La tecnología en realidad es muy mona.

La tecnología, termino que asociamos normalmente con las invenciones mas recientes y revolucionarias, en realidad se originó el día en que un mono se cayó accidentalmente de un árbol y experimentó por primera vez en la historia la necesidad de llamar a su compañía de seguros. Obviamente el pobre macaco no pudo dar parte del siniestro porque el móvil todavía tardaría muchos miles de años en inventarse. Pero finalmente se inventó, y desde entonces los monos ya no tienen ese problema.

Ahora tienen otros problemas.

Porque antes se podían tirar horas contándole a sus amigos cosas como el citado accidente, o charlando sobre la inestabilidad de las ramas o la subida del precio de los plátanos, pero ya no, porque gracias a la tecnología ahora tienen que contarse sus cosas usando menos de 150 letras, por obra y gracia del Twitter, el whatsapp y todas esas otras monadas. Es lo que tiene venir de serie con un pulgar oponible: te convierte en carnaza para los fabricantes de pantallas táctiles.

Así que los chimpancés ya no se reúnen en las ramas más altas, ni quedan para echar unos tragos en el estanque, ni siquiera se ven los unos a los otros aunque se crucen a milímetros en sus arriesgados saltos por las lianas de un ombú a otro, porque están todos únicamente pendientes de su movil, cambiando sus perfiles, vigilando su posicionamiento, respondiendo a mensajes intrascendentes con otros mensajes aun mas intrascendentes, y todo es tan automático y tan banal que no importa lo que se dice, ni cuanto se dice, sino solo cuantas veces se dice. Porque ahora la importancia de las cosas solo depende del número de veces que se comparte, y el mal de muchos es mal porque es de muchos aunque no consuele ni a los tontos.

Y todo es tan moderno que tienes que tener cuidado de usar las palabras de moda, pero las de hoy, porque si usas las de ayer tus amigos pensaran que has estado en coma 24 horas. Y todo es tan rápido que antes de que termines de fumarte el cigarrillo ya sabe toda la jungla que estas embarazada, y tu familia sabe que va a ser niña, que mona, y tu ginecólogo ya te ha enviado un mail con la ecografia en 3D que lógicamente te pones de perfil, sin temor a que venga o no venga la primera falta, que eso importa poco en realidad… ¿Quién se va a acordar de esta tontería dentro de tres semanas?

¡Ay si Tarzán levantara la cabeza y viera en lo que ha quedado la selva! Él, que con un solo grito era capaz de convocar a los animales, decir la fecha y hora de la reunión, detallar el orden del día y recordar que siempre había que comerse en primer lugar a los porteadores, todo esto condensado en un único grito que sonaba siempre igual y del que todavía esta por descubrir cuantos gigas de datos contenía. Él, que mataba cocodrilos de plástico para que los ecologistas no pudieran meterse después con los bolsos o los zapatos de Jane, Él… ¡él alucinaría al descubrir a todos los monos reunidos no buscando sombra, no, sino buscando wifi!

Y mira que Tarzán era un amante de la tecnología, porque el ascensor ese que se fabricó fue la sensación de todos (menos del elefante que tiraba de la cuerda, claro), y el taparrabos que llevaba revelaba a las claras que él fue el verdadero descubridor del árbol de la Licra. Pero una cosa es montárselo a lo Robinson, y otra bien distinta esclavizar a los primates con un smartphone.

Si, esclavizar, porque hoy día todo es tan fácil, tan simple y tan escueto que no hace falta ni pensar, ¿para que tomarse tantas molestias si las ideas se pueden copiar y pegar?

Ya veis, los primates han pasado de estar colgados de las ramas a estar enganchados del movil, menuda evolución, porque si se ha visto a alguno andar erecto no ha sido otra cosa que el resultado de bajarse algún video guarro, pero si han evolucionado realmente en algo que venga Darwin y lo vea.

Muchos milenios han pasado desde que aquel mono cayó al suelo, y lo que si hay que reconocer es que la especie ha sido capaz de desarrollar un aparato fabuloso que le convierte en un completo idiota, pero también hay que pensar que peor hubiera sido terminar evolucionando en homo sapiens, esos retrasados bípedos que todavía leen libros y escriben las palabras completas con todas sus letras.

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