A un paso del cielo (3)

-Ustedes forman parte a partir de ahora de un grupo de trabajo.

Si, una reunión más, pero esta vez solo algunos técnicos, la cúpula directiva y los federales encabezados por Wells.

-La situación está tomando un cariz inesperado. Antes de proseguir les informo que todo cuanto aquí se trate es información clasificada y que informamos directamente a la Casa Blanca. Empezaré diciéndoles lo que tenemos y después lo que no tenemos.

-Tenemos un sospechoso de asesinato. Tenemos la oportunidad de cometer ese crimen pero no tenemos el móvil, ni medios ni pruebas. Tenemos un cadáver pero no podemos hacerle una autopsia siquiera. Tenemos a dos personas encerradas con un posible asesino y no tenemos manera de sacar de allí a ninguno de los tres. Tenemos la escena de un crimen pero no tenemos forma de ir allí.

Hizo su acostumbrada pausa para comprobar cómo llevábamos la digestión de sus palabras.

-Y ahora les cuento lo que no tenemos. No tenemos policía, ni tenemos una cárcel, ni medios o personas que puedan llevar a cabo un arresto. No tenemos forma de evitar otro crimen. De hecho, no tenemos un crimen porque no tenemos ley. Ahora mismo hay un montón de abogados rompiéndose la mollera solo para decidir a qué jurisdicción pertenece la estratosfera.

Nueva pausa, esta vez mucho más larga y retórica. Si, Wells se estaba gustando en el papel…

-Y sobre todo no tenemos tiempo. Dentro de unas pocas horas será imposible evitar que se airee todo este asunto. El hombre del tiempo ya ha predicho un huracán de conflictos diplomáticos, intereses encontrados y complicaciones legales que como poco se convertirá en una tormenta legal internacional.

Realmente se estaba gustando.

-Bien. ¿Qué necesito? Creo que todos ustedes habrán visto Apolo XIII. En esa peli unos cuantos técnicos de Houston fueron capaces de arreglar desde aquí una jodida lata de sardinas que volvía de la luna y que iba a caer sin remedio matando a sus tripulantes. Esos hombres pasaron por encima de normas y procedimientos, asumieron riesgos, tomaron decisiones y trabajaron en equipo para encontrar una solución.

-Yo espero eso de ustedes. Me propongo demostrar que se ha cometido un crimen, y esa es nuestra especialidad. Pero después necesitaré hacer un arresto ahí arriba, y para eso hay que disponer de tres cosas: un policia, un arma y unas esposas. Y más tarde necesitaré una cárcel para encerrar al culpable hasta que lo podamos bajar a la tierra.

En ese momento estallaron las protestas de los técnicos, dando mil argumentos e ideas descabelladas.

-Olvídense de los putos barrotes. Sean creativos. Hay que mantener a un tipo controlado y aislado en esa estación espacial hasta que llegue la Soyuz. Si es necesario atarlo y meterle Valium por las orejas cada tres horas me da absolutamente igual, pero lo quiero aquí, vivo, y declarando ante un jurado dentro de dos meses.

-Y sobre todo necesito evitar un segundo crimen. Hay que mantener ocupados y totalmente aislados a esos tres astronautas. Los quiero controlados 24 horas al día. Uno de los tres ya ha matado y eso le convierte en un asesino en potencia. Cuando estemos seguro de cuál de ellos es actuaremos, pero de momento puede ser cualquiera y la prioridad es evitar una segunda muerte.

Tuve que reconocer que Wells había sido bastante listo. En vez de seguir dando órdenes que se obedecerían con más o menos convicción, había convertido aquello en un reto para los técnicos. Plantearles un problema complejo a aquellos cerebros era como soltar una cabra en la jaula de los leones. En la cafetería del centro no tenían periódicos porque los clientes eran capaces de pelearse por hacer el sudoku.

