqueado, y después ya iremos dando la brasa como es costumbre…

      Le gusta a 1 persona

  2. ¡Dichoso los ojos que te leen! Tu ausencia me tenía preocupado, he intentado ponerme en contacto por privado con la ontención de saber el porqué, pero me ha sido imposible: por tenerlo tú así configurado o previsto.

    Interesante entrada.

    Lamentablemente, para quienes andamos en este mundillo, los intereses de las editoriales son dinerarios y no literarios. No digo que todos estemos a la altura, pero con un retoque aquí y otro alli, tal y como hacen con los que más libros venden, otro gallo cantaría.
    Por otro lado, si observas que todo cuanto pulula a nuestro alrededor no lo hace con el fin de facilitarnos las cosas, sino con intención recaudatoria, incluidas las plaraformas que a simple vista nos hacen creer que son nuestras aliadas, pero si profundizas te das cuenta que si no pagas ciertos privilegios no eres visto más que en los lugares donde tú te promociones. En fin, qué te voy a decir que no sepas.
    Saludos

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias por tu preocupación, una gripe me ha tenido hecho una piltrafa un par de semanillas, pero ya volvemos a estar en orden.
      Cierto lo que dices. Vivimos en un mundo injusto, como injusto es cebarme con ese libro concreto cuando hay tanta morralla comercial en los escaparates. Pero el mensaje no puede ser otro que perseverar, seguir, intentarlo, mejorar… Y ayudar a quienes también lo hacen.
      Este mundillo es nuestro metro, y aunque hay de todo, como en botica, hay mucho bueno, y sobre todo muchas ganas de tocar y cantar.

      Le gusta a 2 personas

      1. En mi caso, a través de la lectura y la escritura encuentro el equilibrio emocional que me permite vivir ilusionado y el hecho de escribir lleva implícita una enorme satisfacción, algo que no está al alcance del dinero, por la razón de que este no ha conseguido atraparme ni embaucarme, es decir, que no forma parte de mis anhelos, aunque evidentemente, como cualquier persona, lo necesito para subsistir.

        Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s