Pero no era más que una cortina de humo. Decía que quería tener ocupados a los astronautas, pero en realidad a quien quería tener entretenido era a todos nosotros. Ya tenia decidido un sospechoso, y ahora sólo se trataba de ganar tiempo y preparar convenientemente el espectáculo, para que todo el mundo mantuviera su culo a salvo y no hubiera mucha cola en el reparto de medallas. Aquí había demasiados intereses, seguramente presiones de todo tipo, y alguien habría decidido que lo más conveniente era colgarle el muerto a alguien, cuanto antes, y echárselo de carnaza a los medios.

El problema es que ese alguien podía ser Phil, y que ese alguien, fuera Phil o no, podría ser en realidad inocente.

Continúa en: A un paso del cielo (4)

Aqui estamos otra vez. En este capítulo decidí pisar el acelerador. A Ellaine la sobrepasan los acontecimientos desde el principio, y yo en vez de darle un respiro la pongo de repente ante hechos consumados: Phil acusado en toda regla, y ella todavía no sabe por donde hincarle el diente al asunto. No tiene nada, salvo su convicción. Y hasta eso hay que destruirlo para poder convertirla en una especie de Philip Marlowe en cuestión de minutos.

Quería de paso reafirmar a Wells, darle más cancha y convertirlo en un contrapunto, un rival, porque aparte de la linea dramática del asesinato, las lineas secundarias como la tensión en el bando de “los buenos”, o la que presento en el próximo capítulo, creo que aportan complejidad a la historia.

Mucha tensión pero poca acción, ¿verdad? El escenario también es muy limitado, todavía no hemos entrado en la estación espacial, cuando es donde realmente están ocurriendo las cosas…Por ejemplo, he citado Apolo XII, y en esa peli se reparte la acción entre el centro de control y la propia nave. Aquí falta algo de eso, aunque más adelante llegará ese paso.

Pero además este capítulo lo pensé para plantear un acertijo: ¿Cómo detener a un asesino y custodiarlo en una estación espacial durante meses? Es una de las grandes preguntas que me hacía, aunque parezca un aspecto secundario. Y pensé en trasladar esa cuestión al lector, dejándola en manos de los técnicos y los ingenieros. Tiene su puntillo de suspense…

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10 thoughts on “A un paso del cielo (3)

  1. El tono abrupto de Wells me gusta, en plan sargento de hierro con comentarios socarrones y boquita sucia, aunque la frase del hombre del tiempo me parece muy rebuscada… Quizá algo como “Esto va a ser un follón diplomático”, directamente, sin el meteorólogo por medio 🙂
    Sigo leyendo la versión en bruto. Luego, me leo la corregida 😉

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    1. Ya, metí eso y alguna cosilla más para que no fuera tan plano. Que se note que sus subordinados tienen una cláusula en sus contratos que les obliga a reírle las gracias a su jefe. Como Tommy Lee Jones en el fugitivo, pero con un collarín.

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  2. Buena actuación de Wells, bien para motivar a su personal o para mantenerlos entretenidos. Pienso que no hay que precipitarse en los acontecimientos, la entrada en la estación espacial podrá esperar, aunque a lo mejor estaría bien dar el punto de vista desde allí arriba en un capítulo no muy lejano, algo que deje con más interrogantes si cabe al lector… No sé, la línea es muy buena y como dice Zoe, invita a leerte. Sin duda habríamos leído los tres capítulos del tirón y los que nos eches…

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    1. Lastima, solo queda otro. Pero igual cojo impulso y me pongo con ello. Lo primero reescribir lo que hay porque me habéis dado muy buenas ideas, la crítica está siendo genial y os lo agradezco mucho.
      Después pongo el capítulo que falta, me he enfrascado con Nippu y se me enfría la cena!

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    1. Muchas gracias Zoe, siempre me animan tus comentarios! Pero búscame fallos, que es lo que ayuda. Tú escribes muy buen y tienes buen criterio… Por cierto, ¿tengo que secuestrare para que te unas al proyecto solidario? Seguro que harías un gran texto! Piénsatelo!!

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